El Consejo de Informativos de À Punt denuncia manipulación en los informativos y censura de voces críticas al PP. El órgano que vela por la pluralidad de la radiotelevisión pública valenciana concluye que la cadena se está convirtiendo en el «terminal mediático» del partido que gobierna la Generalitat.
La advertencia no es nueva. Lo que cambia es quién la firma. Ya no son solo los sindicatos o los afectados: es el propio órgano interno de la casa, integrado por trabajadores, el que pone por escrito que se publican noticias «al dictado» y que se veta a las voces incómodas.
«Este proceso ya lo hemos visto: es Canal 9 dos», resume la plantilla. La comparación pesa en Valencia porque la extinta Canal 9, apagada en 2013 por el entonces president Alberto Fabra, se convirtió en el símbolo de la manipulación informativa del PP. Cerró con el rechazo de buena parte de la población, que la veía como una correa de transmisión de propaganda.
À Punt y el fantasma de Canal 9: los nombres que señala la plantilla
À Punt Media, reconvertida en 2017 y con televisión desde 2018, atraviesa una crisis reputacional que recuerda a la del viejo ente público. Las críticas internas apuntan a una tríada: el director general, Francisco Aura; el director de informativos de la televisión, Josep Magraner, y el director de radio, Nacho Cotino. Los tres ocuparon puestos de mando en la etapa de Canal 9 y después pasaron por televisiones privadas de línea conservadora, como COPE, 13TV o La 8 Mediterráneo.
La reforma legislativa de PP y Vox reforzó la dirección general y dejó el Consejo de Administración como un órgano de gestión empresarial. Para los trabajadores, ese cambio de arquitectura explica la deriva. «La plantilla ni se ha callado ni se va a callar», advierten: «Vamos a seguir denunciando el intento del PP de someter la radiotelevisión pública a los argumentarios del PP».
Magraner niega la falta de pluralidad. Defiende que en sus espacios «salen todos los partidos» y que son «el medio valenciano que mayor contenido ofrece» de José Muñoz, síndic socialista; de Diana Morant, secretaria general del PSPV-PSOE y ministra, o de Joan Baldoví, líder de Compromís. Sobre los «comisarios políticos» responde que «no puede haber» y sostiene que los editores «son los mismos que estaban cuando yo llegué».
El fantasma de Canal 9 no se ahuyenta con una ley nueva, sino con pluralidad verificable y una parrilla que no le tenga miedo a la oposición.
Noticias al dictado, insultos y una parrilla que cambia de idioma
La lista de reproches es larga. Falta de pluralidad, vetos a opiniones críticas, insultos al presidente del Gobierno, y menos programación en valenciano. El programa Panorama sobre educación apenas dedicó unos segundos al sindicato mayoritario, el STEPV. En otro sobre agricultura se entrevistó al conseller y al portavoz de Vox, y la oposición no apareció.
Ese formato está externalizado a una productora, así que sus contenidos no los hace la plantilla. En radio, en Matí directe, se preguntó sobre Pedro Sánchez «¿cómo duerme por las noches?» y se habló de una «patología mental»; también se le llamó «personaje siniestro, infecto, esta mala persona». Algunos de esos comentarios los firma un asesor del PP que participa como tertuliano. El director de À Punt Radio no quiso comentar.
La gota que colmó el vaso fue la compra de un programa de Telemadrid, un concurso íntegramente en castellano y plagado de referencias a Madrid. Se adquirieron cerca de 40 episodios, según fuentes de la cadena, y no se informó del coste. La dirección lo suspendió tras la primera emisión.
Desde los sindicatos hablan de «destrucción del tejido audiovisual valenciano». Aseguran que han desembarcado en la cadena grandes productoras de Madrid, algunas vinculadas al mundo taurino, y que las empresas que trabajaban tradicionalmente en Valencia se han quedado sin contratos. El programa Obert pel matí se coproduce con Sis Set, una firma constituida el pasado julio cuya administración recae en Alejandro Samames, fundador de 13TV.

El Escenario Valenciano
La denuncia interna aterriza en pleno pulso por el relato de la Generalitat, con el Consell de Pérez Llorca y su socio de Vox defendiendo su gestión. La radiotelevisión pública es una de las piezas que la derecha lleva años queriendo reescribir, y la oposición, con el PSPV y Compromís, exige explicaciones sobre la línea editorial y la salida del director general, Francisco Aura.
El episodio tiene lectura nacional. Lo que ocurre en Valencia se mira desde Madrid, donde el debate sobre los contenidos de actualidad fuera de los informativos también ha tensado a RTVE. Y hay precedente: la extinta Canal 9 no murió por una denuncia, sino por una audiencia que dejó de creer en su televisión pública.
La pelota está en las Corts Valencianes. La comisión legislativa sobre radiotelevisión lleva meses sin reunirse pese a tener el mandato de hacerlo cada mes, y la dirección remitió a la comparecencia del director general en el parlamento autonómico. El comunicador Ramir Calvo lo resume: À Punt «ha dejado de ser un servicio público» para convertirse, dice, en un canal institucional de la Generalitat. La plantilla no pide cerrarla: pide que se vayan los «comisarios políticos».
Ficha del Caso
- El caso: El Consejo de Informativos de À Punt denuncia manipulación y censura de voces críticas al PP en la radiotelevisión pública valenciana.
- Datos importantes: La reforma de PP y Vox reforzó la dirección general. Cerca de 40 episodios de un concurso de Telemadrid adquiridos. La comisión legislativa lleva meses sin reunirse.
- Resumen: La plantilla compara la deriva con la extinta Canal 9 y pide la salida del director general, Francisco Aura.

