Once grandes bancos europeos, con Santander, exigen a Bruselas simplificar la normativa y frenar el capital

La presidenta del Santander, Ana Botín, firma junto a otros diez banqueros una misiva dirigida a Costa, Von der Leyen, Metsola y Lagarde. Exigen una moratoria de capital y que la simplificación se concrete en 2027.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Once grandes bancos europeos han enviado esta semana una carta a los presidentes del Consejo Europeo, de la Comisión, del Parlamento y del BCE con dos exigencias.
  • ¿Quién está detrás? Ana Botín (Santander) y los máximos responsables de HSBC, UBS, BNP Paribas, ING, Deutsche Bank y Barclays, entre otros.
  • ¿Qué impacto tiene? Piden una moratoria en los requisitos de capital y una propuesta legislativa de simplificación para 2027, con la mirada puesta en la competencia de EE UU y China.

Once grandes bancos europeos, con Santander a la cabeza, han enviado esta semana a Bruselas una carta con dos exigencias: una moratoria en los requisitos de capital y una simplificación normativa efectiva a partir de 2027. La firma de Ana Botín, presidenta del Santander, coloca al sector financiero español en el centro de la nueva ofensiva de la banca europea contra la regulación comunitaria.

El diagnóstico sombrío que acompaña a la misiva

Los firmantes son los máximos responsables de once grandes entidades, entre las que figuran HSBC, UBS, BNP Paribas, ING, Deutsche Bank y Barclays. Los destinatarios son los presidentes del Consejo Europeo, de la Comisión Europea, del Parlamento Europeo y del Banco Central Europeo, el cuarteto institucional que define el marco financiero de la UE. La carta ha llegado esta semana a los gabinetes de António Costa, Ursula von der Leyen, Roberta Metsola y Christine Lagarde.

El tono de urgencia recorre todo el documento. Los banqueros piden cambios sustanciales en los próximos seis meses, con el discurso sobre el estado de la Unión como punto de partida. Alertan de ‘el crecimiento lento, el orden geopolítico inestable, los incendios forestales en todo el continente, las reservas de gas en su nivel más bajo de los últimos 14 años y la carrera por reconstruir la capacidad de defensa, y competir en tecnologías críticas’. Su conclusión es rotunda: ‘Solo un sistema bancario con una mayor capacidad de concesión de crédito puede avanzar al ritmo que Europa necesita.

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Fuentes comunitarias consultadas por Moncloa.com admiten que la carta ha sido recibida con respeto en Bruselas, pero advierten de que la moratoria de capital no puede concederse por decreto. La Comisión depende del Parlamento Europeo y del BCE para modificar la normativa, y ambos actores tienen calendarios distintos.

Las dos exigencias: moratoria de capital y propuesta legislativa en 2027

La primera petición es una moratoria en el incremento de los requisitos de capital que la UE impone a la banca. Los firmantes sostienen que el sistema financiero europeo es hoy más seguro y resiliente que hace una década, por lo que frenar temporalmente nuevas cargas de capital permitiría liberar recursos para la concesión de crédito a empresas y hogares. Lo explican con una matización relevante: ‘No queremos debilitar las garantías que sustentan la estabilidad financiera. Queremos terminar de fortalecer los sistemas bancarios y de mercados de capitales en toda Europa’.

La segunda exigencia es acelerar la simplificación normativa que la Comisión Europea prometió al inicio del segundo mandato de Ursula von der Leyen. Los banqueros reclaman que Bruselas presente una primera propuesta legislativa a principios de 2027 y que impulse la unión bancaria, el proyecto que elimina las fronteras nacionales para la supervisión, los depósitos y el crédito dentro de la UE.

Santander Bruselas

La carta no es una queja de lobby: es una advertencia de que la banca europea ve en la regulación un freno frente a EE UU y China.

La misiva encaja con el giro de la Comisión Europea hacia la competitividad, pero choca con el calendario de aplicación de Basilea IV, el marco internacional que endurece los colchones de solvencia. Los bancos presionan para que Bruselas recorte los últimos flecos de la normativa antes de que las entidades estadounidenses y asiáticas ganen más cuota en el mercado global.

El Eje del Poder Europeo

La fotografía de firmantes rompe la división clásica entre el eje franco-alemán y los países frugales del norte. Deutsche Bank y BNP Paribas comparten espacio con Santander e ING, y la inclusión de UBS y HSBC confirma que la presión trasciende las fronteras de la UE. Los dos primeros son los grandes campeones nacionales de Berlín y de París, mientras que el banco español aporta el músculo del sur europeo.

Para España, el protagonismo de Ana Botín sitúa a Santander en la vanguardia del debate bancario europeo. El banco presidido por Botín ha reducido su morosidad y aumentado su rentabilidad en los últimos trimestres, pero sigue expuesto a la implementación de los nuevos estándares de capital de Basilea IV. Madrid ve con buenos ojos la petición de simplificación, ya que las empresas españolas, especialmente las pymes, dependen más de la financiación bancaria que las de otros países europeos. El BCE sigue de cerca el riesgo de que una moratoria mal calibrada pueda reducir la resistencia del sistema financiero ante un hipotético deterioro económico.

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El precedente lo encontramos en la crisis financiera de 2008. La UE respondió entonces con un endurecimiento masivo de de la regulación de capital, que ahora los bancos consideran que ya ha dado sus frutos. La contradicción, sin embargo, es evidente: la Comisión defiende la simplificación, pero el BCE no quiere renunciar a su papel de supervisor que exige solvencia. La próxima ventana crítica será el debate sobre el discurso del Estado de la Unión, en el que Von der Leyen podría anunciar la hoja de ruta de la simplificación.

El sector financiero europeo no suele hablar con una sola voz. Que once banqueros de distintos países lo hagan ahora es una señal de que se está jugando su competitividad frente a Washington y Pekín. La cuestión de fondo no es si la UE simplificará, sino si lo hará con la suficiente rapidez para que la banca no desvíe sus inversiones fuera del continente. En ese juego, Santander y Ana Botín acaban de mover ficha.