Un estudio confirma que Galicia tiene la mayor herencia genética norteafricana de España: el triple de la media

El estudio del IDIS y de la Universidad de Santiago fija en un 15% el componente norteafricano de la población gallega, tres veces más que la media española. La geografía, los contactos romanos y una herencia cultural que llega hasta la gaita explican un rastro que se concentra e

La población gallega concentra un 15% de herencia genética norteafricana, el triple de la media española del 5%. Así lo concluye el estudio de 2025 impulsado por el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS) en colaboración con la Universidad de Santiago de Compostela.

El historiador Ramón Fernández contextualiza el hallazgo. Según recoge el trabajo divulgado por Atlántico Diario, los estudios previos ya situaban el mayor porcentaje de esta procedencia en el noroeste peninsular. Fernández cita siete investigaciones recientes sobre la huella genética norteafricana en Iberia, incluido un artículo de Peterson, de la Universidad de Burgos, y concluye que las mayores concentraciones asociables al Magreb se observan en el noroeste de la Península Ibérica.

La transmisión de esa herencia se habría producido sobre todo por vía paterna. Hasta un 21% de las estirpes masculinas gallegas presentan orígenes norteafricanos, ligados a poblaciones bereberes como los mozabíes. El patrón apunta a migraciones predominantemente masculinas, asociadas a intercambios comerciales, actividades militares, tráfico de esclavos o redes de movilidad a través del Mediterráneo.

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Un patrón genético antiguo y uniforme

La geografía gallega jugó a favor de la mezcla. El equipo investigador describe una estructura genética uniforme en Galicia, en contraste con otras regiones de la Península Ibérica. La endogamia o el aislamiento tienen un impacto mucho menor del que se pensaba.

Esa homogeneidad no diluye la singularidad norteafricana. Al contrario, la convierte en una marca transversal de la población. Los datos del IDIS sitúan el origen del rastro entre los siglos VI y VII, antes de la expansión islámica, y apuntan a un posible goteo genético desde época romana. Ese flujo habría comenzado cuando la antigua Gallaecia mantenía contactos marítimos y comerciales con zonas del Mediterráneo y del norte de África.

La cultura popular conserva huellas de aquella conexión. Figuras del folk gallego como Baiuca o Mercedes Peón llevan años reivindicando las raíces norteafricanas de la música tradicional. En 2020, Peón comparó las modulaciones, los ritmos y las estructuras melódicas gallegas con las de los bereberes.

Galicia, aparentemente periférica, se revela como un punto de encuentro genético más integrado y dinámico del que se asumía.

El sur de Galicia, puerta de entrada del componente africano

El léxico, la toponimia y el folclore también guardan rastros. La regueifa, un pan típico de las bodas, se relaciona con el rghaif magrebí. Topónimos como Rábade o Almuzara llegaron con poblaciones del norte de África. Incluso la gheada gallega muestra similitudes con el habla bereber, y la ghaita del folclore norteafricano equivale a la gaita en zonas de Galicia.

El componente africano es ligeramente superior en el sur y el sureste de Galicia, en especial en la provincia de Pontevedra. Los investigadores interpretan esa distribución como una posible puerta de entrada del flujo genético. El sur de Galicia concentra la mayor variabilidad africana del territorio.

El trabajo del IDIS tiene un antecedente relevante: el equipo liderado por el catedrático Ángel Carracedo ya había estimado en un 12% el componente genético de origen africano en Galicia. La nueva cifra eleva el cálculo y refuerza la idea de una conexión antigua, sostenida y culturalmente visible.

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El Laboratorio Gallego

Galicia no es solo un caso genético singular: es una ventana para leer la historia de la Península Ibérica. El estudio del IDIS permite comparar el noroeste con el resto de España y apunta a una combinación de geografía, movilidad marítima y contactos comerciales que convirtió el territorio en un punto de encuentro.

La lectura nacional es clara. La media española del 5% contrasta con el 15% gallego y con el 21% de linajes masculinos norteafricanos. Ese contraste no habla de diferencias identitarias, sino de procesos históricos distintos que hoy emergen con precisión estadística. La investigación sobre la herencia genética gallega ofrece un modelo para estudiar las migraciones antiguas en la fachada atlántica.

Las próximas investigaciones arqueogenéticas y lingüísticas podrán afinar la cronología del flujo norteafricano. El sur de Galicia, y en particular Pontevedra, se consolida como laboratorio natural para observar cómo una región supuestamente aislada integró poblaciones diversas sin perder su cohesión. La incógnita sobre el peso relativo del comercio, la actividad militar o el tráfico de esclavos en ese flujo sigue abierta.

Ficha del Caso

  • El caso: Un estudio del IDIS y la Universidad de Santiago fija en un 15% la herencia genética norteafricana de la población gallega, tres veces por encima de la media española.
  • Datos importantes: 21% de linajes masculinos norteafricanos; mayor presencia en Pontevedra; origen datado entre los siglos VI y VII; antecedente de Ángel Carracedo con un 12%.
  • Resumen: Galicia se consolida como un punto de encuentro genético del noroeste peninsular, con huellas culturales que van de la gaita al léxico y una lectura nacional clara sobre la movilidad antigua en la Península.