La ampliación norte del Puerto de València aceleró la pérdida del 70% de arena en l’Albufera, según el Institut Cavanilles.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Un estudio del Institut Cavanilles cifra en un 70% la pérdida de arena en las playas de Pinedo, El Saler y La Garrofera.
- ¿Quién está detrás? El trabajo lo firman los investigadores Juan Soria, Juan Víctor Molber y Rebeca Pérez, de la Universitat de València.
- ¿Qué impacto tiene? La sentencia del TSJCV avala la Declaración de Impacto Ambiental de 2007, mientras la ciencia cuestiona su eficacia ambiental.
El dique que cambió la costa sur
Según el estudio publicado el 2 de enero de 2024 en la revista Urban Science, las playas de Pinedo, El Saler y La Garrofera pasaron de 170 hectáreas de arena en la década de los noventa a 43 en 2022, una pérdida del 70% en tres décadas. Las imágenes de satélite muestran que entre 2013 y 2022 se perdieron otras 90 hectáreas, casi la mitad de la superficie de estos arenales.
El dique de abrigo de la primera fase, ejecutado entre 2010 y 2012, aparece como el factor desencadenante. Los investigadores Juan Soria, Juan Víctor Molber y Rebeca Pérez, del Institut Cavanilles de la Universitat de València, aplicaron por primera vez a playas una metodología satelital utilizada para medir desiertos. La conclusión es rotunda: la corriente marina norte-sur hace crecer las playas al norte de grandes infraestructuras y erosiona las del sur. La Autoridad Portuaria de València había negado impactos adicionales.
La regresión no se quedó en la arena. La restinga de La Devesa ha llegado a filtrar agua salada al lago de l’Albufera, el gran lago costero que ejerce como pulmón ambiental del área metropolitana de Valencia. A eso se suma que los proyectos de regeneración con fondos europeos LIFE mantuvieron artificialmente las playas entre 2004 y 2010, hasta que la ampliación desperdició ese esfuerzo, según el estudio.
La regeneración de 2023 entre Pinedo y la Gola de Pujol elevó la superficie de arena a 112 hectáreas, un 34% por debajo del máximo histórico. Sin embargo, los investigadores recuerdan que esa recuperación parcial no corrige la pérdida estructural vinculada a la ampliación.
La DIA de 2007 sigue vigente para los tribunales, pero la costa ha cambiado más rápido que los papeles.
La DIA de 2007: vigente en la justicia, obsoleta en la playa
El TSJCV (Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, el máximo órgano judicial regional por debajo del Tribunal Supremo) ha avalado recientemente la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) de 2007, pese a que el perito judicial consideraba preceptiva una nueva evaluación ambiental. Los magistrados se apoyaron en los informes de la APV y rechazaron el criterio del perito, lo que permite que continúe la segunda fase de la ampliación. La sentencia no analiza, sin embargo, el estado real de las playas del sur.
El trabajo de la Universitat de València apunta, de forma indirecta, a la ineficacia de aquella DIA. No solo no impidió la regresión; además, la Autoridad Portuaria de València no habría financiado la regeneración que le correspondía. El Gobierno central abonó 35 millones de euros desde 2023 para regenerar El Saler y El Perelló, cuando la DIA establecía que debía ser la APV la que redactara y pagase los proyectos.
Los cambios sobre el proyecto original tampoco se ajustan, según los investigadores, a los parámetros ambientales de 2007. Las obras de la segunda fase siguen en marcha y el puerto mantiene su posición de negar impactos adicionales pero las imágenes aéreas cuentan una historia distinta: la arena retrocede y la Albufera lo registra.
El Escenario Valenciano
La pugna entre ciencia y sentencia vuelve a situar al puerto en el centro del debate territorial valenciano. La ampliación cuenta con el respaldo de la Autoridad Portuaria y de sectores económicos que la consideran imprescindible para competir en el Corredor Mediterráneo; las organizaciones ecologistas y parte de la oposición municipal y autonómica piden, sin embargo, suspender las obras hasta revisar el impacto. El PSPV y Compromís han sido especialmente críticos con la sentencia del tribunal autonómico, porque deja el problema ambiental sin respuesta judicial.
La dimensión nacional no es menor. El Puerto de València es el principal nodo de contenedores del Mediterráneo español y su ampliación está vinculada a la estrategia logística del Estado. Que el Gobierno central haya tenido que pagar 35 millones de euros en regeneración de playas introduce una paradoja: la Administración General del Estado financia la reparación ambiental mientras el tribunal valenciano avala la infraestructura. A partir de ahora, la proyección pasa por posibles recursos ante el Tribunal Supremo, por el control de las medidas compensatorias y por la evolución de la segunda fase en un litoral cada vez más tensado por la emergencia climática.
Ficha del Caso
- El caso: El Institut Cavanilles publicó un estudio que vincula la ampliación norte del Puerto de València con la pérdida del 70% de arena en las playas de l’Albufera.
- Datos importantes: 170 hectáreas de arena en los años 90; 43 en 2022; regeneración de 2023 hasta 112 hectáreas; 35 millones de euros abonados por el Gobierno central desde 2023; sentencia del TSJCV que avala la DIA de 2007.
- Resumen: La infraestructura sigue en marcha, pero la ciencia documenta un impacto que la justicia no ha querido revisar.

