Rosa Tourís declaró ante la jueza de la DANA que propuso «alarmar» a la población en un Cecopi «caótico».
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Tourís, exdirectora general de Prevención de Incendios Forestales, declaró el 17 de septiembre que el Cecopi del 29-O fue «caótico» y que propuso «alarmar» a la población.
- ¿Quién está detrás? El comité de emergencias de la Generalitat, la Confederación Hidrográfica del Júcar, la AEMET y la entonces consellera Salomé Pradas.
- ¿Qué impacto tiene? Refuerza la tesis judicial de una gestión tardía: el primer Es-Alert salió a las 20.11, con fallecidos ya.
La reunión que nadie escuchó: «mucho ruido» y «mucho desorden»
No era una recién llegada al mundo de la emergencia. Rosa Tourís es capitana de la Guardia Civil, con más de dos décadas en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y había sido jefa de servicio del Centro Nacional de Protección de Infraestructuras Críticas. Era la única alto cargo del Ejecutivo que entonces presidía Carlos Mazón con experiencia acreditada en seguridad.
Su llegada a la reunión fue, según su propio relato, una casualidad. No la habían convocado personalmente: fue el jefe de servicio de su departamento, Mario Romero, quien la avisó y le compartió el enlace. Se conectó telemáticamente al Cecopi —el Centro de Coordinación Operativa Integrado, el órgano que reúne a todas las administraciones durante una emergencia— y lo que encontró fue «mucho ruido», «mucho desorden» y «conexiones bastante malas». La reunión ni siquiera empezó puntual.
En la primera media hora, la testigo escuchó a los representantes de la Confederación Hidrográfica del Júcar advertir de que la presa de Forata, una infraestructura estratégica, no daba garantías de aguantar. Pidió la palabra con la «manita» que se usa en las reuniones telemáticas. Nadie le hacía caso. Entonces abrió el micro y espetó: «Por favor, quiero hablar».
Se presentó, aludió a su experiencia en el ámbito de la seguridad y lanzó su propuesta: alarmar a la población. La CHJ no podía asegurar si la presa superaría «ese test de resistencia» y de ahí podían derivarse «consecuencias más graves». Alguien respondió desde el Centro de Coordinación de Emergencias de l’Eliana: «Bueno alarmar no, alertar». Tourís no recordaba quién.
La capitana explicó después a una de las acusaciones la diferencia técnica entre los dos verbos: «No es lo mismo alarmar que alertar, se lo puedo asegurar. Alertar se había alertado, porque se habían enviado los avisos. Alarmar es cuando la situación puede llevar a algo mucho más grave y, a lo mejor, haya que tomar medidas más de otro tipo».
La reunión más decisiva de la DANA no se perdió por falta de información, sino por exceso de ruido.
Minutos después, Tourís volvió a la carga y preguntó al representante de la AEMET, José Ángel Núñez, que concretara la intensidad de la lluvia: si empeoraba, dijo, «habría que alarmar a la población sí o sí». Lo que vino después fue otra vez el desconcierto. Gente levantándose, móviles, entradas y salidas, y la consellera Salomé Pradas planteando el confinamiento. La jueza Nuria Ruiz Tobarra le preguntó si volvió a hablar. «Ya no vuelvo a hablar, señoría», respondió.
El acta de la testifical describe una sala en la que «a veces costaba seguir el hilo», con varios recesos, sonido que se cortaba y pantallas en negro. El secretario autonómico de Emergencias, Emilio Argüeso, intervino lo mínimo, según han acreditado varios testigos.
El Es-Alert de las 20.11: el mensaje que llegó con la catástrofe encima
Poco después de las 19.00, tras la pausa más larga de la tarde, la reunión se reanudó y se planteó la «posibilidad de un mensaje». Técnicos del Centro de Emergencias de la Generalitat analizaron el texto y el tipo de comunicación. El debate, según Tourís, se trasladó fuera de la sala: «Al final hay cosas que se debatían fuera y que no se llegó a escuchar».
El primer Es-Alert —el sistema estatal de alertas masivas a móviles, coordinado con las comunidades autónomas— salió a las 20.11, tardío y erróneo en, su contenido según la jueza instructora. Para entonces ya había fallecidos y cientos de personas seguían atrapadas por el agua. La catástrofe dejó 232 víctimas mortales.
Tourís era una desconocida en la política valenciana hasta que, seis días después de la tragedia, fue comisionada como portavoz del Cecopi. Su currículum, con tres páginas de premios y distinciones, contrastaba con el de varios cargos del Consell en emergencias. Su paso por aquella sala, admite el propio relato, no sirvió de nada.

El Escenario Valenciano
La declaración llega con el proceso judicial de la DANA convertido en el principal foco de desgaste político de la Comunitat. Carlos Mazón, que dimitió como president el 3 de noviembre de 2025 y conserva su acta de diputado en las Corts Valencianes, sigue siendo la figura central del caso.
El Gobierno autonómico lo preside ya Juanfran Pérez Llorca, con el pacto PP-Vox intacto. PSPV y Compromís reclaman una comisión que fije responsabilidades, mientras el Consell sostiene que su prioridad es la reconstrucción.
Hay un detalle que dificulta esquivar la dimensión estatal. Dos organismos que intervinieron en aquel Cecopi, la Confederación Hidrográfica del Júcar y la AEMET, son dependencias del Estado, y el sistema Es-Alert es una herramienta de alcance nacional. El caso valenciano se ha convertido en un pulso sobre quién responde cuando falla la cadena de mando: el Gobierno central, la Generalitat o los dos a la vez.
La instrucción sigue adelante con nuevas testificales y el foco puesto en el retraso del aviso. El debate sobre el modelo de protección civil ya se hace en clave nacional, con episodios como la riada de Biescas de 1996 como referencia. En paralelo, la reconstrucción avanza a un ritmo que muchas familias afectadas siguen considerando insuficiente.
Ficha del Caso
- El caso: Rosa Tourís, la única alto cargo del Ejecutivo que presidía entonces Carlos Mazón con experiencia en seguridad e infraestructuras críticas, declaró ante la jueza de la DANA que propuso «alarmar» a la población durante el Cecopi del 29 de octubre de 2024.
- Datos importantes: El primer Es-Alert se envió a las 20.11, tardío y erróneo según la jueza; la catástrofe dejó 232 víctimas mortales; la testifical se prestó el 17 de septiembre.
- Resumen: La declaración refuerza la tesis de una respuesta institucional tardía y descoordinada, y aviva el debate nacional sobre el sistema de emergencias y la reconstrucción.

