Colmenar Viejo rebaja casi un 50% la tasa de basuras de 2026: así quedará tu recibo

El Ayuntamiento ha blindado la rebaja con una ordenanza elaborada junto a catedráticos de la Universidad Autónoma de Madrid. El convenio que la sostiene se extiende durante las próximas dos décadas.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los vecinos y las pymes de Colmenar Viejo que pagan la tasa de recogida de residuos urbanos en el recibo municipal.
  • ¿Cuándo ocurre? En el recibo correspondiente al ejercicio de 2026, con el convenio ya firmado con la Mancomunidad de Residuos del Noroeste.
  • ¿Qué cambia hoy? El recibo se queda cerca de la mitad y el municipio queda exento del pago por vertido durante las próximas dos décadas.

La tasa de basuras de Colmenar Viejo caerá cerca de un 50% en el recibo de 2026 gracias al acuerdo con la Mancomunidad del Noroeste. El pacto exime al municipio del pago por vertido y deja un ahorro estimado de 70 millones de euros en dos décadas.

Traducido al bolsillo familiar: el recibo colmenareño quedará entre los más moderados de la Comunidad de Madrid, en un ejercicio en el que la mayoría de ayuntamientos ha tenido que repercutir a sus vecinos el coste íntegro del servicio. La decisión la ha concretado el equipo de gobierno local y llega después de cuatro décadas con el vertedero mancomunado dentro del término municipal.

Por qué Colmenar Viejo baja el recibo cuando casi todos lo suben

La respuesta está en un convenio plurianual con la Mancomunidad de Residuos del Noroeste, la entidad que agrupa a decenas de municipios de la zona norte. Durante más de cuarenta años, Colmenar Viejo ha acogido en su término el vertedero que da servicio a esas poblaciones vecinas, con la carga ambiental y territorial que eso supone. El nuevo acuerdo reconoce formalmente esa trayectoria y libera al municipio del pago de las tasas de vertido, además de aminorar de forma estructural los gastos de tratamiento.

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El regidor de Colmenar Viejo, Carlos Blázquez, lo explicó con una advertencia que conviene retener: el tratamiento de residuos iba a multiplicar el importe destinado a costes de vertido, impuestos, y tasas ligadas a las emisiones de gases de efecto invernadero. Según su versión, el convenio deja al municipio fuera de ese incremento y permite aplicar una reducción del 100% en la cuota afectada, evitando que el sobrecoste llegue al recibo de los vecinos.

El contexto normativo no es menor. La normativa estatal de residuos obliga desde 2025 a que la tasa refleje el coste real y completo del servicio, sin déficit, algo que ha empujado subidas generalizadas en toda España. Colmenar Viejo comparte la obligación, pero ha encontrado una vía propia para contener la factura sin recortar limpieza ni recogida.

Cuarenta años de vertedero en el patio de casa se convierten ahora en el recibo de basuras más contenido del noroeste madrileño.

Cuarenta años de vertedero que ahora se cobran en forma de rebaja

El concejal de Hacienda y Presupuesto Municipal, Alfredo Martín García, sitúa el origen del ahorro en la negociación institucional: el reconocimiento del esfuerzo asumido durante más de cuatro décadas acogiendo el vertedero. Los 70 millones de euros estimados para los próximos veinte años se quedan en las arcas locales y sirven, según su versión, para aliviar la presión fiscal de los vecinos.

La aplicación de bonificaciones y planes de fraccionamiento persigue que el tributo resulte asumible para las familias y las pymes colmenareñas. Un respiro, vaya.

La ordenanza que sostiene la rebaja y lo que queda por cerrar

Aquí está el punto débil de cualquier anuncio de este tipo. Diseñar una figura tributaria con variables tan singulares obligó al Ayuntamiento a apoyarse en catedráticos en Derecho Financiero y Tributario de la Universidad Autónoma de Madrid, porque no existe jurisprudencia consolidada sobre repartos como este. La rebaja se apoya en una ordenanza técnica, no en un gesto político, y eso la hace más sólida pero también más expuesta a revisión: los técnicos municipales seguirán actualizando el marco conforme evolucionen las tecnologías de tratamiento y los consumos reales del municipio.

El precedente autonómico ayuda a medir lo conseguido. Buena parte de los ayuntamientos madrileños ha tenido que subir la tasa en los dos últimos ejercicios para cumplir con el mandato estatal, y en Barcelona el consistorio articuló su propia tasa de residuos por el mismo motivo. Colmenar Viejo, en cambio, compite en otra liga: la de los municipios que cobran por alojar la infraestructura y después devuelven ese peaje en forma de recibo más barato.

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Queda por ver el calendario. Una ordenanza fiscal necesita su publicación en el BOCM para desplegar efectos y el texto definitivo tendrá que pasar por el pleno municipal. Ahí se sabrá si la rebaja del 50% llega completa al recibo de este ejercicio o si se aplica de forma escalonada. Toca esperar.

Lo que ya está firmado es la exención del vertido, y ese documento es el que sostiene el alivio durante las próximas dos décadas. Para los vecinos de Colmenar Viejo la lectura práctica es sencilla: pagarán por la basura bastante menos que la mayoría de madrileños. Para el resto de la región queda una pregunta incómoda, ¿cuántos municipios pueden permitirse un acuerdo así? Pocos.