Podemos dirá ‘no’ al Sumar 2.0 que liderará Ernest Urtasun para inquietud de IU

Podemos no contempla sumarse al nuevo proyecto de ‘unidad de la izquierda’ que pretende tomar el relevo de Sumar. La formación morada mantiene intacta su hoja de ruta y se prepara para concurrir en solitario a las próximas elecciones generales, con Irene Montero como principal referente y candidata, en una estrategia que pretende garantizar la supervivencia electoral de Podemos y, al mismo tiempo, preservar su autonomía frente al espacio político que aspira a reorganizar el actual movimiento Sumar.

La decisión de los morados genera especial inquietud en Izquierda Unida, que sí contempla participar en la nueva operación de confluencia. El proyecto pretende reunir a distintas fuerzas situadas a la izquierda del PSOE, entre ellas Sumar, Más Madrid y los comunes, además de Izquierda Unida, que afronta el proceso con evidentes reservas pero también con la necesidad de evitar una nueva fragmentación del espacio progresista.

El nuevo proyecto, según la hipótesis que manejan sus impulsores, no mantendría la marca Sumar. La intención pasa por construir una nueva coalición, con otro nombre y una estructura diferente, que permita dejar atrás el desgaste acumulado durante la etapa de Yolanda Díaz. Al frente de esta nueva etapa estaría el ministro de Cultura, Ernest Urtasun.

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La retirada de Díaz abrió la puerta a esta reorganización después de que Sumar sufriera un importante revés en las elecciones europeas. La decisión de la vicepresidenta segunda de apartarse del liderazgo electoral dejó al espacio sin una figura capaz de ejercer de referencia común para todas las organizaciones que lo integran o que podrían incorporarse a la nueva plataforma.

A este escenario se sumaron los ‘no’ de dos nombres que habían aparecido como posibles referentes. El secretario general de CCOO, Unai Sordo, descartó dar el paso, mientras que el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, tampoco asumiría el liderazgo del nuevo proyecto, aunque podría desempeñar un papel relevante en su construcción y en su futura estructura.

Podemos
Gabriel Rufián. Foto: Archivo.

Otro nombre descartado es el Gabriel Rufián, que volverá a liderar la lista de ERC por Barcelona tras la imposibilidad de liderar un ‘Frente amplio’ a nivel estatal y que ha mostrado su preferencia por Podemos frente a la reedición de Sumar con otro nombre y sin los morados.

Podemos mantiene su propia hoja de ruta

Frente a esta operación, Podemos no tiene previsto modificar su estrategia. La dirección morada considera que el actual ciclo político puede terminar favoreciendo sus intereses y parte de un diagnóstico muy diferente al de quienes apuestan por una nueva candidatura unitaria.

La hipótesis que manejan los dirigentes de Podemos contempla un escenario en el que derecha y ultraderecha terminarán sumando fuerzas, mientras el PSOE y el espacio heredero de Sumar entrarían en una etapa de crisis y desgaste. En ese contexto, los morados consideran que podría abrirse una nueva oportunidad para disputar la hegemonía de la izquierda.

La estrategia pasa, por tanto, por resistir hasta ese momento sin diluirse en una nueva coalición. Podemos entiende que integrarse ahora en una plataforma más amplia supondría renunciar a una identidad política que considera necesaria para recuperar terreno electoral. La formación quiere conservar sus siglas, su estructura y su capacidad para marcar perfil propio, incluso aunque ello implique competir directamente con el nuevo espacio que lideraría Urtasun.

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La prioridad inmediata es superar el próximo ciclo electoral y garantizar la presencia de Podemos en el Congreso. Irene Montero será la pieza central de esta estrategia. La exministra y actual eurodiputada se perfila como la principal baza de los morados para intentar salvar la representación de Podemos en la Cámara Baja y mantener abierta la posibilidad de una recuperación posterior frente a un Gobierno ultraconservador y ante un PSOE en posible crisis.

El planteamiento de la dirección morada pasa por evitar cualquier movimiento que pueda interpretarse como una vuelta al esquema de alianzas que acabó desembocando en Sumar. La experiencia de los últimos años ha reforzado en Podemos la idea de que necesita conservar un espacio político propio para poder competir en mejores condiciones cuando cambie el escenario.

Todas las naves en el próximo ciclo electoral

Podemos pretende quemar todas sus naves durante el próximo ciclo electoral. La formación no limitará su estrategia a las elecciones generales, sino que prepara también candidaturas propias para las principales citas territoriales y municipales.

En Madrid, Pablo Fernández será el candidato de Podemos a la Alcaldía, mientras que Ione Belarra, secretaria general de la formación, encabezará la candidatura a la Comunidad de Madrid. El objetivo es reconstruir una estructura electoral propia en uno de los territorios más relevantes para la izquierda española y evitar que el espacio morado quede absorbido por otras fuerzas.

La apuesta tiene también una dimensión mediática. Pablo Iglesias, fundador de Podemos, continuará ejerciendo como uno de los principales altavoces de la formación. Su actividad seguirá concentrándose especialmente en Canal Red, el proyecto de comunicación que dirige, pero también en su presencia en RTVE.

La estrategia pretende combinar así una candidatura electoral propia con una estructura política y mediática capaz de mantener el discurso de Podemos durante todo el ciclo. Los morados consideran que la batalla no se decidirá únicamente en las urnas, sino también en la capacidad de cada espacio para conservar visibilidad, movilizar a su electorado y ocupar un lugar propio dentro del debate de la izquierda.

IU, ante una difícil decisión

La posición de Podemos coloca a Izquierda Unida ante una situación especialmente delicada. La organización dirigida por Antonio Maíllo ha apostado históricamente por la unidad del espacio a la izquierda del PSOE y participa en el proceso de construcción de la nueva plataforma. Sin embargo, la negativa de Podemos a incorporarse introduce una nueva fractura en un espacio que pretendía precisamente superar la división.

IU tendrá que convivir con dos estrategias diferentes. Por un lado, su participación en el nuevo proyecto junto a Movimiento Sumar, Más Madrid y los comunes busca recuperar capacidad electoral mediante una candidatura amplia. Por otro, Podemos apuesta por competir desde fuera y reivindicar un espacio político diferenciado.

Esta división podría convertirse en uno de los principales problemas de la reorganización de la izquierda. La nueva plataforma tendrá que encontrar un equilibrio entre las diferentes sensibilidades que la integren, mientras Podemos tratará de demostrar que su apuesta por concurrir en solitario puede permitirle recuperar terreno.

El nuevo proyecto parte, además, de una incógnita fundamental: si será capaz de desprenderse del desgaste asociado a Sumar y construir una identidad propia. El cambio de nombre pretende precisamente marcar una ruptura con la etapa anterior, pero tendrá que afrontar el reto de integrar a organizaciones con culturas políticas y estrategias electorales diferentes.