Felipe VI inaugura el curso universitario 2026/2027 en Cartagena y alerta del riesgo de la desinformación

El Rey sitúa la universidad como institución frente a las cámaras de eco y pide que la inteligencia artificial quede bajo control humano. En Cartagena citó a Nussbaum y recordó a Peral para reivindicar la duda rigurosa como método de conocimiento.

Felipe VI ha inaugurado en Cartagena el curso universitario 2026/2027 con una advertencia sobre la desinformación. El Rey pidió que la inteligencia artificial quede siempre bajo control humano y situó a la universidad como institución de referencia frente a las cámaras de eco, esos espacios cerrados que reafirman al ciudadano solo en lo que ya cree.

La apertura del curso universitario 2026/2027 en la Politécnica de Cartagena

La cita fue en la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), heredera de una larga tradición de ingeniería —Naval y Oceánica, Agrónomos, Arquitectura— y asentada en una ciudad que el propio monarca describió como síntesis del Mediterráneo: lugar de encuentros, de emprendimiento, de ciencia y de navegación. Ante la comunidad académica, el Rey recordó que este curso arranca con casi dos millones de estudiantes matriculados en las universidades españolas.

El núcleo del discurso fue una prevención. Felipe VI citó a la filósofa Martha Nussbaum, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2012, para advertir de que un sistema educativo puede formar personas muy útiles sin formar ciudadanos capaces de pensar por sí mismos. A ese riesgo se suma, dijo, el volumen ingente de información falsa que circula hoy. El resultado es un encierro inconsciente que vuelve al individuo inmune a la diferencia y a la diversidad.

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De ahí su llamada a las instituciones: convertir la información en conocimiento y el conocimiento en criterio. La universidad, sostuvo, puede y debe ser una de esas instituciones capaces de sacar al ciudadano del espacio cerrado.

De la ‘disputatio’ al control humano de la inteligencia artificial

El Rey recuperó la disputatio de las primeras universidades europeas, el método que sometía cada cuestión a argumentos, objeciones y respuestas. Internet ha multiplicado la conversación, admitió, pero no está seguro de que haya multiplicado en la misma medida la discusión rigurosa. El segundo eje del discurso fue la inteligencia artificial: una herramienta extraordinaria por su capacidad para eliminar barreras, según dijo tras escuchar la lección magistral del profesor Antonio Sánchez Kaiser, siempre que se aprenda a gobernarla y se vincule a un control último humano.

La pregunta que dejó sobre la mesa no era técnica. No se trata de qué puede hacer la inteligencia artificial, sino de para qué queremos utilizarla. Conocer sus posibilidades, comprender sus límites y orientar su uso es la condición, en su lectura, para que no se convierta en un catalizador de desigualdades y sí en un instrumento al servicio del bien común.

Frente a la saturación informativa, el Rey reivindica una idea sencilla y exigente: el criterio se aprende y se ejercita, no se hereda ni se improvisa.

Hubo también espacio para el reconocimiento. El monarca agradeció su trabajo a quienes enseñan, investigan, gestionan, y sostienen la vida universitaria, y reclamó recursos, confianza y autonomía para investigar, enseñar y pensar con libertad, además de más interacción con la empresa y con el exterior. ‘La universidad no solo forma profesionales. Forma ciudadanos’, resumió.

El cierre tuvo un guiño local. El Rey evocó a Isaac Peral, que hace siglo y medio ideó en Cartagena el primer submarino de propulsión eléctrica, para recordar que ampliar los horizontes del conocimiento exige trabajo, disciplina y no pocas frustraciones. Después llegó la fórmula protocolaria: declaró oficialmente inaugurado el curso académico 2026/2027 de las universidades españolas, tal y como recoge la web oficial de la Casa de S.M. el Rey.

Una tribuna universitaria para la hoja de ruta de la Corona

La presencia del Rey en la apertura oficial del curso universitario es una cita consolidada del calendario institucional, pero la elección de una politécnica y el tono del discurso apuntan a algo más que a la rutina del protocolo. Felipe VI habló de método, de duda y de instituciones en un momento en el que el debate público se dirime a golpe de titular y de fragmento. La apelación a la disputatio no es un adorno humanístico: es una defensa del procedimiento frente a la opinión rápida, y en boca de un jefe del Estado incorpora además una lectura de prudencia institucional.

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El apunte personal sobre su hija, la princesa Leonor, merece lectura aparte. El Rey reconoció que los padres viven el arranque de la vida universitaria de la heredera con esa mezcla de ilusión, orgullo e incertidumbre que acompañan todo comienzo. Es un registro poco frecuente en un discurso de Estado, breve y medido, que acerca la institución a la experiencia de miles de familias y refuerza el relato de normalidad del relevo generacional. La Corona gana cercanía cuando no fuerza la intimidad.

Queda un reto pendiente. Un mensaje contra la desinformación solo es eficaz si la propia institución sostiene el mismo estándar de rigor cuando el ruido la señala a ella y si el ciudadano percibe que las palabras se traducen en decisiones: recursos, autonomía universitaria, financiación de la investigación. El Rey puso sobre la mesa dos millones de estudiantes y una pregunta de fondo sobre el uso de la inteligencia artificial; lo que ocurra después depende ya de otros actores. El próximo hito visible de la agenda institucional es la entrega de los Premios Princesa de Asturias en Oviedo, en octubre, cita en la que la heredera vuelve a tener papel protagonista.

Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: la apertura oficial del curso universitario es una cita fija de la agenda de la Corona y sitúa al Rey ante la comunidad académica en el arranque del año lectivo.
  • El detalle de protocolo: la intervención del monarca cerró el acto tras la lección magistral del profesor Antonio Sánchez Kaiser y culminó con la declaración formal de inauguración del curso 2026/2027.
  • Próximos pasos: la agenda institucional apunta a la entrega de los Premios Princesa de Asturias en Oviedo, en octubre, y al desfile del 12 de octubre, con la Princesa de Asturias ya en su etapa universitaria civil.