Alemania se compromete por primera vez a salir de los combustibles fósiles en 2045

El plan eleva la cuota renovable del 55% al 80% del mix eléctrico en 2030 y prevé 215 GW de solar. Mantiene la salida del carbón en 2038, con la puerta abierta a adelantarla a 2035.

Alemania ha fijado por primera vez la salida de los combustibles fósiles en 2045 dentro de su hoja de ruta climática, un compromiso que supera su objetivo previo de neutralidad de carbono y que reordena la transición energética de la mayor economía de Europa.

El documento, publicado este miércoles 23 de septiembre, incorpora por primera vez la fórmula explícita de ‘abandonar’ los combustibles fósiles. Hasta ahora, Berlín solo se comprometía a alcanzar la neutralidad de carbono, una meta que admite compensaciones y que no obliga a cerrar el grifo del gas, del petróleo ni del carbón. La diferencia no es semántica: decide qué se mide, qué se audita y qué se puede exigir después a un Gobierno.

De la neutralidad de carbono al adiós explícito a los fósiles

Vamos a los datos. La hoja de ruta eleva la cuota renovable del 55% al 80% de la generación eléctrica en 2030, suma 12 GW de eólica terrestre y fija un objetivo de 215 GW de solar para ese mismo año. Son cifras de capacidad instalada, no de intención, y ahí está la primera prueba de fuego: Alemania tendrá que tramitar permisos, redes y almacenamiento a un ritmo que hoy no tiene.

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La salida del carbón se mantiene en 2038, con la puerta abierta a adelantarla a 2035, y las emisiones de metano —un gas de efecto invernadero 80 veces más potente que el CO2 en el corto plazo— se recortarán un 30% en 2030, en línea con el Global Methane Pledge firmado en 2021. El detalle importa: el metano es la fuga que casi nadie mide y la que más rápido calienta la atmósfera.

Alemania se convierte así en la tercera gran economía desarrollada en publicar un plan de este tipo, después de Francia y Países Bajos, y lo hace tras la conferencia internacional celebrada en Colombia el pasado mes de abril, donde los participantes prometieron detallar sus planes de salida total de los fósiles. La coincidencia no es casual: hay un calendario diplomático empujando por detrás.

Alemania ya no promete ser neutra en carbono: promete dejar de quemar fósiles. La diferencia separa un titular de un calendario.

La lectura crítica llega desde dentro del propio ecosistema climático. Andreas Sieber, responsable de estrategia política global de 350.org, califica el giro de ‘notable’ por convertir la salida de los fósiles en objetivo explícito de política pública, pero advierte de que el Ministerio de Economía y Energía sigue empujando con fuerza hacia un mayor uso del gas. Su diagnóstico es incómodo: este año ha demostrado que la dependencia fósil expone a hogares y empresas a picos de precio, volatilidad e inseguridad geopolítica.

Declarar el fin del fósil mientras se amplía el gas no es una contradicción: es una forma de aplazar la factura.

La ex enviada climática alemana Jennifer Morgan lo sitúa en su justa medida: la hoja de ruta es solo la línea de salida. Falta electrificar el transporte y la calefacción a un ritmo mucho mayor, y sin ese despliegue la fecha de 2045 se queda en un papel. Acelerar el paso del carbón, el petróleo y el gas a renovables limpias reduce la dependencia energética y aísla al consumidor de los shocks de precio, pero eso exige obra, no comunicado.

La letra pequeña: gas, bombas de calor y una ley de calefacción rebajada

El punto más frágil del plan es doméstico. La ley de calefacción de 2023, que habría prohibido la instalación de la mayoría de sistemas de calefacción de gas y petróleo, fue atacada por la extrema derecha alemana hasta quedar rebajada a principios de este año. Alternative für Deutschland convirtió el asunto en arma electoral y su copresidenta llegó a describir los aerogeneradores como ‘molinos de la vergüenza’. Aun así, las bombas de calor ya representan alrededor de la mitad de los nuevos sistemas de calefacción doméstica.

📊 Impacto ecológico en cifras

  • Cuota renovable: del 55% al 80% de la generación eléctrica en 2030.
  • Capacidad añadida: 12 GW de eólica terrestre y 215 GW de solar acumulada para 2030.
  • Metano: recorte del 30% en 2030, con un potencial de calentamiento 80 veces superior al CO2.
  • Carbón: salida confirmada en 2038, con opción de adelantarla a 2035.
transición energética Alemania

El efecto dominó ya está en marcha. Un país que fija por ley la salida de los fósiles obliga a su industria —acero, química, automoción— a electrificar procesos y a comprar energía con garantía de origen, y esa exigencia se traslada a los proveedores de toda la cadena. Los grandes grupos eléctricos con presencia en Alemania tienen por delante una década de inversión en redes almacenamiento y conexión, mientras el marco europeo del Fit for 55 y la Taxonomía Verde aprieta por el otro lado con obligaciones de reporte. El resultado llega al concesionario y al supermercado: producto fabricado con electricidad más limpia y una factura energética menos expuesta a los vaivenes del gas importado.

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El precedente que Alemania copia y la pregunta que deja abierta

Francia y Países Bajos publicaron antes. El Reino Unido, que asumirá la presidencia del G20 en diciembre, todavía no ha presentado su compromiso de salida, y el debate en la Asamblea General de la ONU en en Nueva York ha vuelto a dejar claro que los planes nacionales siguen por debajo de lo que exige el Acuerdo de París. A ello se suma una incertidumbre institucional: el mandato de António Guterres al frente de Naciones Unidas termina en diciembre, y su relevo podría no tener la misma firmeza climática.

Aquí conviene separar compromiso de acción. Un horizonte a 2045 sin un recorte verificable esta década es una promesa que se traslada a la siguiente legislatura. Alemania tiene ahora el mérito de haber puesto por escrito lo que antes solo insinuaba, pero también la obligación de demostrar que el 80% renovable de 2030 se cumple con parques conectados, no con declaraciones. Si el Ministerio de Economía sigue empujando gas, la etiqueta verde del plan no se sostendrá: el dato que la respalda sería otro.

Y ahí está la prueba para el resto de Europa: la primera economía del continente acaba de fijar su fecha de salida. Quien no la fije, tendrá que explicar por qué.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: el 80% de electricidad renovable en 2030 y un recorte del 30% del metano reducirían de forma directa las emisiones de la mayor economía europea.
  • Modelo que cambia: el ‘carbono neutral’ con compensaciones deja paso a una salida explícita del carbón, el petróleo y el gas, con 2038 como fecha de cierre del carbón.
  • Para las próximas generaciones: un calendario verificable sobre el que exigir cuentas, en lugar de una promesa sin fecha que se renueva cada legislatura.