Las 3 escapadas en tren o coche a menos de 1 hora de Madrid para sentir el otoño sin gastar más de 20 euros

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Patones de Arriba: 55 minutos en coche al pueblo de pizarra entre hojas caídas

a fence that has fallen leaves on it

Patones de Arriba es el argumento más sólido de esta lista porque junta dos cosas difíciles de encontrar a la vez: un paisaje que cambia de color con el otoño y un casco histórico que no se parece a ningún otro de la Comunidad de Madrid. Sus casas, muros y tejados están construidos en pizarra, la llamada arquitectura negra, un material que en esta ladera del valle del Jarama se usaba por necesidad y que hoy da al pueblo un tono oscuro y mineral contra el que contrastan los ocres y dorados de los árboles en esta época. El conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural en 1999 en la categoría de Conjunto Histórico, lo que ha blindado su fisonomía. Y la distancia acompaña: ronda los 60 kilómetros desde la capital por la A-1 y la carretera de Torrelaguna, un trayecto que en condiciones normales de tráfico se resuelve en torno a una hora.

Conviene saber, antes de salir, que el acceso rodado al casco antiguo está restringido, así que lo habitual es dejar el coche en Patones de Abajo y subir a pie por la senda ecológica del Barranco: unos 800 metros y 100 de desnivel que se cubren en unos 20 minutos y que funcionan como antesala del pueblo. Arriba, la antigua iglesia de San José, del siglo XVII, hace hoy de oficina de turismo, y el paseo lleva hasta el lavadero, la Fuente Nueva, los hornos de leña y las eras empedradas, convertidas en miradores sobre el valle. El presupuesto cuadra con los 20 euros: no hay tarifa de acceso al conjunto y muchos restaurantes de cocina serrana sirven menús que rara vez superan los 15 euros entre semana, aunque en fin de semana conviene reservar mesa. Sin coche, queda el bus L197 desde Plaza de Castilla.