La salida del jefe del RIGI en Argentina amenaza el boom de hidrocarburos que vigilan las energéticas españolas

La renuncia de Daniel González deja sin gestor visible el régimen que canaliza inversiones por decenas de miles de millones de dólares en la cuenca patagónica. Repsol y el tejido de servicios español siguen el expediente con la vista puesta en las elecciones argentinas de 2027.

Daniel González ha dimitido y el RIGI argentino se ha quedado sin su hombre clave. La renuncia del responsable de energía de Javier Milei llega cuando el régimen acumula solicitudes por decenas de miles de millones de dólares y amenaza con enfriar el boom de Vaca Muerta, la cuenca donde las energéticas españolas tienen puestas buena parte de sus esperanzas de crecimiento.

González era, hasta el pasado jueves por la noche, el funcionario que sostenía el engranaje. Exbanquero de inversión de Merrill Lynch y antiguo director ejecutivo de la petrolera estatal YPF, arrastraba una reputación que el sector valoraba por encima de los cargos: la de alguien que hablaba el idioma de las compañías. Anunció su salida en un podcast afín al presidente, sin comparecencia formal ni rueda de prensa.

La dimisión que deja al RIGI sin su hombre clave

Su tarea no era menor. Supervisaba el RIGI, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, la gran apuesta de Milei para atraer capital extranjero. El programa garantiza beneficios tributarios, cambiarios y aduaneros durante 30 años y, sobre todo, el derecho a saltarse los tribunales locales y acudir al arbitraje internacional si el Estado incumple un contrato. Traducido: seguridad jurídica blindada en un país con historial de sustos.

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Las cifras explican la tensión. El RIGI tramita solicitudes por decenas de miles de millones de dólares, incluidos unos 70.000 millones destinados a pozos petroleros en la Patagonia, según los datos que maneja el propio Ejecutivo argentino. Con la ampliación del régimen a comienzos de este año para incluir perforaciones en Vaca Muerta, el volumen se disparó.

‘Las solicitudes se han incrementado enormemente y lo van a seguir haciendo’, advertía el analista Juan José Carbajales, de la consultora Paspartu. Su diagnóstico es el que preocupa: son expedientes complejos, que exigen meses de análisis y, si se descabeza el comité evaluador, todo llega tarde.

El aviso llegó también a la política. El legislador Eduardo Falcone, de un bloque aliado a Milei, reconoció en la red social X que González había logrado acelerar las aprobaciones y fue explícito sobre lo que viene: ‘Esto va a complicar todo’.

Un régimen blindado durante tres décadas puede descarrilarse por la marcha de una sola persona.

Qué se juega España en Vaca Muerta

Aquí entra España. Repsol mantiene presencia en la formación de Vaca Muerta desde el arranque de la explotación no convencional y sigue la evolución del marco regulatorio como uno de los operadores extranjeros de referencia. A su alrededor se mueve un tejido de ingeniería, servicios petroleros y proveedores industriales que acompañó al gigante español en la aventura patagónica y que, si el grifo de las aprobaciones se cierra, se queda sin cartera.

Vaca Muerta

El riesgo no es técnico, es político. El propio RIGI nació con una advertencia: si un Gobierno menos amable con las empresas llega al poder, puede aparcar las solicitudes pendientes. Milei afronta su campaña de reelección en 2027 y cada mes de retraso en el comité evaluador se convierte en un argumento para esperar a ver qué pasa.

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El precedente de YPF: lo que España ya perdió en Argentina

Conviene recordar lo que ocurrió la última vez. En 2012, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner expropió el 51% de la petrolera YPF, entonces en manos de Repsol, con una decisión que pilló a la compañía española con los deberes hechos y sin paraguas contractual. La compensación acordada en 2014, 5.000 millones de dólares, llegó dos años después y en bonos.

La comparación sirve de termómetro. Los 70.000 millones que el RIGI tiene sobre la mesa para perforaciones equivalen a catorce veces aquella compensación. Y a diferencia de 2012, ahora existe una cláusula de arbitraje que permite a las empresas llevar al Estado argentino ante el CIADI, el centro del Banco Mundial que dirime pleitos de inversión. La protección es real, pero también lenta: un laudo tarda años y no siempre se cobra.

El sector lo ha dicho sin rodeos. Nicolás Gadano, experto en energía de la consultora Empiria, resumió la salida como ‘una pérdida importante’ por el conocimiento acumulado del funcionario dimisionario, tanto del negocio como de la propia YPF. No es una cuestión de simpatías: es memoria operativa la que se va.

Y una advertencia para el lector español. El equipo técnico sigue, según dijo el propio González al anunciar su marcha —’el equipo sigue, completo; el único que se va soy yo’—, pero lo que mira el inversor extranjero es la señal, no el organigrama. En una economía que necesita dólares frescos para sostener su superávit energético, cada vacante en el comité evaluador se lee como un freno. Los próximos movimientos son tres: quién sustituye a González, qué ritmo adoptan las resoluciones pendientes y cómo encaja todo en la campaña electoral de 2027. Ahí se sabrá si Vaca Muerta sigue siendo la excepción argentina o vuelve a ser una promesa que espera.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: Daniel González, responsable de energía del Gobierno de Javier Milei y gestor del RIGI, dimitió el pasado jueves. Su salida deja sin conductor visible el programa que canaliza la inversión extranjera en Vaca Muerta.
  • Datos importantes: El RIGI ofrece ventajas fiscales, cambiarias y aduaneras durante 30 años, además de acceso a arbitraje internacional. Acumula solicitudes por decenas de miles de millones, con unos 70.000 millones para pozos petroleros.
  • Resumen: Para las energéticas españolas, el episodio añade riesgo político a una cuenca clave y reactiva el recuerdo de la expropiación de YPF en 2012.