El Ministerio para la Transformación Digital ha preseleccionado a seis empresas españolas como participantes asociadas del Proyecto Importante de Interés Común Europeo en Tecnologías Avanzadas de Semiconductores, el Ipcei-AST. Dos de ellas son gallegas: Ardora, la empresa de chips fotónicos de Vigo antes denominada Sparc, y Maxwell Atlantic, compañía de Santiago de Compostela especializada en fabricación electrónica y microelectrónica.
La lista de asociadas la completan Derivados del Flúor, de Cantabria; LeapWave Technologies, de Madrid; Luxquanta Technologies y Quside Technologies, desde Barcelona. En la categoría de participantes directos figuran Lace Compute y Semidynamics Technology Services, ambas con sede en la capital catalana. La preselección abre una fase de emparejamiento europeo con vistas a crear consorcios transnacionales.
El Ipcei-AST es un instrumento de la Unión Europea para fomentar la cooperación transnacional en sectores considerados de alto impacto económico y tecnológico. Con la European Chips Act y este proyecto, la UE persigue fortalecer su competitividad y resiliencia en aplicaciones de semiconductores, un ámbito clave para la autonomía estratégica del continente.
Para entrar en este selecto club, cada proyecto debe representar una contribución relevante a la estrategia de la UE, generar impacto en el crecimiento sostenible y demostrar que está concebido para superar deficiencias importantes de mercado. La preselección no es el final del camino, sino la puerta de entrada a una negociación europea más compleja.
La Asociación Española de la Industria de los Semiconductores (Aesemi) calcula que el proceso podría movilizar más de 1.400 millones de euros en inversión pública y privada en España. La cifra sale de la consulta interna impulsada entre sus asociados y colaboradores.
Europa no busca solo competir en chips: busca blindar una cadena de valor que hoy depende de decisiones tomadas a miles de kilómetros.
Una oportunidad industrial para España y Galicia
La preselección de Ardora y Maxwell Atlantic no convierte a Galicia en un clúster consolidado de semiconductores, pero sí refuerza una línea de especialización que hasta ahora había pasado desapercibida en el debate nacional. Vigo concentra actividad industrial diversa —automoción, pesca, metal— y la fotónica le añade una capa tecnológica con recorrido europeo.
Ardora, la antigua Sparc, es el ejemplo más visible: una compañía que ha transitado del nicho académico a la lógica industrial y que ahora participará en el proceso de interacción europeo, conocido como matchmaking, a través del cual tendrán la oportunidad de ponerse en contacto entre sí, para explorar posibilidades de trabajar de manera conjunta con entidades de otros países. La continuidad del Perte Chip es, según Aesemi, imprescindible para respaldar proyectos como este.
España no arranca desde cero. El Perte Chip ya movilizó recursos públicos para semiconductores, y el ministerio que encabeza la selección ha situado esta preselección como una rampa de acceso a alianzas europeas. La duda es si el tejido español logrará traducir las preselecciones en consorcios finales.
Desde una óptica gallega, la relevancia es doble: se trata de una oportunidad económica para el área de Vigo y para el ecosistema de innovación de Santiago de Compostela; y, al mismo tiempo, de una prueba de que la comunidad puede participar en agendas tecnológicas europeas sin depender de decisiones centralizadas en Madrid o Barcelona.
El Laboratorio Gallego
En clave política gallega, la noticia no altera de manera inmediata la aritmética del Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega, con 75 deputados). Pero confirma una tendencia de fondo: la economía de la comunidad busca diversificarse más allá de los sectores tradicionales. Alfonso Rueda preside la Xunta de Galicia con una mayoría absoluta del PPdeG (el Partido Popular de Galicia, la formación gobernante con mayorías absolutas consecutivas desde 2009).
La oposición la encabeza el BNG (o Bloque Nacionalista Galego, primera fuerza de la oposición) y el PSdeG, la federación gallega del PSOE. La conexión nacional es más directa de lo que parece: el Ministerio para la Transformación Digital asume la interlocución con las instituciones europeas y con Aesemi. La apuesta por los semiconductores se alinea con la estrategia de autonomía tecnológica de la UE y con la pugna industrial que mantienen Washington y Pekín.
La proyección inmediata queda marcada por el proceso europeo de matchmaking: las empresas preseleccionadas tendrán la oportunidad de explorar alianzas transnacionales. La incógnita es si las candidaturas gallegas lograrán consolidar un consorcio y si el Gobierno central activa, en paralelo, ese mecanismo de continuidad al Perte Chip que reclama Aesemi. La Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego, con sede en Santiago de Compostela) no aparece como actor directo en esta preselección, pero observa de cerca el desarrollo industrial del área. El Instituto IGE publica de forma periódica los indicadores industriales de la comunidad.
Ficha del Caso
- El caso: El Ministerio para la Transformación Digital preselecciona a seis empresas asociadas para el Ipcei-AST, el proyecto europeo de tecnologías avanzadas de semiconductores. Dos son gallegas: Ardora, en Vigo, y Maxwell Atlantic, en Santiago.
- Datos importantes: Más de 1.400 millones de euros de inversión potencial en España, según Aesemi; categorías directo, asociado e indirecto; European Chips Act y Perte Chip como marco de continuidad.
- Resumen: La preselección conecta a Galicia con la agenda europea de soberanía tecnológica y abre una carrera de consorcios transnacionales en la que España busca un papel relevante.