El incendio de Niebla ha calcinado 39.821 hectáreas entre Huelva y Sevilla y se ha convertido en el mayor fuego forestal registrado en España desde 1968, según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Vamos a los datos. El fuego se inició el 6 de agosto y se prolongó durante más de diez días. La superficie afectada, recogida en el último informe del ministerio, es exactamente de 39.821 hectáreas, repartidas entre las provincias de Huelva y Sevilla.
Un incendio sin precedentes desde 1968
El municipio más castigado ha sido Berrocal, donde las llamas han acabado con el 90% del entorno. La referencia sirve para dimensionar el alcance: no hablamos de un incendio forestal al uso, sino de un megafuego que ha pulverizado los registros de la serie histórica estatal desde que hay estadísticas.
El dato anterior ayuda a leer el resto. El gran incendio de las Minas de Riotinto de 2004, que afectó a 29.867 hectáreas, queda relegado al quinto lugar del ranking histórico.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Superficie calcinada: 39.821 hectáreas entre Huelva y Sevilla.
- Magnitud histórica: mayor incendio registrado en España desde 1968.
- Superación del umbral de gran incendio: 70 veces por encima de las 500 hectáreas de referencia.
- Entorno más castigado: Berrocal, con el 90% del término afectado.
La letra pequeña del operativo: por qué falló la respuesta del Infoca

Aquí está la letra pequeña. Desde antes de que se declarara el incendio, los trabajadores del Infoca llevaban denunciando un déficit de personal y de medios que el fuego de Niebla ha convertido en prueba central.
Un incendio que supera 70 veces el umbral de gran incendio no admite el relato de la fatalidad. Es, ante todo, un fallo de prevención y de operativo.
La Asociación Forestal Andaluza (AFA) no separa el dato de la gestión. Sostiene que la magnitud del incendio refleja el grave deterioro de las capacidades operativas del Infoca en los últimos años. Las llamas han superado 70 veces la cifra de consideración de gran incendio, fijada en 500 hectáreas.
La organización enumera carencias recurrentes: falta de personal, brigadas incompletas, turnos extenuantes, equipos deficientes y puestos de vigilancia sin cubrir. A su juicio, la clave del éxito en la extinción sigue siendo frenar el fuego en sus primeras etapas, una capacidad que el dispositivo ha ido perdiendo.
‘Los grandes incendios no son equiparables a catástrofes naturales inevitables; se pueden prevenir mediante la gestión del territorio y la organización de un dispositivo eficaz’, concluye la AFA con con una claridad inédita.
Prevención y gestión del territorio: la lección que deja Niebla
La tesis de los forestales andaluces desplaza el foco de la extinción a la prevención. Para la AFA, la ausencia de políticas efectivas sobre gestión del territorio y dimensionamiento del operativo invita a normalizar los grandes fracasos. ‘Lo que equivaldría a aceptar la casi completa destrucción a medio plazo de nuestro medio natural a manos del fuego’, advierten.
La lectura no es fatalista. La prevención forestal no es un gasto ornamental: cada hectárea gestionada con selvicultura preventiva, pastoreo controlado o aprovechamiento de biomasa reduce la velocidad de propagación del fuego. No hay emergencia más barata que la que no llega a declararse.
El precedente de Riotinto en 2004 y el actual megaincendio de Niebla confirman que el sur peninsular está expuesto a un ciclo de fuegos cada vez más extensos. La diferencia entre un conato y un megaincendio suele decidirse en las primeras horas. Por eso la capacidad de respuesta temprana del Infoca no es un debate técnico menor: es la primera barrera entre el monte y la ceniza.
En clave de transición ecológica, la gestión forestal deja de ser una política residual. Los montes mediterráneos bien gestionados fijan carbono, regulan el agua y sostienen economía rural. Perderlos en ciclos de fuego masivo equivaldría a aceptar un continuo pasivo ambiental, social y económico que la transición no se puede permitir.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Evitar megaincendios como el de Niebla, que arrasó 39.821 hectáreas y superó 70 veces el umbral de gran incendio, es la primera ganancia de la prevención.
- Modelo que cambia: La extinción tardía y el recorte preventivo dejan paso a la gestión territorial temprana, con brigadas completas y montes preparados.
- Para las próximas generaciones: Cada hectárea gestionada reduce el riesgo de que el fuego convierta el sur de España en un territorio sin cubierta forestal.
