PSOE estudia en el Congreso una reforma de la ley de extranjería para devolver a migrantes que llegan a nado

La dirección federal busca dar cobertura jurídica a los agentes tras la sentencia del 8 de julio, que solo avala el rechazo en frontera cuando existe un elemento físico de contención. La reforma abre un pulso con Sumar y con los socios parlamentarios.

El PSOE estudia una reforma de la ley de extranjería para cubrir el vacío legal que dejó el Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente de quienes llegan a nado. La medida, aún sin articulado cerrado, responde a una sentencia del 8 de julio que dejó a las fuerzas de seguridad sin herramienta automática ante las entradas por agua.

Por qué el Supremo dejó la frontera sin regla clara

La resolución del alto tribunal precisó que el artículo de la ley que regula el rechazo exprés no es aplicable a todos los extranjeros que intentan cruzar irregularmente la frontera por tierra o mar. Solo alcanza, según los magistrados, a ‘aquellos que intentan hacerlo superando los elementos de contención fronterizos establecidos, como las vallas’. Traducido: si no existe un elemento físico de contención, no hay rechazo en frontera. Y el mar, por definición, no es una valla.

El problema estalló tres semanas después de la sentencia. La llegada masiva de entre 70.000 y 80.000 personas a Ceuta pusieron contra las cuerdas a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: no podían retornar automáticamente a quienes habían entrado sorteando el agua, porque el Supremo lo impedía. La situación se solventó de forma transitoria con la instalación de una boya de 500 metros. El parche dura lo que dura.

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Ahí nace la reforma que ahora se estudia. Según ha adelantado El País, fuentes socialistas confirman que el objetivo es superar ese escollo normativo dotando a los agentes de una base jurídica clara para el rechazo en frontera, con independencia de que la entrada se produzca por tierra o por agua. El articulado, eso sí, sigue en fase de elaboración. Ahí está el nudo.

El argumentario que maneja la dirección federal insiste en tres ideas: seguridad jurídica para los agentes, ordenación de los flujos migratorios y lucha contra las mafias que trafican con personas. La reforma, subrayan desde Ferraz, no busca endurecer el trato al migrante, sino cerrar una grieta que la propia sentencia abrió y que ningún Gobierno puede dejar abierta de manera indefinida.

No se trata de elegir entre firmeza y derechos: se trata de que la frontera tenga una regla clara antes de que llegue la próxima marea.

El pulso con los socios y el flanco interno

devoluciones en caliente

La reforma no será un camino de rosas parlamentario. Sumar ya ha mostrado sus reservas ante cualquier fórmula que amplíe las devoluciones en caliente, y socios como ERC, EH Bildu o el BNG difícilmente respaldarán un texto que endurezca el rechazo en frontera. Junts, en cambio, puede convertir el asunto en moneda de cambio. Nadie quiere el titular.

Dentro del propio PSOE la sensibilidad es diversa. Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha y voz crítica habitual, lleva meses reclamando firmeza frente a lo que considera un efecto llamada. En el otro extremo, las federaciones del sur reclaman que la reforma no rompa el relato de una migración regular, ordenada y segura.

Moncloa guarda silencio oficial sobre el calendario. No hay todavía un Proyecto de Ley —el texto que el Gobierno aprueba en Consejo de Ministros y remite al Congreso— ni plazo de enmiendas abierto: se trata de un debate interno que Ferraz quiere madurar antes de exponerse en la Cámara. La vicepresidenta primera y vicesecretaria general, María Jesús Montero, coordina el encaje con los grupos, mientras la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, insiste en el mensaje de que España no improvisa en materia migratoria. En Ferraz nadie espera un pronunciamiento público de Pedro Sánchez hasta que el texto esté cerrado.

El Eje del Poder Socialista

La lectura estratégica es clara. Ferraz quiere desactivar un flanco que la oposición lleva meses explotando sin regalar a sus socios el relato de un giro a la derecha. El Grupo Parlamentario Socialista aún no tiene texto que defender, y Patxi López prefiere no abrir la batalla hasta que el articulado esté maduro. La oposición, mientras, afila el discurso: el PP acusa al Gobierno de llegar tarde y Vox reclama expulsiones masivas sin matices.

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El aterrizaje territorial no es menor. Ceuta y Melilla, con las fronteras más expuestas, esperan una solución que no dependa de boyas provisionales. Canarias, en la ruta atlántica, y las federaciones socialistas del sur siguen la tramitación con atención porque cualquier cambio en el rechazo en frontera altera sus protocolos y sus recursos de acogida. No en vano, el Pacto Europeo de Migración y Asilo empuja a los Estados a fijar procedimientos claros en frontera. Precedente hay.

El antecedente más útil es la propia doctrina del Supremo de 2020 sobre las devoluciones en la valla de Melilla, que ya obligó a redefinir protocolos. Ahora el reto es mayor: fijar una regla antes de que la próxima llegada masiva convierta el vacío legal en una crisis de Estado. El hito a vigilar es el próximo Comité Federal y la decisión de Ferraz sobre si lleva la reforma al Consejo de Ministros antes de que acabe el año.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: Ordenar la migración con seguridad jurídica es gobernar, no endurecer; firmeza y derechos son dos caras de la misma política.
  • Protagonista: María Jesús Montero (vicepresidenta primera y vicesecretaria general del PSOE), con Emiliano García-Page (presidente de Castilla-La Mancha) en el flanco crítico interno.
  • Próximo hito: Decisión de Ferraz sobre llevar la reforma al Consejo de Ministros antes de que acabe el año y debate en el próximo Comité Federal.