Macron inicia este martes en Madrid una visita de Estado de dos días centrada en la defensa europea. Los Reyes reciben al matrimonio Macron pasadas las dos de la tarde en la plaza de la Armería, con honores militares, antes de trasladarse a La Zarzuela para un almuerzo privado.
No es una visita cualquiera. Es la primera del presidente francés a España desde que llegó al Elíseo en 2017 y la primera visita de Estado francesa en 17 años: la anterior la protagonizó Nicolas Sarkozy en 2009. Tras el recibimiento, el Rey mantendrá un encuentro con Macron y, por la noche, ofrecerá la tradicional cena de gala en el Palacio Real, el acto de mayor solemnidad de las dos jornadas.
Un retraso de 45 minutos en el vuelo presidencial obligó a reajustar la ceremonia. El aparato aterrizó en Madrid más tarde de lo previsto, según confirmó Zarzuela, un desajuste logístico que no alteró el grueso del programa.
El protocolo de una visita de Estado: de la plaza de la Armería al Palacio Real
Los escenarios elegidos no son neutros. La Armería, frente al Palacio Real, es el marco habitual de los recibimientos con himnos y revista de tropas; La Zarzuela aporta el registro más personal, el del almuerzo de trabajo entre jefes de Estado; y el Palacio Real recupera por la noche el protocolo de gala, con la mesa presidida por Felipe VI y Letizia. Cada escenario comunica un grado distinto de cercanía institucional.
La jornada del miércoles desplaza el foco al terreno económico. El Rey y Macron presidirán juntos el Foro de Comercio e Inversión España-Francia y, ya por la tarde, el presidente francés devolverá la hospitalidad con una recepción a los Reyes en la residencia del embajador, en la calle Serrano. Ni la Princesa de Asturias ni la infanta Sofía participarán en ningún acto. Leonor está centrada en sus estudios en la Universidad Carlos III; su hermana cursa el segundo curso de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en el campus de París del Forward College.
El telón de fondo: una Europa que busca su propia autonomía estratégica
El contexto exterior pesa más que el orden del día. La UE encadena incursiones de drones, sabotajes y episodios atribuidos a Moscú mientras crece la preocupación por la estrategia de Vladimir Putin en el flanco oriental. En paralelo, las dudas sobre el compromiso de Donald Trump con la defensa colectiva han reabierto el debate sobre cuánto puede depender Europa de Washington para garantizar su seguridad.
Cuando la relación política se atasca, es la Corona la que sostiene el marco: el protocolo convierte dos agendas en una sola imagen de Estado.
Ahí encajan las dos ideas que Felipe VI repite en cada foro, multilateralismo y cohesión europea. Y ahí conecta una de las banderas de Macron desde su llegada al Elíseo, la de una Europa más soberana y con menos dependencias estratégicas. La cita no persigue anuncios concretos, sino alinear el discurso de dos socios que se necesitan en Bruselas tanto como en París o en Madrid.

El tratado atascado en el Senado y el respaldo de París en Ceuta
La visita llega con un asunto pendiente que ha marcado los últimos meses de la relación bilateral: la ratificación del Tratado de Amistad y Cooperación que Pedro Sánchez y Macron firmaron en Barcelona en 2023. El PP había frenado su tramitación y llevó al Tribunal Constitucional sus dudas sobre el artículo que permite que un ministro de cada país participe periódicamente en el Consejo de Ministros del otro. El aval unánime del tribunal de garantías ha desbloqueado el acuerdo, y los populares han incluido la votación definitiva en el pleno del Senado de este martes, en coincidencia con la llegada de Macron a Madrid.
Ceuta planea sobre las dos jornadas. Tras la entrada masiva de migrantes de finales de julio, Macron trasladó su solidaridad al Gobierno español y Francia evitó sumarse a la carta de 22 líderes europeos que cuestionaba la política migratoria de España. El Elíseo reivindica además la plena aplicación del Pacto Europeo de Migración y Asilo y sostiene que Ceuta y Melilla forman parte del territorio de la Unión, una posición que gana peso tras las tensiones con otros socios europeos.
La Corona como revestimiento de una relación con cuentas pendientes
Hay una paradoja que merece subrayarse. La política exterior la decide el Gobierno, pero el escenario solemne lo presta la Corona, y ese reparto funciona justo cuando lo político se atasca. Macron afronta la recta final de su mandato, que concluye la próxima primavera, y la relación bilateral arrastra un tratado de amistad que llevaba meses bloqueado en las Cortes. Mientras los grupos parlamentarios dirimen su tramitación, son el Rey y la Reina quienes sostienen la imagen de una alianza estable.
El riesgo institucional es conocido: que la solemnidad del protocolo tape desacuerdos que siguen sin resolverse. Zarzuela ha optado, además, por concentrar en los Reyes los actos de mayor visibilidad internacional y por mantener a la heredera fuera de ellos mientras completa su formación universitaria.
Es una decisión coherente con la hoja de ruta diseñada desde su mayoría de edad, aunque deja la representación exterior en manos de Felipe VI y Letizia durante un curso de alta exigencia. Este miércoles se sabrá si el foro empresarial deja acuerdos concretos o se queda en la puesta en escena.
Claves del Protocolo y Estado
- Contexto del acto: primera visita de Estado de Macron a España y primera francesa en 17 años, con la defensa europea y el tratado bilateral pendiente como telón de fondo.
- El detalle de protocolo: honores militares en la plaza de la Armería, almuerzo en La Zarzuela y cena de gala en el Palacio Real, con ausencia expresa de la Princesa de Asturias y la infanta Sofía.
- Próximos pasos: este miércoles, foro empresarial España-Francia, reunión de Macron con Pedro Sánchez y recepción a los Reyes en la residencia del embajador.

