China Tianying y Energy Vault operan en Rudong (Jiangsu) una torre de almacenamiento gravitatorio de 148 metros que eleva bloques de hormigón de 35 toneladas para devolver electricidad a la red eólica china sin baterías de litio.
La instalación está junto a un parque eólico y conectada a la red nacional china. Su tarea consiste en desplazar electricidad desde las horas de mucha generación hacia los momentos de mayor consumo, justo cuando el viento no coincide con el horario de la demanda. En esos periodos, el valor no es solo volcar megavatios a la red, sino retenerlos para entregarlos cuando resultan más útiles. Energy Vault publica una potencia de 25 megavatios y una capacidad de 100 megavatios hora.
China Tianying eleva la potencia a 26 megavatios. En la práctica, el sistema podría entregar su potencia máxima durante unas cuatro horas, lo que permite devolver a la red una parte de la energía eólica que de otro modo quedaría desaprovechada en los valles de consumo. Son cuatro horas que, a escala de red, ayudan a cubrir el hueco entre la generación renovable y la demanda real.
Un ascensor energético de 148 metros para guardar el viento
El almacenamiento por gravedad no crea energía. Cuando sobra producción eólica o solar, unos motores elevan los bloques por el interior de la torre y conservan esa energía en forma de altura, como quien carga un gran reloj de pesas. Cada bloque de 35 toneladas sube por un sistema de motores y raíles; al descender de forma controlada, esos motores operan a la inversa y devuelven la electricidad. Un sistema automático regula cada movimiento. No caen a plomo.
La idea recuerda al bombeo hidroeléctrico, pero sustituye el agua entre dos embalses por masas sólidas. Energy Vault proyecta una eficiencia de ida y vuelta superior al 80%, de modo que se recuperarían algo más de ocho de cada diez unidades empleadas para elevar los bloques. No hay autodescarga del medio sólido, aunque la mayoría de las piezas móviles sigue trabajando una y otra vez. Cables, motores, raíles y rodamientos soportan el ciclo mecánico real.
Rudong no es todavía una alternativa comercial probada al litio: es una demostración a escala real con datos de rendimiento pendientes de auditoría independiente.
En cuanto a durabilidad, Energy Vault habla de 35 años de vida útil; China Tianying eleva la cifra a más de 50 años. Son previsiones empresariales, no resultados independientes acumulados durante décadas. Tampoco hay datos públicos prolongados sobre disponibilidad, mantenimiento o el coste real de la electricidad recuperada. La diferencia entre catálogo y operación es, precisamente, la prueba que separa un prototipo de una infraestructura financiable.
La letra pequeña: puesta en marcha, no historial comercial

El primer conjunto de carga y descarga completó una prueba el 4 de mayo de 2024, según el registro oficial de Nantong. Sin embargo, la ficha de Energy Vault consultada el 10 de septiembre de 2026 todavía sitúa la instalación en fase de puesta en marcha. Conviene por tanto evitar la imagen de una planta con años de operación comercial demostrada. La prudencia no es una crítica al proyecto; es la forma más fiable de mirar una tecnología nueva.
Mientras Rudong afina su operativa, la Agencia Internacional de la Energía recuerda que las baterías son la tecnología energética limpia que más crece. Esto no invalida el proyecto, pero sí obliga a medir sus resultados con la misma exigencia con la que se auditan las plantas de baterías o las centrales hidroeléctricas. La torre china abre otra vía, aunque su gigantesco ascensor energético aún debe demostrar fiabilidad y rentabilidad a largo plazo.
📊 Impacto ecológico en cifras
- CO2 evitado: No detallado en la fuente oficial; el beneficio proviene de desplazar excedentes eólicos y evitar baterías de litio.
- Capacidad: 25 MW de potencia y 100 MWh según Energy Vault; China Tianying registra 26 MW.
- Equivalencia tangible: Puede entregar su potencia máxima durante unas cuatro horas.
- Eficiencia proyectada: Superior al 80% en el ciclo de ida y vuelta, pendiente de verificación independiente.
El almacenamiento de larga duración y la batalla contra el litio
La propuesta tiene una ventaja clara: elimina de la ecuación los metales críticos que concentran geográficamente la cadena del litio y permite fabricar bloques con escombros de construcción o palas de aerogenerador fuera de uso. Ese encaje con la economía circular amplía el relato más allá de la potencia instalada. A efectos de emisiones, no hay una cifra oficial de CO2 evitado; el beneficio climático se mide por la energía renovable que desplaza hacia las horas de consumo.
El contrapeso también importa. El almacenamiento por gravedad necesita obra civil intensiva, motores, cables, raíles y rodamientos, con una eficiencia proyectada del 80% que debe ser contrastada con mediciones públicas. El bombeo hidroeléctrico lleva décadas ofreciendo un servicio similar, pero depende de una orografía que no todas las regiones tienen. Rudong prueba que una torre puede instalarse junto al parque eólico, sin dos embalses y sin litio.
Rudong encaja en la carrera por el almacenamiento de larga duración, aquel capaz de trasladar electricidad limpia más allá de unos minutos. Si el dato de disponibilidad acompaña durante los próximos ejercicios, este modelo podrá competir con las baterías en nichos industriales y en zonas con limitaciones de terreno o de agua. Los 100 MWh de capacidad no convierten a la torre en una solución masiva, pero sí en un banco de pruebas real para el resto del sector.
La transición no se juega solo en los parques de generación. Se decide también en cómo guardar el excedente solar y eólico para que el consumidor final no vuelva a depender de un respaldo fósil cuando cae la producción renovable. Cada resultado contrastado de Rudong será una señal para los compradores de infraestructura energética y, en última instancia, para el modelo de red que heredaremos.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: 100 MWh de almacenamiento sin litio para desplazar electricidad eólica a las horas de mayor consumo.
- Modelo que cambia: Sustituye el uso de metales críticos por bloques de hormigón reutilizable, reduciendo la dependencia del litio en el almacenamiento.
- Para las próximas generaciones: Un almacenamiento de larga duración más circular y con menos residuos mineros, si los datos de fiabilidad confirman las proyecciones.
