La relación entre la Casa del Rey y el Gobierno se mide en actos concretos: quién propone el candidato a la investidura, quién decide el contenido del mensaje de Nochebuena, cómo se sanciona una ley o qué lugar ocupa cada autoridad en un acto compartido. En varios de esos frentes no hay una norma que zanje la disputa, sino una costumbre, un reglamento o una lectura del texto constitucional que Zarzuela aplica y que Moncloa discute.
El criterio de esta lista no es la repercusión mediática de cada roce, sino la solidez jurídica de la posición que defiende la Casa del Rey. El punto de partida es el reparto que fija la Constitución: el artículo 99 reserva al Rey la ronda de consultas y la propuesta de candidato a la investidura; el 62 le atribuye sancionar y promulgar las leyes; el 63 le sitúa en la más alta representación del Estado en las relaciones internacionales. A ello se suma el Real Decreto 2099/1983, que ordena las precedencias, y una práctica no escrita, como la autoría íntegra del mensaje de Nochebuena. La lista se queda con los cinco terrenos donde esa frontera se ha hecho visible.
4Los viajes al exterior: la agenda internacional del Rey no se subordina a Exteriores
El pulso por la agenda exterior del Rey se apoya en una lectura muy concreta de la Constitución. El artículo 63 atribuye a Felipe VI la más alta representación del Estado en las relaciones internacionales, mientras que el 97 reserva al Gobierno la dirección de la política exterior y el 64 exige que todo acto del monarca vaya refrendado por el presidente o por el ministro competente. De esas tres piezas, Zarzuela extrae su primera línea roja: los viajes del jefe del Estado son agenda de Estado, se pactan con Moncloa, pero no se subordinan al Ministerio de Asuntos Exteriores ni a la disponibilidad de su titular. De ahí la exigencia de que en cada desplazamiento haya un ministro de jornada, figura que la Casa del Rey considera irrenunciable para que el viaje no nazca ya debilitado frente al país anfitrión.
Los episodios concretos han ido dibujando esa frontera. La gira de Estado por Estonia, Lituania y Letonia en junio de 2024, preparada durante años, se cerró sin ningún ministro acompañando al Rey, algo inédito en democracia; solo la ministra de Defensa, Margarita Robles, se sumó a la última escala durante unas horas. Con José Manuel Albares en Exteriores, el ministro ha acompañado a Felipe VI en la mitad de las catorce tomas de posesión iberoamericanas a las que ha asistido y suele delegar en una secretaria de Estado. El jefe de la Casa del Rey, Camilo Villarino, y el jefe de Gabinete de Presidencia, Diego Rubio, pactaron en qué supuestos puede sustituirle un secretario de Estado, con una condición explícita desde Zarzuela: que eso «no puede ser la norma».

