La Xunta dejó sin autorrescatadores a brigadistas en los incendios de Galicia: 2.639 equipos defectuosos

El director xeral de Defensa do Monte admite que casi la totalidad de los equipos comprados para la campaña forestal tuvieron que reemplazarse. El PSdeG exige saber por qué algunos brigadistas acudieron a su puesto sin autorrescatador.

La Xunta de Galicia, el gobierno autonómico gallego, ha admitido la sustitución de 2.639 autorrescatadores defectuosos de un lote de 2.820 destinado a los brigadistas. La admisión llegó en respuesta a una pregunta parlamentaria del PSdeG, la federación gallega del PSOE.

El director xeral de Defensa do Monte, Manuel Francisco Gutiérrez, contestó a la diputada socialista Carmen Rodríguez Dacosta en el Parlamento de Galicia, con sede en Santiago de Compostela, que 2.639 equipos tuvieron que reemplazarse por un defecto en la bolsa exterior. Según la Xunta, ningún brigadista está hoy sin este material.

El autorrescatador es un dispositivo de emergencia que permite respirar cuando falta oxígeno o hay gases tóxicos. Para los brigadistas forestales, es el último recurso si una intervención se complica.

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EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Xunta cambió 2.639 autorrescatadores de un lote de 2.820 por un defecto en la bolsa exterior.
  • ¿Quién está detrás? La Consellería do Medio Rural y el director xeral de Defensa do Monte; la denuncia la impulsa el PSdeG.
  • ¿Qué impacto tiene? Los brigadistas pudieron trabajar sin el dispositivo de emergencia durante días, aunque la Xunta sostiene que el aparato seguía operativo.

2.639 de 2.820: un lote casi entero devuelto por el fabricante

La Consellería do Medio Rural, el departamento autonómico que gestiona el medio rural, sostuvo que los cambios se hicieron en época de bajo riesgo. Según el director xeral, no hubo a la vez más de 2.600 trabajadores sin dispositivos, y el defecto no implicaba que el aparato dejara de estar operativo.

Un brigadista de la zona de Ourense explicó a elDiario.es que pidió dos cambios desde que recibió el primer equipo el año pasado. El fallo estaba en la bolsa exterior, que se hinchaba porque la reacción química parecía activarse pese a estar cerrado y almacenado.

La gestión del material contra incendios define en qué condiciones trabajan quienes se juegan la vida ante el fuego, y en este caso llegó tarde para buena parte de la campaña.

Manuel Francisco Gutiérrez defendió la distinción entre los equipos de protección individual —traje ignífugo, casco, botas, guantes, gafas o máscaras antihumo— y los complementos, entre los que incluyó el autorrescatador. Aseguró que el fabricante consideraba los aparatos operativos pese al fallo, pero se sustituyeron por bolsas con válvula para impedir la entrada de impurezas.

La diputada replicó que, si hubo que reemplazar 2.639 unidades, «fallaron los autorrescatadores». Y le recriminó: «No me responda que los autorrescatadores están entregados y diga cuándo debía disponer de ellos el personal».

Quejas por escasez y una campaña que ya empezó

Rodríguez Dacosta añadió que las quejas van más allá del dispositivo: faltan camisetas interiores y mochilas para transportar el material que ahora se lleva en el cinturón, algo que los trabajadores califican de «inaguantable».

El brigadista de Ourense precisó que en su brigada se cambiaron todos los equipos a la vez y que el nuevo material llegó en tres días, antes de que arrancase en julio la campaña de máximo riesgo en Galicia. Durante los días de espera acudió a trabajar sin autorrescatador; no hubo incendio, pero no fue una garantía.

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El Laboratorio Gallego

El PPdeG, la formación gobernante con mayorías absolutas consecutivas desde 2009, ha presentado el rural gallego como referencia de gestión; el PSdeG y el BNG, el Bloque Nacionalista Galego, lo cuestionan con episodios como este. No hay en la respuesta de la Xunta una mención directa a Feijóo, pero lo que se decide en Santiago sobre prevención y material de incendios resuena en el debate nacional de protección civil y emergencias. Galicia concentra una parte relevante de la superficie forestal española, y cada año el dispositivo de extinción se convierte en un termómetro del modelo autonómico.

El dato del expediente es contundente: se devolvieron prácticamente nueve de cada diez unidades adquiridas, y la campaña de riesgo ya ha superado su ecuador. El PSdeG exige que la Xunta detalle cuándo debía disponer el personal de los equipos completos; si se repite un gran fuego antes del fin del verano, la reposición de los autorrescatadores marcará las comparecencias en el Parlamento de Galicia. Ese precedente deja abierta la incógnita sobre los controles de recepción del material de seguridad.

Ficha del Caso

  • El caso: La Xunta de Galicia sustituyó 2.639 autorrescatadores de un lote de 2.820 por un defecto de fábrica, y los brigadistas llegaron a trabajar sin el dispositivo.
  • Datos importantes: 2.639 equipos reemplazados; ningún brigadista supervisó a la vez 2.600 sin material; la bolsa exterior se hinchaba; reemplazo con válvula; quejas por camisetas y mochilas.
  • Resumen: La oposición socialista sitúa la seguridad del personal forestal en el debate político gallego, con eco nacional sobre los recursos de extinción.