Orihuela Costa: el mayor campo de críquet de Europa con 1.000 espectadores y capital australiano

El recinto de Playa Flamenca, bautizado como Campo Máximo, tendrá nueve franjas de juego y gradas ampliables. El primer partido se prevé para 2028 y la instalación debería operar a pleno rendimiento un año después.

Entre urbanizaciones británicas y campos de golf, Playa Flamenca levanta un estadio de críquet para 1.000 espectadores.

No es un campo improvisado para nostálgicos del Reino Unido. El proyecto se llama Campo Máximo, se construye en Orihuela Costa (Alicante) y lo impulsa Daniel Weston, un empresario australiano vinculado al críquet europeo que ha detallado sus planes en una entrevista con Timothy Abraham para BBC Sport. Su ambición es convertir esta franja del litoral alicantino en la sede de referencia continental de un deporte que en España sigue siendo casi invisible.

El recinto nace con capacidad para un millar de aficionados y nueve pitch —las franjas de juego donde se enfrentan bateador y lanzador—. Las gradas podrán ampliarse con estructuras temporales o semipermanentes, según el modelo modular que se ha impuesto en los estadios recientes. El primer partido está previsto para 2028 y la instalación debería estar plenamente operativa un año después.

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Qué se está construyendo en Playa Flamenca y por qué precisamente aquí

La elección del lugar no es caprichosa. Orihuela Costa concentra la mayor comunidad británica de España, y los ciudadanos del Reino Unido son la principal nacionalidad extranjera de toda la franja litoral. La comarca de la Vega Baja y la vecina Murcia llevan décadas funcionando como paraíso del golf invernal y como base de concentraciones para equipos de media Europa.

A eso se suma un mercado que ya existe. España cuenta con más de un centenar de equipos de críquet, una selección nacional, competiciones oficiales y una Federación Española reconocida por el Consejo Superior de Deportes. Instalaciones como Cártama, La Manga o l’Alfàs del Pi demostraron que hay turismo deportivo dispuesto a pagar por jugar. Lo que Weston quiere es subir de categoría ese mercado: partidos internacionales, equipos en concentración, aficionados y alojamiento en un resort proyectado junto a Las Ramblas Golf.

La pregunta de fondo es otra. ¿Puede un deporte casi desconocido para buena parte de los españoles convertirse en un producto turístico más de la Costa Blanca? La respuesta dependerá menos del entusiasmo del promotor que de su capacidad para llenar butacas fuera de la temporada alta británica.

Un campo de críquet en Alicante no es una excentricidad: es la constatación de que el turismo deportivo ya no compite por sol y playa, sino por comunidad.

El agua, la luz y el césped: las tres promesas del proyecto

Weston sabe que en España la palabra agua pesa más que cualquier otra. Por eso prevé instalar depósitos con capacidad para 100.000 metros cúbicos bajo el terreno de juego. Es la pieza llamada a responder a la objeción más obvia en una comarca con estrés hídrico crónico.

Orihuela Costa

La energía sigue la misma lógica. Sobre el aparcamiento se desplegarán unos 4.600 metros cuadrados de paneles solares, una suerte de planta de alta tecnología cuya producción se almacenará en baterías para alimentar las instalaciones, incluida la iluminación que permitirá jugar de noche. El promotor asegura apostar «firmemente» por las renovables.

El tercer frente es el césped. El proyecto renuncia al verde natural y apuesta por una superficie artificial de pelo corto, sin relleno granular suelto, montada sobre base elástica y capas de drenaje diseñadas a medida. Sigue en fase de pruebas y busca replicar las condiciones de juego del críquet sobre hierba. Weston sostiene que será «mejor» que el natural y añade dos ventajas tangibles: menos mantenimiento y cero fertilizantes.

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El Escenario Valenciano

El proyecto aterriza en un territorio donde el debate público gira alrededor de tres ejes: el suelo, el agua, y el modelo turístico. Cualquier instalación de esta escala en la provincia de Alicante necesita pasar por el filtro del Ayuntamiento de Orihuela y por la tramitación autonómica de actividad y urbanismo, que depende del Consell (el gobierno de la Generalitat Valenciana). No es un trámite menor: la Vega Baja arrastra desde hace años una discusión abierta sobre los recursos hídricos y el reparto del trasvase, y cualquier consumo deportivo o industrial se mira con lupa.

En clave nacional, el caso valenciano se parece a lo que ocurrió con el golf hace tres décadas o con los centros de alto rendimiento de La Manga: una instalación privada que acaba definiendo la política deportiva de un territorio entero. El reconocimiento de la Federación Española de críquet por parte del Consejo Superior de Deportes da cobertura institucional a ese mercado, y el centenar de equipos repartidos por el país ya sostiene un calendario estable de competiciones.

La proyección es concreta. 2028 como fecha del primer partido, 2029 como año de plena operación y un resort hotelero asociado que aún depende de permisos. Si los plazos se cumplen, la Costa Blanca entrará en el mapa de un deporte con una audiencia global que se mide en cientos de millones de seguidores. Si no, quedará un campo de césped artificial junto a un aparcamiento solar.

Ficha del Caso

  • El caso: El empresario australiano Daniel Weston impulsa en Playa Flamenca (Orihuela Costa, Alicante) un estadio de críquet con nueve franjas de juego y capacidad inicial para 1.000 espectadores.
  • Datos importantes: Primer partido previsto en 2028 y plena operación en 2029; 4.600 metros cuadrados de placas solares sobre el aparcamiento y 100.000 metros cúbicos de almacenamiento de agua bajo el terreno de juego.
  • Resumen: La instalación busca captar el turismo deportivo británico y europeo de la Costa Blanca y convertir Alicante en referencia continental del críquet.