Violencia en Ceuta: los datos del 112 revelan 1.001 agresiones en agosto de 2026, quince veces más que en 2025

Los allanamientos pasan de 10 a 600 y las incidencias de seguridad se multiplican casi por siete. La Ciudad Autónoma acusa al Ministerio del Interior de maquillar la crisis migratoria.

Los datos del 112 de Ceuta revelan 1.001 agresiones en agosto de 2026 y un repunte de la violencia sin precedentes.

Los datos del 112 que contradicen al Ministerio del Interior

Las incidencias relacionadas con la seguridad en la ciudad autónoma pasaron de 778 en agosto de 2025 a 5.233 en agosto de 2026, un incremento cercano al 572%. Es decir, los avisos se multiplicaron casi por siete en apenas un año, según los datos presentados por el Ejecutivo ceutí a partir del servicio de emergencias 112.

En el apartado de agresiones, el dato es el más contundente: de 67 avisos en agosto de 2025 a 1.001 en agosto de 2026, un incremento del 1.394%. Los allanamientos de morada también se disparan: se pasa de apenas 10 casos registrados a 600 en el mismo mes, lo que multiplica por sesenta la cifra.

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No se detiene ahí el deterioro. Las alteraciones del orden público ascienden de 32 a 326 episodios, más de diez veces el dato anterior. Los Bomberos de Ceuta realizaron 89 intervenciones en agosto de 2026, frente a 14 en el mismo mes de 2025. Los intentos de intrusión en el puerto se disparan de 57 a 1.163, un incremento superior al 2.000%. La presión se concentra en el entorno del recurso temporal de acogida de inmigrantes.

La reacción de Ceuta y el choque con Marlaska

Frente a esas cifras, las autoridades de la Ciudad Autónoma cargan contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, después de que calificara de ‘subjetiva’ parte de la sensación de inseguridad. Desde Ceuta consideran que esa interpretación constituye un intento de ‘maquillar la realidad’. También señalan las contradicciones del Gobierno central sobre la crisis migratoria: primero habló de normalidad, después cifró en 2.500 los inmigrantes y más tarde elevó la cifra a 5.000. Las autoridades ceutíes elevan la estimación real a 13.000 personas.

Esa madrugada dejó además un incendio en un asentamiento del Tarajal y varias quemas de vehículos y contenedores. Los Bomberos de Ceuta la calificaron de ‘terrible’. Las imágenes de peleas, incendios y altercados se han convertido en una constante, y las autoridades locales insisten en que estos son datos medibles y comparables.

Las cifras no son una percepción: son la constatación de un deterioro que Vox lleva meses denunciando en la frontera sur.

La lectura estratégica de Vox: seguridad y control migratorio

El Ejecutivo ceutí denuncia además una ausencia de control fronterizo y eleva a 13.000 la estimación de inmigrantes presentes en la ciudad, más del doble de la cifra admitida por el Gobierno. Este desfase, junto al repunte de incidencias, convierte a Ceuta en el principal laboratorio de la política migratoria del Ejecutivo.

En el caso de Vox, el argumentario encuentra en estos datos un respaldo objetivo. La formación lleva meses advirtiendo del efecto llamada de la política migratoria y del deterioro de la seguridad en las ciudades fronterizas. La Guardia Civil, de hecho, pidió al Gobierno endurecer la Ley de Extranjería 22 días antes de la avalancha migratoria. Vox comparte esa exigencia y la eleva: propone un control estricto de fronteras, la devolución inmediata de quienes acceden de forma irregular y la prioridad de los españoles en las políticas sociales.

Para Vox, la lectura es clara: la crisis migratoria y la inseguridad no son un debate de percepciones, sino de gestión. El partido responsabiliza al Gobierno de Pedro Sánchez y al ministro Marlaska de un deterioro que considera evitable, y sitúa la respuesta en la aplicación rigurosa de la legalidad. En los próximos meses, Vox llevará este discurso al Congreso de los Diputados y a los parlamentos autonómicos, con la seguridad ciudadana como bandera.

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El pulso con el PP también se tensa en este terreno. Vox considera que las políticas de acogida impulsadas por el Ejecutivo y aceptadas por el PP en algunas comunidades alimentan el efecto llamada. El partido utiliza estos datos para exigir a los populares un posicionamiento más firme en materia de inmigración, una de las condiciones que reclama para futuras investiduras. La disputa por la autoridad en la derecha vuelve a situar a Ceuta como espejo de una fractura más profunda.

Con todo, la distancia entre el relato del Ministerio del Interior y las cifras manejadas por la Ciudad Autónoma abre un nuevo frente político. Vox se presenta como la única fuerza parlamentaria que ha vinculado de forma sistemática la seguridad con la inmigración irregular. El deterioro de la seguridad no es un dato abstracto en si mismo.