EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La eurodiputada italiana Ilaria Salis ha negado en la Eurocámara que Ceuta sea España o Europa, y ha definido la ciudad autónoma como «residuo del colonialismo europeo».
- ¿Quién está detrás? Salis, integrada en el grupo The Left, abrió el debate sobre los enclaves españoles en África; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha respondido.
- ¿Qué impacto tiene? La polémica toca la línea más sensible de la identidad ceutí y reabre el debate sobre la frontera exterior de la Unión en el norte de África.
La eurodiputada italiana Ilaria Salis ha negado en el Parlamento Europeo que Ceuta sea España o Europa.
Durante un debate sobre la crisis migratoria y la seguridad en las fronteras exteriores de la Unión Europea centrado en Ceuta, Salis afirmó que la ciudad autónoma «no es España, no es Europa» y que «geográficamente es África». Su intervención terminó con una definición aún más dura: «un residuo del colonialismo europeo». La eurodiputada, integrada en el grupo The Left —la alianza de izquierdas de la Eurocámara en la que también se encuadran Podemos y Sumar— sostuvo que la presión migratoria debe analizarse desde su ubicación africana y acusó a sectores de la derecha de usar los hechos con fines de propaganda racista y nacionalista.
Bruselas responde: «Ceuta es España»
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha respondido con una contundencia poco habitual. En su discurso sobre el estado de la Unión Europea se ha dirigido «directamente al pueblo español» para zanjar la polémica. Sus palabras no admiten matices: «La frontera de Ceuta es una frontera europea. Porque Ceuta es España. Ceuta es Europa. Y Europa estará a vuestro lado».
La reacción de Von der Leyen convierte el episodio en algo más que un rifirrafe parlamentario. Para una ciudad autónoma de poco más de 18 kilómetros cuadrados, donde la españolidad es la principal seña de identidad, cualquier negación de su estatus toca una fibra profunda. La cuestión no es menor: Ceuta es una de las dos únicas fronteras terrestres de la Unión Europea en África.
Por qué duele en Ceuta: la identidad como frontera
Ceuta y Melilla comparten una condición territorial que no tiene parangón en el resto de la Unión: son ciudades europeas en el norte de África. Las Islas Canarias participan en parte de esa singularidad geográfica, aunque su encaje jurídico como región ultraperiférica las sitúa en otro plano. En el caso ceutí, la cercanía de la frontera con Marruecos convierte cualquier declaración sobre soberanía en un asunto de calle.
Los vecinos de Ceuta no solo escuchan la polémica como una cuestión abstracta. La ciudad vive de su condición de frontera y de su relación con el otro lado. Cuando desde Bruselas se pone en duda su estatus, la lectura local es inmediata: se cuestiona la vida cotidiana de una ciudad que lleva siglos sintiéndose española.
Ceuta es una de las pocas fronteras de la Unión donde la geografía y la política no coinciden, y donde una frase pronunciada en Bruselas se siente en cada barrio.
El Pulso Territorial
El gobierno de la Ciudad Autónoma, encabezado por Juan Vivas, ha construido su permanencia política sobre una defensa sin fisuras de la españolidad de Ceuta. En esta ocasión, la polémica ha logrado algo poco habitual: unir al gobierno local y a la mayoría de la oposición en el rechazo a las palabras de Salis. Nadie en Ceuta saca rédito electoral de la ambigüedad sobre la soberanía; incluso las formaciones más críticas con la gestión de Vivas cierran filas cuando se toca la identidad de la ciudad.
El episodio no es un caso aislado en las autonomías que Moncloa.com sigue de cerca. Melilla vive debates similares desde hace décadas, y Canarias conoce bien la tensión entre su ubicación africana y su estatus europeo. La diferencia ceutí es la escala: una ciudad de poco más de 80.000 habitantes concentra la presión migratoria y el simbolismo de frontera de toda la Unión. Bruselas puede lanzar un mensaje claro, pero la gestión diaria sigue dependiendo de los acuerdos con Marruecos.
La respuesta de Von der Leyen cierra el marco discursivo, pero no resuelve la cuestión de fondo. Los próximos meses confirmarán si esa defensa retórica se traduce en más recursos para el control fronterizo y en un apoyo europeo visible a la economía ceutí. La polémica de septiembre de 2026 deja una certeza incómoda: la condición de Ceuta como España y Europa no debería depender de un discurso en la Eurocámara.
Ficha Autonómica
- El caso: Una eurodiputada italiana niega la españolidad y la europeidad de Ceuta durante un debate europeo sobre migración y fronteras exteriores, y la define como residuo del colonialismo.
- Datos importantes: La sesión se celebró este martes en el Parlamento Europeo; la respuesta de Ursula von der Leyen llegó en el discurso sobre el estado de la Unión.
- Resumen: Bruselas ha cerrado filas con España y con Ceuta, pero la polémica reabre el debate sobre la singularidad territorial de la ciudad y su presión migratoria.

