Trump y Macron se reúnen este lunes en Nueva York horas antes del debate de la Asamblea General de la ONU.
La cita está fijada para las 17:35, hora de la costa este, según adelantó Le Monde a partir de información de la Casa Blanca. Emmanuel Macron llega a Nueva York directamente desde Saint-Pierre-et-Miquelon, el archipiélago francés frente a las costas de Terranova donde el domingo se reunió con el primer ministro canadiense, Mark Carney. Será su primera parada de una semana densa.
Una Asamblea General con Ucrania, Oriente Próximo y la inteligencia artificial en la agenda
La 81ª sesión de la Asamblea General concentra estos días en Nueva York a decenas de jefes de Estado y de Gobierno. Los debates de alto nivel se extienden del 22 al 28 de septiembre, bajo un lema que resume el ánimo de la casa: ‘Recuperar la confianza, gestionar la transformación: una ONU que dé resultados para todos’. Macron intervendrá el martes.
Antes tiene previsto verse con Volodímir Zelenski. Y no será una foto: Francia convoca una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Ucrania en la que se abordará también la seguridad alimentaria del Mar Negro y las exportaciones de grano, según detalló el Ministerio de Exteriores francés a RFI. Es el expediente que más interesa a media Europa, y no solo por solidaridad.
Nadie regala nada en Nueva York.
El Elíseo ultima además encuentros con líderes de Oriente Próximo. Entre ellos, el presidente iraní, Massoud Pezeshkian, en un momento delicado: Francia afronta precios récord de carburante por el encarecimiento del petróleo derivado de las hostilidades entre Arabia Saudí y los hutíes, respaldados por Irán. Macron también se verá con actores globales de la inteligencia artificial, un asunto que París quiere elevar en los foros internacionales.
El multilateralismo que se reivindica desde la tribuna se negocia en los pasillos y en reuniones bilaterales como la de este lunes.
Qué se juega España en una semana que se decide a 6.000 kilómetros
La agenda europea que se cuece en Nueva York aterriza en Madrid por varias vías. La primera, el grano. La seguridad alimentaria del Mar Negro no es una abstracción para un país que importa cereal para pienso: cada vez que el corredor marítimo se tensa, el sobrecoste aparece en la lonja y termina en la cesta de la compra.
El segundo frente es el comercial. La relación transatlántica arrastra desde hace meses un pulso arancelario que golpea a sectores exportadores españoles —automóvil y componentes, aceite de oliva,, vino, maquinaria—, y cada encuentro bilateral entre Washington y una capital europea envía una señal sobre el tono de ese pulso. La tercera vía es la de defensa: Bruselas y los Veintisiete llegan a esta semana con la vista puesta en el reparto de esfuerzos dentro de la OTAN y en el gasto que cada socio está dispuesto a comprometer.
La semana se juega fuera de plano.

La Lógica de Washington
¿Por qué la Casa Blanca concede a Macron un hueco en una tarde de Asamblea General? Porque la administración de Donald Trump no cree en el formato y sí en el contenido. La lectura desde dentro es sencilla: los grandes foros sirven de escaparate, pero lo que Washington quiere cerrar se cierra cara a cara. En el manual de la actual Casa Blanca, un bilateral con el presidente francés vale más que veinte minutos de discurso en la tribuna, sobre todo cuando encima de la mesa están Ucrania, la energía, los aranceles y el gasto militar. Es la lógica del America First llevada a la sala de reuniones, la misma que el propio Trump resumió ante la Asamblea en 2018: Estados Unidos rechaza el globalismo, pero no renuncia a liderar.
Washington no pide permiso.
La coalición que sostiene esa posición es la base del Partido Republicano, que ve en las instituciones internacionales un coste sin contrapartida, y un electorado que exige que Europa pague más y compre más. El precedente está a mano: en septiembre de 2019, en esta misma semana neoyorquina, Trump y Macron ya se vieron y el desencuentro fue notable, con el impuesto francés a los gigantes digitales y el acuerdo nuclear con Irán como telón de fondo. Más atrás, en febrero de 2003, Jacques Chirac utilizó la tribuna de la ONU para frenar la invasión de Irak y provocó la mayor fractura transatlántica en décadas. Francia ha usado siempre este foro para proyectar autonomía; Estados Unidos, para recordar quién puede actuar.
Nueva York, escaparate y trastienda.
Para España, la clave está en no confundir el escenario con el resultado. El discurso del martes servirá a Macron para reivindicar un ‘multilateralismo eficaz’, definido desde el Elíseo como el que se apoya en ‘coaliciones de Estados y actores capaces de producir resultados concretos’ (coalitions of states and actors capable of producing concrete results). Es un lenguaje que encaja con una política exterior como la española, acostumbrada a moverse en geometrías variables dentro de la UE.
Lo que observamos es que ese marco deja a Madrid un margen útil: alinearse con las coaliciones que funcionan en lugar de esperar a que las instituciones den la señal. El riesgo, y conviene señalarlo, es que el mismo esquema deja fuera a quien no entra en ninguna coalición relevante. La próxima ventana clave es la propia Asamblea: el discurso del martes, la reunión del Consejo de Seguridad y, después, un otoño transatlántico que volverá a los despachos de Washington y Bruselas.
El calendario manda.
Ficha del Caso
- El caso: Trump recibe a Macron en Nueva York en la víspera del debate de alto nivel de la 81ª Asamblea General de la ONU, una semana clave para la agenda transatlántica europea.
- Datos clave: Encuentro previsto para las 17:35 hora local del lunes; debates de alto nivel del 22 al 28 de septiembre; discurso de Macron el martes; reunión del Consejo de Seguridad sobre Ucrania y el grano del Mar Negro convocada por Francia.
- Para España: lo que se cierra en Nueva York llega a Madrid vía precios del cereal, pulso arancelario con EE. UU. y reparto del gasto en defensa dentro de la OTAN.

