Nvidia bate el récord de recompras y entra en la seguridad para IA

El consejo autoriza 150.000 millones de dólares adicionales, la mayor cifra de la historia, tras facturar 96.200 millones en un trimestre. La plataforma OpenShell busca que la compañía cobre también por vigilar a los agentes autónomos que ya operan en las empresas.

Nvidia ha autorizado este lunes 150.000 millones de dólares para recompras de Nvidia, el mayor programa de la historia de Wall Street.

El consejo de administración aprobó ampliar su programa de recompra en esa cantidad, que se podrá ejecutar a lo largo del tiempo y sin calendario público. La cifra eclipsa los 110.000 millones que Apple autorizó en 2024, la mayor autorización de recompra registrada hasta ahora en una empresa cotizada. Las acciones subieron cerca de un 2% tras el anuncio, según el análisis publicado este lunes por The Daily Caller.

La compañía no partía de cero. En la primera mitad de su ejercicio fiscal 2027 recompró acciones por unos 39.800 millones de dólares, de los que casi 19.700 millones correspondieron al segundo trimestre. En ese mismo trimestre devolvió a sus accionistas 26.000 millones: alrededor de 20.000 millones vía recompras y 6.000 millones en dividendos.

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La mecánica es sencilla y conviene recordarla. Una recompra retira títulos del mercado, reparte el mismo beneficio entre menos acciones y eleva el beneficio por acción sin vender un chip más. Es, además, la forma de repartir caja sin comprometerse a subir el dividendo de manera permanente, algo que los consejos de administración estadounidenses valoran especialmente.

Ese movimiento tiene traducción directa en España. Nvidia ocupa la primera o la segunda posición en los grandes índices mundiales, así que cualquier plan de pensiones o fondo indexado comercializado por una gestora española la lleva dentro. Cuando la compañía reduce capital, el ahorrador que ni siquiera sabe que la tiene sale beneficiado.

Washington mira las recompras con lupa fiscal desde hace cuatro años, pero no ha encontrado la fórmula de frenarlas sin tocar a la vez el ahorro de millones de jubilados.

Los ingresos que sostienen una recompra sin precedentes

Detrás de esa autorización hay unas cuentas que explican por qué el consejo no ha dudado. Nvidia facturó 96.200 millones de dólares en el segundo trimestre, un 106% más que un año antes. Los ingresos de centros de datos alcanzaron los 89.000 millones por sí solos, el grueso del negocio y la partida que financia el programa de recompras de Nvidia.

La comparación con su propio pasado es la que mide el salto. A comienzos del ejercicio fiscal 2023, sus ventas trimestrales no llegaban a los 10.000 millones de dólares. Hoy ronda los 100.000 millones cada tres meses. Son cifras de otra liga.

Ese dinero no viene de un consumidor que cambia de móvil cada dos años. Viene de una carrera de infraestructura: operadores de nube, gobiernos, energéticas y fondos construyendo centros de datos para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial. Nadie quiere quedarse fuera.

OpenShell: Nvidia quiere cobrar también por la seguridad de la IA

Nvidia

La compañía no se conforma con vender el motor. También quiere vender el cinturón de seguridad. Este lunes presentó su Open Agent Safety Platform, una plataforma de software diseñada para proteger a los agentes autónomos de inteligencia artificial desde su desarrollo hasta su despliegue.

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El producto incluye Nvidia OpenShell, una capa que coloca controles de seguridad y privacidad alrededor de esos agentes: programas capaces de tomar decisiones y ejecutar tareas sin un humano detrás de cada paso. La lógica comercial es clara. Si las empresas van a poner agentes a operar con acceso a datos y sistemas internos, alguien tendrá que vender la auditoría, el registro y el control. Ese alguien quiere ser Nvidia.

Los agentes autónomos son el punto donde el negocio del hardware y el del software se encuentran. Quien controle cómo se vigilan tendrá influencia sobre los estándares que después copiarán los reguladores. Ese es el negocio.

La Lógica de Washington

Washington observa este anuncio con dos ojos distintos. El primero es estratégico: la Casa Blanca quiere que Estados Unidos gane la carrera de la inteligencia artificial, y para eso necesita que Nvidia siga vendiendo, innovando y reinvirtiendo en el país. El segundo es fiscal y político: las recompras masivas llevan años en el punto de mira del Capitolio, porque concentran en el accionista un dinero que buena parte del Congreso preferiría ver en fábricas y en empleo.

El precedente viene de lejos. La regla 10b-18 de la SEC (el regulador de los mercados de valores estadounidense), aprobada en 1982 durante la presidencia de Ronald Reagan, creó el safe harbor o salvoconducto legal que convirtió las recompras en una práctica cotidiana. Cuatro décadas más tarde, la ley de reducción de la inflación de 2022 introdujo un impuesto del 1% sobre las recompras para desincentivarlas. Se aprobó, se aplica y no ha frenado nada: el programa que Nvidia acaba de autorizar multiplica por varias veces el efecto recaudatorio de esa tasa. El capital no espera.

Hay una tercera pata, la de la seguridad nacional. Washington restringe desde hace años la venta de chips avanzados a China, y la plataforma de seguridad que Nvidia presenta encaja con el discurso oficial de que la inteligencia artificial debe desplegarse con controles verificables. Para el Partido Republicano, la combinación resulta cómoda: liderazgo tecnológico en casa y barreras fuera.

Para España, el efecto llega por tres vías. La primera es el ahorro: el peso de la compañía en los índices globales hace que su cotización mueva el valor de los planes de pensiones y fondos españoles. La segunda es la inversión. Los centros de datos anunciados en Aragón y la Comunidad de Madrid dependen de la máquina que Nvidia fabrica y de la energía, el terreno, y los permisos que se deciden aquí.

La tercera es regulatoria y abre una oportunidad industrial. El reglamento europeo de inteligencia artificial despliega sus obligaciones por fases, y cada fase añade exigencias de trazabilidad y seguridad que favorecen a quien venda la infraestructura capaz de cumplirlas. Compañías como Iberdrola y Merlin Properties ya están posicionadas en esa cadena, entre la energía y el suelo técnico.

La proyección es concreta. Nvidia presentará los resultados de su tercer trimestre fiscal previsiblemente en noviembre, y ahí se verá cuánto de esos 150.000 millones se ha ejecutado ya. En marzo está prevista una nueva edición de su conferencia GTC, el escaparate donde suele anunciar la siguiente generación de producto.

Queda una incógnita razonable. Una empresa que dedica 150.000 millones a comprarse a sí misma está diciendo, en voz baja, que no encuentra un destino mejor para ese dinero. Puede ser prudencia. Puede ser también una señal sobre el tamaño real de la ola que dice estar surfeando.

Ficha del Caso

  • El caso: Nvidia amplía en 150.000 millones de dólares su programa de recompra de acciones, récord absoluto en una cotizada, y entra en el negocio de la seguridad para agentes de inteligencia artificial con OpenShell.
  • Datos clave: 39.800 millones recomprados en la primera mitad del ejercicio fiscal 2027; 26.000 millones devueltos a accionistas en el segundo trimestre; 96.200 millones de facturación trimestral, con un crecimiento del 106% interanual.
  • Para España: la compañía pesa en los índices que replican los fondos y planes de pensiones españoles, y su hardware sostiene los centros de datos previstos en Aragón, Cataluña y Madrid, con Iberdrola y Merlin Properties en la cadena de valor.