Xi Jinping encadena BRICS y OCS para liderar el Sur Global y tensiona la posición de España

Pekín encadena la cumbre de Shanghái y la de los BRICS para consolidar el Sur Global. La ofensiva de Xi Jinping obliga a España y a la Unión Europea a revisar su margen en mercados emergentes y en la gobernanza de la inteligencia artificial.

China encadena dos cumbres para liderar el Sur Global y tensar la posición de España. El presidente chino, Xi Jinping, acaba de cerrar la cumbre de la OCS en Bishkek y apunta ahora a la cumbre de los BRICS en Nueva Delhi. No es una simple gira: es una operación de influencia que aspira a reordenar la gobernanza mundial y que interpela directamente a la Unión Europea y a los intereses españoles en regiones como América Latina.

Vamos por partes. La Organización de Cooperación de Shanghái cerró su cita el 1 de septiembre en la capital kirguís. La crónica de la agencia Xinhua que recoge la prensa ecuatoriana sitúa el viaje de Xi a Nueva Delhi para la cumbre de los BRICS, poco más de una semana después de la cita de Bishkek. Pekín une así dos plataformas que, juntas, representan más de la mitad de la población mundial y alrededor del 30 % de la economía global.

El discurso de Xi Jinping tiene un hilo conductor: el desarrollo como llave maestra. En Bishkek instó a priorizar el desarrollo y a abrir perspectivas de prosperidad compartida. Su Iniciativa para el Desarrollo Global cumple cinco años y, según los datos difundidos por Xinhua, ha movilizado más de 23.000 millones de dólares, apoyado más de 1.800 proyectos y formado a más de 200.000 personas.

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Dos cumbres para ensanchar el Sur Global

La apuesta no es nueva, pero sí más ambiciosa. Este año se celebran el 25º aniversario de la OCS y el 20º aniversario del mecanismo de los BRICS. Xi ha aprovechado ambos hitos para presentar propuestas: el formato BRICS Plus, la construcción de una comunidad de futuro compartido de la OCS y, en julio, el anuncio de una Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial.

Traducido: China ya no se conforma con ser un actor comercial. Busca fijar la agenda de la cooperación Sur-Sur y ocupar el vacío que, en su lectura, deja un orden internacional donde pocos países dictan las normas. En marzo, la OCS emitió una declaración de preocupación por la escalada en Oriente Próximo y los ataques contra Irán. No es solo retórica: es una plataforma que coordina posiciones.

El instrumento financiero también engorda. En 2014 se creó el Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS, una vía alternativa de financiación de infraestructuras. Ahora la OCS reafirma su propio banco de desarrollo. Detrás de cada gesto hay una pugna soterrada por el diseño de las instituciones económicas globales, un debate en el que España tiene intereses muy concretos.

China ya no compite solo por el comercio: está construyendo una red institucional alternativa para que el Sur Global negocie con voz propia.

Qué se juega España en este tablero

Para España, el movimiento tiene una lectura directa. La proyección de China sobre el Sur Global se superpone a dos espacios históricos de influencia española: América Latina y el Mediterráneo. Pekín ha ampliado su presencia en América Latina mediante inversiones y acuerdos de cooperación, mientras la Unión Europea debate cómo equilibrar autonomía estratégica y relación con China. Si el Sur Global se organiza alrededor de Pekín, se reduce el margen de la diplomacia europea y española para condicionar estándares comerciales, digitales y de inteligencia artificial.

Tampoco es un asunto abstracto. Las empresas españolas con intereses en mercados emergentes compiten con financiación china que llega sin las condiciones ambientales o de gobernanza que impone Europa. En Bishkek se habló de inteligencia artificial, economía digital e industrias verdes: los mismos sectores en los que España y la UE quieren marcar el paso regulatorio. Que China lidere esa conversación en el Sur Global coloca a Bruselas ante una disyuntiva incómoda.

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El precedente que explica la ofensiva china

Conviene recordar un antecedente: el Nuevo Banco de Desarrollo nació en 2014 precisamente para ofrecer una alternativa de financiación a los países emergentes. El patrón es claro: China aprovecha cada cumbre para sumar socios y presentar nuevas instituciones. En Bishkek, Xi pidió cooperación en comercio, energía, inteligencia artificial y economía digital. En julio anunció una organización mundial de IA. Del discurso al diseño institucional hay un salto, y Pekín lleva una década dándolo.

La estrategia de Pekín no es solo institucional. Es narrativa. Xi repite que los asuntos mundiales deben ser debatidos por todos, una frase que cala en países que sienten que el orden posterior a 1945 les reserva un papel secundario. España, que suele moverse como puente entre Europa y América Latina, tiene ahí una baza si actúa antes de que el Sur Global busque solo en Pekín su interlocutor.

La cumbre de los BRICS en Nueva Delhi es el siguiente hito. Allí se verá si las propuestas de Xi se traducen en acuerdos concretos. El margen de maniobra de España dependerá del equilibrio entre Washington, Bruselas y Pekín. No es una cita lejana: de ella dependen los intereses españoles en mercados del Sur Global.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: China encadena las cumbres de la OCS y los BRICS para aglutinar al Sur Global y sumar peso en la gobernanza mundial.
  • Datos importantes: La OCS se reunió en Bishkek el 1 de septiembre de 2026; BRICS y OCS suman más de la mitad de la población mundial y cerca del 30 % de la economía global.
  • Resumen: La ofensiva china reduce el margen de la UE y de España para condicionar estándares globales y defender sus intereses en mercados emergentes.