La Junta de Andalucía ha rebajado el ITP del 7% al 6,75%: comprar una vivienda en Cádiz costará 500 euros menos desde 2027.
Del 7% al 6,75%: así cambia la factura fiscal de tu vivienda
La rebaja, anunciada por la consejera de Economía, Hacienda y Fondos Europeos, Carolina España, se aplicará sin condiciones de renta ni de edad a partir del próximo ejercicio. Afecta a la vivienda usada, que es la que tributa por el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP, el tributo que se paga al comprar una casa entre particulares); la obra nueva queda fuera porque liquida IVA.
El cálculo lo entiende cualquiera que haya pasado por una notaría. Por una vivienda de 200.000 euros, el comprador abonaba hasta ahora unos 14.000 euros en concepto de impuestos. Con el nuevo tipo, la factura se queda en 13.500. Son 500 euros menos por operación, y llegan a todos los bolsillos por igual, sin tramos ni excepciones.
Detrás del gesto hay una lógica doble. La administración autonómica deja de ingresar una parte en cada compraventa, pero gana margen para dinamizar un mercado que se enfría cuando el dinero aprieta: cada operación que se cierra mueve notarías, registros, reformas y comercio de barrio. Y se refuerza un relato fiscal reconocible, el de una tierra que ha decidido bajar impuestos.
El objetivo declarado es seguir bajando el tributo de forma progresiva hasta dejarlo en el 6% en 2030, al final de la actual legislatura. Así lo trasladó la consejera al presentar la novedad, enmarcada en una política que busca aliviar el desembolso inicial de las familias en un mercado todavía exigente.
Para buena parte de los compradores, la rebaja será una noticia de segundo orden: 500 euros no cambian una hipoteca. Para el joven que firma su primer contrato en Jerez de la Frontera o la pareja que busca piso en Algeciras, el verdadero alivio llega por otra vía, la de los tipos reducidos.
Cada décima que baja el ITP es dinero que deja de salir del bolsillo de quien firma su primera hipoteca en Andalucía.
Tipos reducidos: quién paga un 3,5% y hasta qué precio

Los tipos reducidos son la parte del impuesto que de verdad mueve la aguja. Hasta ahora, el 3,5% sólo se concedía a compradores de viviendas de un máximo de 150.000 euros. Con la nueva escala, el tope sube a 200.000 euros y, en el caso de familias numerosas y personas con discapacidad, se sitúa en 300.000.
El tipo hiperreducido está reservado a colectivos concretos: jóvenes menores de 35 años, víctimas de violencia de género, víctimas del terrorismo y residentes en municipios con riesgo de despoblación. En todos los casos, la vivienda no puede superar los 150.000 euros, un umbral complicado en las zonas donde el precio está más tensionado.
Hay más supuestos que conviene tener a mano antes de firmar. Las casas que no rebasan los 150.000 euros tributan al 6%. Si el comprador tiene reconocida una discapacidad y el inmueble no supera los 250.000 euros, el tipo cae al 3,5%. Los profesionales que adquieren un piso para su reventa, y las operaciones gestionadas por sociedades mercantiles públicas, se quedan en el 2%.
Antes de echar cuentas, un consejo práctico: cada colectivo tiene su propio techo de precio y el cruce de cifras puede inducir a error, así que lo sensato es comprobar el texto definitivo en el BOJA, el boletín oficial donde se publican las normas de la comunidad. La Junta de Andalucía ha confirmado la rebaja general; el detalle fino de cada reducción llegará con la norma escrita.
La Lectura Andaluza
Andalucía es la comunidad más poblada de España y una de las que arrastra un esfuerzo mayor para acceder a una vivienda. El ITP es un tributo cedido por el Estado que la comunidad gestiona con margen para fijar sus propios tipos, de modo que lo que decide la Junta en materia fiscal llega directo al recibo de la compraventa. Lo aprobado ahora no resuelve el problema de fondo, el de los precios y la falta de oferta, pero sí mueve la primera factura que asume cualquier comprador.
La lectura de proximidad es clara donde el mercado aprieta. En Cádiz o en Málaga, comprar se ha convertido en un ejercicio de resistencia y cualquier rebaja cuenta, por pequeña que parezca.
Y cuenta todavía más en el medio rural: el descuento para residentes en municipios con riesgo de despoblación reconoce un hecho que aquí conocemos bien. Hay comarcas de las sierras de Jaén y Granada donde fijar población pasa por facilitar el acceso a una casa.
Queda por ver el calendario. La rebaja general está anunciada para 2027, mientras que la senda hasta el 6% fijada para 2030 dependerá de cómo evolucionen las cuentas autonómicas y de lo que respalde el Parlamento de Andalucía en las próximas citas presupuestarias. Ahí se verá si la medida es la antesala de otras o se queda en el gesto.
Mientras tanto, quien esté pensando en comprar en Córdoba o en Sevilla tiene ya un dato firme sobre la mesa: el próximo ejercicio arrancará con un ITP más barato que el actual, y con la puerta abierta a que siga bajando.
