La paradoja se repite en media España: la Administración acumula locales cerrados en las direcciones más cotizadas mientras el suelo urbano escasea y los alquileres comerciales aprietan. El inventario de Patrimonio del Estado reconoce 828 bienes sin uso, algunos en zonas de oficinas prime. Y no es un problema de demanda: Barcelona, la ciudad comercialmente más densa del mundo, con más de 1.300 locales por kilómetro cuadrado, suma 13.917 bajos vacíos, el 18,3% de su parque. Sobran candidatos y faltan decisiones.
Esta lista reúne cinco ciudades donde coinciden dos presiones: stock público sin explotar en ubicaciones codiciadas y un nudo burocrático que lo mantiene así, hecho de expedientes de desafectación que se alargan años, convenios y reversiones entre administraciones, subastas desiertas e inventarios fragmentados sin estrategia de venta ni de alquiler. Se ha primado la calidad de la ubicación sobre el número de inmuebles. Madrid, por ejemplo, solo aporta 29 de esos 828 bienes estatales sin uso, lejos de otras provincias con más volumen.
1Madrid: el mayor stock de locales del Patrimonio del Estado en zonas de oficinas prime, con subastas desiertas y adjudicaciones atascadas
Madrid no encabeza el inventario estatal por volumen —la provincia suma 29 de los 828 bienes sin uso que la Dirección General de Patrimonio del Estado reconoció en julio de 2026, lejos de los 125 de Granada—, pero sí por lo que mantiene vacío en el suelo más caro del país. El caso más visible es el piso de más de 1.000 metros cuadrados del número 3 de la calle Serrano, a un centenar de metros de la Puerta de Alcalá, sin uso desde hace al menos una década: Hacienda lo sacó a subasta en 2016 por 5,3 millones de euros y nadie pujó. Con el metro cuadrado del código postal 28001 en 12.300 euros y hasta 13.400 en el entorno del inmueble, según el Portal Estadístico del Notariado, su valor de mercado rondaría hoy los 12,3 millones. A ese desfase se añaden los locales comerciales que la Sociedad Estatal de Gestión Inmobiliaria de Patrimonio (Segipsa), dependiente de Hacienda, comercializa en pleno centro bajo la etiqueta de «a reformar».
El atasco no es de demanda, sino de procedimiento. En la subasta del 8 de abril de 2026, Segipsa declaró desiertos lotes como el local de la calle Salitre 62, de 268,67 metros cuadrados y 356.303,47 euros, o el de la calle Vizcaya 9 de Alcorcón, de 476 metros cuadrados y 245.431,92 euros, que quedaron abiertos a venta directa desde el segundo tipo, con plazos de 15 y 10 días naturales. Mientras, el mercado de oficinas madrileño sufre el problema contrario: la disponibilidad global ronda el 8,7%, pero en el CBD cae al 2,6% y en los edificios de Grado A al 0,5%, con rentas prime de hasta 46 euros por metro cuadrado al mes y un déficit de espacios de calidad que se triplicará hasta 117.000 metros cuadrados en 2028, según Cushman & Wakefield. La cadena de trámites —desafectación, declaración de innecesariedad, tasaciones y autorizaciones sucesivas, sin plazos máximos— mantiene paralizado un patrimonio que el propio Congreso ha reclamado movilizar con procedimientos de urgencia.
