La Xunta diseña la nueva ley de incendios de Galicia con un mapa dinámico adaptado al riesgo real de cada zona

El anteproyecto, ya analizado por el Consello Forestal, sustituye las franjas fijas de biomasa por un mapa dinámico que cruzará frecuencia histórica, meteorología y combustibles para fijar las Zonas de Alto Riesgo. Ourense será el principal banco de pruebas de un modelo que el PP

La Xunta diseña una nueva ley de incendios en Galicia que adapta la prevención al riesgo real de cada zona.

Un mapa dinámico que cruza fuego, clima y combustible

El anteproyecto, analizado recientemente por el Consello Forestal, llega de la mano de la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego, con sede en Santiago de Compostela) y deja atrás el modelo de franjas de biomasa para situar en el centro la gestión estratégica del territorio. La pieza clave es un mapa dinámico de peligro de incendios forestales que cruzará la frecuencia histórica, la meteorología y la distribución de combustibles para identificar las Zonas de Alto Riesgo (ZAR). La zonificación sustituye el criterio único por una lectura punto a punto del territorio.

En Ourense, la provincia más castigada por el fuego, estará el principal banco de pruebas. Su orografía y su clima alimentan grandes incendios, y la nueva zonificación permitirá adaptar las medidas preventivas a la vulnerabilidad concreta de cada comarca. No se trata de limpiar más, sino de acertar dónde se limpia.

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Uno de los avances con más recorrido es la creación legal del concepto de interfaz urbano-forestal, que abarca los terrenos con vegetación colindantes con suelos urbanos o núcleos rurales. En esas zonas, la gestión de la biomasa deja de ser una recomendación y pasa a ser una obligación legal directa. Quien tenga monte pegado a la casa tendrá que limpiarlo por ley.

Donde la Administración declare zonas estratégicas de gestión, las franjas secundarias de protección alrededor de viviendas e infraestructuras podrán duplicarse: de los 50 metros actuales hasta los 100. Esa distancia meterá dentro de los convenios de desbroce a muchas más fincas que hoy quedan fuera. El texto, sin embargo, sigue sin entrar en las parcelas situadas dentro de las aldeas ni en las casas abandonadas cubiertas de maleza, porque las franjas rodean esos núcleos pero no llegan a su interior.

La nueva ley gallega de incendios cambia la pregunta: ya no se trata de limpiar más metros, sino de saber qué metros importan de verdad.

En esas franjas de seguridad la norma es tajante. Se prohíben las especies más inflamables —eucaliptos, pinos y acacias— y se obliga a mantener dos metros libres de cualquier árbol medidos desde el límite interior de la franja. Es el perímetro vital para defender una casa cuando el fuego llega.

El monte como cortafuegos y la respuesta inmediata

mapa dinámico incendios

Frente al abandono rural, la ley apuesta por que el propio territorio se defienda a sí mismo con las figuras del «paisaje en mosaico» y los «paisajes cortafuegos». El objetivo es abrir discontinuidades en la masa forestal fomentando la agricultura, la ganadería extensiva, la silvicultura y la plantación de frondosas autóctonas. El campo vuelve a ser infraestructura de prevención.

La norma también quiere ganar minutos donde antes se perdían días. Ante un peligro inminente, los agentes podrán ordenar el desalojo inmediato de espacios o el cierre de caminos sin esperar trámites administrativos lentos. En el plano industrial, las nuevas instalaciones y gasolineras ubicadas en zonas agroforestales deberán contar con una red de hidrantes para autoprotegerse.

Mientras esta reforma inicia su camino parlamentario, la Consellería do Medio Rural recuerda que Galicia sigue en alto riesgo por la sequía y mantiene el dispositivo de extinción «en guardia». La llamada a la colaboración ciudadana para detectar fuegos temprano se repite cada temporada.

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El Laboratorio Gallego

El PPdeG (el Partido Popular de Galicia, la formación gobernante con mayorías absolutas consecutivas desde 2009) llega a esta reforma desde una posición de fuerza en el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega, con 75 deputados), donde el Ejecutivo de Alfonso Rueda tendrá que defender el texto. El BNG (el Bloque Nacionalista Galego, primera fuerza de la oposición) y el PSdeG (la federación gallega del PSOE) afrontan el debate con sus propias propuestas forestales y con la memoria de los grandes incendios que han marcado cada legislatura. Ninguna formación ha cuestionado en público el diagnóstico de fondo: el modelo de franjas fijas se ha quedado corto.

La dimensión nacional es difícil de ignorar. Galicia funciona desde hace años como banco de pruebas del PP en materia forestal, y la propia lógica del mapa dinámico —adaptar la prevención al riesgo real y no a un criterio homogéneo— es la que el partido ha venido defendiendo para el conjunto de España. No es una medida aislada, sino el mismo enfoque de gestión territorial que el PPdeG reivindica como modelo. Eso sí, cualquier salto a escala estatal exigiría financiación y coordinación con las demás comunidades, y ahí el consenso se rompe.

La proyección inmediata pasa por el trámite parlamentario. El anteproyecto debe convertirse en proyecto de ley y superar el debate en la cámara, un recorrido que puede alargarse varios meses; el objetivo que se maneja es tener el texto listo de cara a la próxima campaña de alto riesgo. La pregunta que se hará en Galicia es sencilla: si el mapa dinámico llega a tiempo y si la Xunta logra que las fincas privadas entren en los convenios de desbroce. La respuesta se sabrá en el monte, no en el DOG (el Diario Oficial de Galicia, donde se publican las disposiciones de la Xunta).

Ficha del Caso

  • El caso: La Xunta prepara una nueva Ley de lucha integral contra los incendios forestales que cambia el modelo de franjas fijas por una prevención basada en el riesgo real de cada zona.
  • Datos importantes: El anteproyecto, analizado por el Consello Forestal, prevé un mapa dinámico de peligro, franjas secundarias de hasta 100 metros frente a los 50 actuales, prohibición de eucaliptos, pinos y acacias y dos metros libres de árboles junto a las casas. Ourense será el principal banco de pruebas.
  • Resumen: Galicia convierte su política forestal en un laboratorio que el PP observa para el conjunto de España; la clave será si la norma llega a tiempo para la próxima campaña de riesgo.