Rueda respalda a Feijóo en Vigo y reivindica Galicia como motor del cambio frente a Sánchez

El líder del PPdeG exige al Gobierno «ni un euro menos» para Galicia en infraestructuras y presenta la estabilidad autonómica como aval ante el 29N. Luisa Sánchez abrió el acto con las críticas al puerto nodal y a la A-52.

Alfonso Rueda ha respaldado a Feijóo en el mitin de Vigo y ha reclamado que Galicia sea «el motor del cambio» frente al Gobierno de Sánchez: «Ni un euro menos».

El presidente de la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela) y del PPdeG (el Partido Popular de Galicia, la formación que gobierna la comunidad con mayorías absolutas consecutivas desde 2009) eligió la Estación Marítima de Vigo para lanzar su mensaje más político del otoño. «Ni un euro menos, ni un derecho menos ni un compromiso menos», advirtió, dirigiéndose al Ejecutivo central. La frase resume el eje del acto: Galicia no acepta ser comparsa ni en el reparto de inversiones ni en el calendario de infraestructuras.

Antes de que hablara el líder nacional, Rueda reivindicó la gestión autonómica en vivienda, impuestos y servicios públicos y expresó su apoyo sin matices a Alberto Núñez Feijóo. «Veo a Alberto mejor que nunca», aseguró. No es un detalle menor: en un partido acostumbrado a medir cada gesto, esa frase funciona como un aval interno en plena precampaña.

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El motor del cambio y la exigencia al Gobierno central

Rueda situó a Galicia como pieza clave del cambio político en España y defendió mantener la presión sobre el Gobierno central para que cumpla los compromisos adquiridos con la comunidad. La lectura es doble. Por un lado, la Xunta de Galicia reclama lo que considera suyo; por otro, el PPdeG se presenta ante el resto del país como un modelo de gestión contrastado, con mayoría absoluta y sin socios que condicionen cada decisión. La documentación oficial de la Xunta acompaña habitualmente cada uno de esos anuncios.

La cita reunió en el puerto vigués a dirigentes populares y candidatos de las cuatro provincias gallegas. El objetivo era escenificar unidad en torno a Feijóo ante las elecciones del próximo 29 de noviembre. Un partido que encadena mayorías absolutas puede permitirse discrepancias internas; lo que no puede permitirse, y menos en precampaña, es que se vean.

Lo que se ensaya en Galicia con mayoría absoluta suele aparecer después en el programa del PP para toda España.

Puerto nodal, A-52 y trenes: el eje del agravio

La presidenta del PP de Vigo, Luisa Sánchez, abrió el acto con las críticas más concretas: la situación de las conexiones ferroviarias, la falta de reconocimiento del puerto vigués como nodal y las carencias de la autovía A-52. Son tres reclamaciones que llevan años sobre la mesa y que no entienden de siglas. Quien recorre la A-52 entre Ourense y la frontera portuguesa sabe perfectamente de qué se está hablando.

El puerto de Vigo es uno de los mayores de Europa en tráfico pesquero y el principal nudo de la fachada atlántica para el comercio con Portugal. Su consideración como nodal afecta a la financiación estatal de los accesos y al diseño de las conexiones ferroviarias. La demanda no es nueva; lo nuevo es el marco: una precampaña en la que cada agravio territorial se convierte en argumento electoral.

Ninguna de esas demandas es patrimonio exclusivo de un partido. El consenso gallego sobre el tren, la A-52 y el puerto viene de lejos, y el PPdeG lo utiliza ahora como palanca nacional. El BNG (o Bloque Nacionalista Galego, el partido independentista que ejerce como primera fuerza de la oposición) y el PSdeG (el Partido Socialista de Galicia, federación gallega del PSOE) han defendido lo mismo desde el Parlamento autonómico. La diferencia, en campaña, está en quién puede acreditar gestión.

El Laboratorio Gallego

El PPdeG afronta esta precampaña en una posición sin parangón en el resto del Estado: gobierna la Xunta con mayoría absoluta desde 2009, sin necesidad de pactos, y presenta esa estabilidad como argumento central. Eso le permite hablar de «modelo gallego» en vivienda, fiscalidad y servicios públicos sin socios que le marquen el paso. El BNG mantiene su papel de alternativa nacionalista y el PSdeG busca recomponer espacio tras años de resultados discretos. Ninguno de los tres necesita que se lo recuerden: el 29N se juega también aquí.

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La dimensión nacional es explícita. Feijóo presidió el acto y Rueda lo arropó con la gestión autonómica como aval. El gesto tiene lectura interna: Galicia, territorio donde el PP obtiene sus mejores resultados proporcionales, se ofrece como carta de presentación ante el electorado del resto de España. En Madrid se discute el marco; en Galicia se exhibe el resultado.

Falta por ver cómo encaja ese discurso en la recta final hacia el 29 de noviembre. La incógnita es si las demandas de infraestructuras movilizan o se diluyen en el ruido de campaña. La próxima sesión de control en el Parlamento de Galicia (la cámara unicameral de 75 deputados) y la negociación presupuestaria de la Xunta servirán de termómetro. El calendario parlamentario no admite demasiadas demoras.

Ficha del Caso

  • El caso: Rueda interviene en el mitin del PP en la Estación Marítima de Vigo, antes del discurso de Feijóo, y exige al Gobierno central cumplir los compromisos con Galicia.
  • Datos importantes: Acto celebrado el sábado 24 de octubre; elecciones el 29 de noviembre; PPdeG con mayoría absoluta desde 2009; reclamaciones sobre el puerto nodal, la A-52 y las conexiones ferroviarias.
  • Resumen: Galicia se presenta como motor del cambio y como modelo de gestión del PP ante el conjunto de España, mientras la oposición gallega compite por el mismo discurso sobre infraestructuras.