Un eurodiputado de Competencia acusa a Von der Leyen de ‘abuso de poder’ por el acuerdo espacial de 6.500 millones

La presidenta de la Comisión Europea avaló el Proyecto Bromo antes de que la fusión espacial de Airbus, Leonardo y Thales llegara al análisis de Competencia. La eurodiputada Stéphanie Yon-Courtin habla de abuso de poder y coloca a Teresa Ribera en el centro del pulso.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, respaldó el jueves en París el Proyecto Bromo, la fusión espacial de Airbus, Leonardo y Thales valorada en 6.500 millones de euros, antes de que Bruselas reciba notificación formal.
  • ¿Quién está detrás? La eurodiputada liberal francesa Stéphanie Yon-Courtin, ponente del último informe anual de Competencia de la Eurocámara, acusa a Von der Leyen de abuso de poder y mala praxis. Emmanuel Macron y Giorgia Meloni apoyan el proyecto.
  • ¿Qué impacto tiene? La polémica coloca a la vicepresidenta española Teresa Ribera en el centro del pulso entre la política industrial y la ortodoxia de Competencia, con la industria espacial europea bajo presión frente a SpaceX.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha desatado un choque institucional al avalar públicamente el Proyecto Bromo antes de que la operación haya sido notificada a Bruselas.

La intervención se produjo el jueves en una cumbre espacial celebrada en París, según POLITICO. Von der Leyen definió la operación de 6.500 millones de euros como exactamente el tipo de campeón industrial que Europa necesita para liderar la economía espacial del mañana.

La respuesta llegó desde la Eurocámara. La eurodiputada liberal francesa Stéphanie Yon-Courtin, que coordinó el último informe anual de Competencia del Parlamento Europeo, acusó a Von der Leyen en X de abuso de poder y mala praxis. Respaldar una fusión en un foro con cobertura mediática, sin revisión sustantiva, es exactamente lo que denuncia.

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El Proyecto Bromo pretende unir los negocios espaciales de Airbus, Leonardo y Thales para fabricar constelaciones y servicios integrados, con el objetivo parcial de competir con Starlink, la red de internet satelital de SpaceX. Según la información de POLITICO, SpaceX salió a bolsa recientemente en Estados Unidos y estaría valorada en torno a 2 billones de dólares.

Macron y Meloni respaldan el pacto. En Berlín el tono es distinto: el eurodiputado popular alemán Andreas Schwab, también experto en Competencia, interpreta las palabras de Von der Leyen como un comentario político sobre la fortaleza industrial europea, no como una autorización.

La frontera entre impulso político y decisión de competencia se ha difuminado en París, y el expediente aún no ha llegado a la mesa de Teresa Ribera.

Acusación directa desde la Eurocámara: ‘abuso de poder’

Yon-Courtin añadió una pregunta incómoda: ‘¿De qué sirven la comisaria de Competencia, Teresa Ribera, y la Dirección General de Competencia si es la presidenta de la Comisión quien decide unilateralmente un expediente?’

La Comisión Europea ha declinado hacer comentarios, y recuerda que la operación todavía no ha sido notificada formalmente, un detalle que alimenta la crítica de que Von der Leyen se adelantó a la instrucción técnica.

El episodio no es aislado. Bruselas recibió un rapapolvo del Defensor del Pueblo Europeo en 2015, después de que el entonces comisario de Competencia Joaquín Almunia hiciera declaraciones públicas sobre una investigación viva de cártel bancario.

El proyecto Bromo y el pulso por los campeones europeos

El proyecto busca agrupar ingeniería, producción e investigación de los tres grandes actores europeos y replicar el modelo de campeón transfronterizo que ya representa la empresa de misiles MBDA. Fuentes de las compañías citadas por POLITICO sostienen que ninguna de las tres puede abordar por separado el giro del mercado hacia constelaciones en masa y servicios espaciales integrados.

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Proyecto Bromo

La gran duda es si una operación de este tipo puede sobrevivir al examen clásico de Competencia. Von der Leyen ha impulsado una revisión de las directrices europeas de fusiones para dar más peso a la innovación y a la escala, un movimiento que París y Berlín ven con buenos ojos.

Frente a esa visión, la vicepresidenta Teresa Ribera lanzó en la OCDE la semana pasada una advertencia clara: ‘Un cheque en blanco para que las empresas se fusionen en cualquier circunstancia no hará a Europa más competitiva. La escala, en sí misma, no es un objetivo’.

El Eje del Poder Europeo

La bronca tiene geometría variable. París y Roma impulsan abiertamente el Proyecto Bromo y reclaman flexibilizar el control de concentraciones para crear campeones continentales. Berlín, incómodo en público, prefiere vender la intervención de Von der Leyen como una lectura política y no como un atajo procedimental. Más al sur, España se asoma al debate por dos vías: la vicepresidencia de Ribera en Competencia y una industria aeroespacial nacional integrada en la cadena de Airbus y Thales Alenia Space.

La postura de Ribera no es una cuestión menor para Moncloa. Mantener la ortodoxia de Competencia protege a los consumidores y a los actores medianos, pero choca con la estrategia de París y con el relato de autonomía estratégica que Bruselas repite desde la pandemia. Si la presidenta impone un criterio político sobre casos concretos, la autoridad técnica de Ribera queda vaciada de facto.

La industria española participa de esa cadena de valor, sobre todo a través de Airbus. Por eso Moncloa observa el pulso con doble interés: defiende la autonomía de Ribera en Bruselas y, al mismo tiempo, no quiere quedar fuera de un eventual campeón europeo del espacio que garantice carga tecnológica e industrial en las plantas españolas.

El precedente de 2015 con Almunia y el Defensor del Pueblo Europeo demuestra que comentar un expediente vivo no sale gratis. La diferencia es que entonces la Comisión rectificó por la presión del ombudsman, y ahora el mensaje de Von der Leyen parece deliberado: marcar territorio político antes del análisis.

El riesgo inmediato es que el Proyecto Bromo llegue condicionado a la mesa de Ribera antes incluso de notificarse. La próxima ventana crítica no será una cumbre, sino el momento en que Airbus, Leonardo y Thales presenten formalmente la concentración. Ese expediente dirá si el músculo industrial puede más que la caja de herramientas de la competencia.