La Junta destina 8,4 millones a restaurar los cauces dañados por los incendios de Huelva y Almería

La mayor parte del presupuesto, más de 7,03 millones, se concentrará en la cuenca del incendio de Niebla, con 18 estructuras para retener sedimentos. En Almería se protegerá la carretera AL-6109, único acceso a Bédar, y su depuradora.

La Junta movilizará 8,4 millones de euros para restaurar los cauces dañados por los incendios de Niebla y Los Gallardos-Bédar.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Andalucía destina 8,4 millones de euros a actuaciones de emergencia en las cuencas afectadas por los incendios de Niebla y Los Gallardos-Bédar.
  • ¿Dónde y quién? La Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural intervendrá en la cuenca del Condado de Huelva y en el levante de Almería.
  • ¿Qué supone para los ciudadanos? Proteger el abastecimiento de agua potable del Condado de Huelva y el único acceso por carretera a Bédar antes de las lluvias de otoño.

Niebla concentra más de siete millones contra la erosión y las cenizas

De la ejecución se encargará la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural (el departamento autonómico que gestiona el agua, la agricultura y el medio rural desde Sevilla) y persigue tres objetivos: reducir la erosión, contener el transporte de cenizas y sedimentos y disminuir el riesgo de desbordamiento cuando lleguen las precipitaciones intensas del otoño. El problema no es el fuego en sí, sino lo que viene después. Los incendios han alterado la cubierta vegetal y las propiedades del suelo, de modo que el terreno absorbe menos agua y deja correr más por la superficie.

Esa escorrentía superficial, mucho mayor que antes del incendio, arrastra sedimentos, cenizas y restos quemados hacia la red fluvial. En Niebla se concentrará la mayor parte del esfuerzo: más de 7,03 millones de euros para trabajos sobre la red hidrográfica, mejora de accesos y construcción de estructuras de retención de materiales.

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Entre las medidas previstas figura la instalación de 18 elementos de retención, entre pantanetas y otras estructuras, diseñados para frenar las avenidas y limitar el arrastre hacia los cauces. El objetivo prioritario es el embalse del Corumbel, cuya cuenca vertiente ha quedado afectada en un 52% por el fuego. Es una infraestructura fundamental para el abastecimiento de agua potable del Condado de Huelva, y la acumulación de cenizas y sedimentos podría comprometer tanto la calidad del agua como su capacidad de regulación.

La restauración hidrológica tiene su propio calendario, y no admite esperas cómodas: las estructuras deberán estar colocadas antes de las primeras lluvias fuertes, mientras que la recuperación del monte se mide en años. La vegetación que sujetaba el suelo ya no está, y el terreno, sin raíces que lo frenen, responde a cada tormenta con más velocidad y más fuerza de la habitual.

Almería: proteger la única carretera de acceso a Bédar

incendios Huelva

En la zona afectada por el incendio de Los Gallardos-Bédar la inversión asciende a 1,3 millones de euros. Los trabajos se desarrollarán en distintas ramblas y cauces del levante almeriense para limitar los efectos de la pérdida de cubierta vegetal y de los procesos erosivos.

El fuego ya está apagado, pero el peligro para el agua potable del Condado de Huelva empieza con la primera tormenta del otoño.

Los puntos más delicados son los que pueden afectar a núcleos habitados e infraestructuras esenciales. Dos de ellos son críticos: la carretera AL-6109, única vía de acceso al núcleo urbano de Bédar, y la estación depuradora de aguas residuales del municipio.

Las actuaciones incluirán la retirada y el tratamiento de la vegetación quemada, la eliminación de los elementos susceptibles de ser arrastrados por las avenidas y la reducción de obstrucciones en los cauces. También se intervendrá en las zonas con mayor riesgo de erosión y desbordamiento, con el fin de anticipar el impacto de las lluvias intensas sobre terrenos que han perdido su protección natural y de reducir sus efectos sobre las poblaciones y las infraestructuras próximas.

La Lectura Andaluza

Andalucía es una de las comunidades con mayor superficie forestal de España y cada verano convive con el fuego. Aun así, la fase que ahora arranca es la menos visible y, quizá, la más decisiva: el Plan INFOCA (el dispositivo autonómico de extinción de incendios forestales de Andalucía) apaga el fuego, pero es la restauración hidrológica de las cuencas la que evita que el próximo temporal convierta un monte quemado en una avenida de agua y ceniza. En este caso, la Consejería ha optado por actuar sobre las dos cuencas a la vez y por priorizar el abastecimiento urbano, no solo el paisaje.

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Para los vecinos del Condado de Huelva, ese 52% no es una estadística: es el agua que sale del grifo. En Bédar, la AL-6109 es la única carretera que conecta el casco urbano con el resto de la provincia, de manera que una avenida que dejara la vía cortada aislaría al municipio y complicaría cualquier asistencia. Y la depuradora que trata las aguas residuales del pueblo quedaría igualmente expuesta. Son servicios básicos los que están en juego, no solo el monte.

Todo este despliegue está pensado para ejecutarse antes de que llegue el grueso de las lluvias del otoño mediterráneo, ese periodo que la AEMET vigila cada año con avisos por precipitaciones intensas. Después quedará la parte lenta: la recuperación de la cubierta vegetal, que se cuenta en años y que determinará si el suelo vuelve a retener el agua o si cada tormenta seguirá llevándose la tierra quemada hacia los embalses. En una tierra donde el agua es oro, restaurar un cauce quemado es también proteger el grifo de miles de casas.