Greenpeace, WWF, SEO/BirdLife y otras organizaciones ecologistas han presentado alegaciones al proyecto de Real Decreto de centros de datos y exigen topes al consumo de agua y energía para evitar un despliegue descontrolado.
La mayoría de las organizaciones ecologistas valora que el Gobierno avance en la regulación, pero considera insuficiente el texto. A las firmas de Greenpeace, WWF y SEO/BirdLife se suman Amigas de la Tierra, Ecologistas en Acción y plataformas ciudadanas como Tu nube seca mi río o No es sequía es saqueo.
La avalancha de centros de datos y el reto del agua y la energía
Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), un centro de datos para inteligencia artificial de 100 MW puede consumir al año tanta electricidad como unos 100.000 hogares. No es una hipótesis de largo plazo, es la realidad que se asoma al sistema eléctrico.
En España, el proyecto de Meta en Talavera de la Reina (Toledo), con 248 MW de potencia prevista, contempla consumir hasta 504 millones de litros de agua al año, entre el consumo propio y las reservas para futuros equipamientos de la zona. Las cifras varían según el tamaño, la carga de los servidores y, sobre todo, el sistema de refrigeración.
Las organizaciones lo advierten con claridad en el comunicado oficial de Greenpeace: «Mejorar la eficiencia de los centros de datos no basta si el consumo total de agua y energía sigue creciendo sin límites».
La avalancha de peticiones de conexión a Red Eléctrica muestra el reto: no se trata de un centro singular, sino del impacto acumulado de decenas de proyectos sobre un mismo territorio.
El límite no puede ser solo tecnológico: si cada centro mejora su eficiencia pero se multiplican los centros, el consumo total seguirá disparado.
Por eso las alegaciones reclaman un debate social sobre qué infraestructura digital necesita el país y cuánto, dónde y en qué condiciones debe crecer.
Las tres exigencias que van más allá de la eficiencia
Las organizaciones plantean tres cambios de fondo en el proyecto:
- Límites ambientales: establecer salvaguardas máximas al consumo de agua y energía, y evaluar el impacto acumulado de todos los centros de datos de un territorio, no proyecto a proyecto.
- Planificación energética y territorial: decidir dónde y en qué condiciones pueden instalarse, y exigir que la nueva demanda eléctrica se cubra con generación 100% renovable.
- Garantías democráticas: aplicar el principio de precaución, mejorar la transparencia y garantizar una participación pública suficiente antes de autorizar la expansión.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Demanda eléctrica de un centro de IA de 100 MW: equivalente al consumo anual de unos 100.000 hogares, según la AIE.
- Agua del proyecto de Meta en Talavera: hasta 504 millones de litros anuales para 248 MW de potencia.
- Cobertura exigida por las alegaciones: nueva demanda con generación 100% renovable y sin desplazar la descarbonización del resto de la sociedad.
- Metodología reclamada: evaluación acumulada por territorio, no por proyecto.

La letra pequeña del proyecto y la transición energética
El proyecto del Gobierno es un primer paso, pero regula sobre todo la eficiencia de cada instalación, no el tamaño agregado del sistema. Ese es su agujero principal: una suma de centros eficientes puede devorar igualmente el margen de agua y electricidad de una cuenca o de una red.
La cuestión no es menor. En mercados sin límites de potencia o sin planificación territorial, los centros de datos han disparado la demanda y han alargado la vida de centrales fósiles para cubrir picos. La petición de las organizaciones encaja con un enfoque preventivo: fijar el techo antes de que llegue la avalancha.
El efecto dominó también existe en la transición: exigir generación 100% renovable adicional para los centros de datos evita que su consumo desplace la descarbonización de la industria, la movilidad o los hogares.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: acotar el consumo de un megacentro como el de Talavera evitaría que su demanda de agua y electricidad crezca sin techo.
- Modelo que cambia: se pasa de autorizar proyecto a proyecto a planificar de forma agregada la infraestructura digital del territorio.
- Para las próximas generaciones: reservar agua y energías renovables para usos críticos, no para un crecimiento digital ciego, ordena mejor los recursos del futuro.

