La CHJ activa 300 obras de emergencia en barrancos de la DANA y el Consell impulsa parques inundables

La CHX ha ejecutado más de 300 actuaciones en 61 municipios con 220 millones de euros, con el objetivo de rebajar la lámina de agua de tres metros a 30 centímetros. Los parques inundables del Consell siguen sin suelo definido.

La CHJ ha ejecutado más de 300 obras de emergencia en los barrancos de la DANA con 220 millones de euros.

Las inundaciones del 29 de octubre de 2024 deshicieron numerosos tramos de ríos y barrancos en las cuencas del Magre, el Túria y el Poyo. Motas partidas, taludes comidos, puentes sin cimentación. Dos años después, ese mapa de daños se ha convertido en un mapa de obras. La pregunta ya no es qué pasó, sino si el cauce aguantaría otra vez lo mismo.

300 obras en 61 municipios: qué se ha hecho realmente en los cauces

La Confederación Hidrográfica del Júcar (el organismo de cuenca estatal que gestiona los ríos de la cuenca del Júcar y depende del Ministerio para la Transición Ecológica) ha ejecutado más de 300 actuaciones de emergencia en 61 municipios, con un presupuesto de 220 millones de euros, según los datos que maneja el propio organismo. No es una cifra de proyectos anunciados: es obra contratada y, en buena parte, terminada. El objetivo declarado es que la próxima riada no llegue tan lejos ni con tanta fuerza.

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«Los niveles de inundación, en lugar de llegar a los tres metros, la lámina de agua como mucho en los lugares del desbordamiento será de unos treinta o cuarenta centímetros», explica Teodoro Estrela, adjunto a la presidencia de la CHX. La frase resume el cambio de filosofía: no se trata de impedir que el agua entre, sino de decidir por dónde entra y a qué velocidad sale. La lógica del muro ha dejado paso a la lógica del cálculo.

La técnica tiene un nombre poco periodístico y un efecto muy visible: escolleras. Piedra a piedra se han reforzado los taludes de tramos concretos y se ha devuelto capacidad a los lechos para que el agua corra más baja y más rápida. En el barranco del Poyo, a su paso por Massanassa, los caudales superan los 700 metros cúbicos por segundo, de modo que ese tramo necesita todavía más anchura. Ahí es donde la obra de emergencia llega a su límite y empieza la planificación.

Quitar las cañas y buscar suelo donde el agua pueda quedarse

En paralelo, el Consell de Juanfran Pérez Llorca trabaja en la otra mitad de la ecuación: el territorio. El plan pasa por eliminar las cañas de los cauces —material que arde, se desplaza y obstruye— y por crear parques inundables, es decir, zonas verdes diseñadas para aceptar agua cuando el río se sale de su sitio. La idea es sencilla de explicar y complicada de ejecutar: que la inundación tenga dónde ir antes de llegar a las casas. De momento, la Generalitat habla de proyectos y de suelo aún por definir.

Reforzar un talud cuesta millones; decidir dónde puede desbordar un barranco cuesta una negociación política y un decreto.

La reconstrucción de los cauces es la parte más estatal del dinero de la DANA y también la menos discutida. La CHX cuelga del Ministerio para la Transición Ecológica, y sus 220 millones se cruzan con las transferencias al Consell y con los fondos europeos del Plan RERD (el instrumento con el que la Generalitat canaliza la reconstrucción). España no tenía una obra hidráulica de esta escala desde las riadas de Biescas de 1996 y las inundaciones de Murcia de 2012. Ninguna de las dos se midió con el rasero de hoy.

En las Corts Valencianes (el parlamento autonómico, con 99 escaños), el PSPV y Compromís han reclamado en repetidas comparecencias que se publique qué actuaciones están acabadas, y cuáles solo contratadas. El PP y Vox defienden el ritmo y sostienen que la emergencia no admite otra velocidad. Porcentajes de ejecución frente a relato político: el pulso de siempre, ahora con barrancos de por medio.

parques inundables Generalitat

El escenario de la reconstrucción

El pacto entre PP y Vox sostiene al Consell de Pérez Llorca mientras la reconstrucción deja de ser emergencia y pasa a ser presupuesto. Ahí está el primer roce posible. Vox quiere menos gasto corriente y más obra visible; el PP necesita que la obra se note antes de cualquier cita electoral. Ninguno de los dos puede permitirse un barranco a medio hacer.

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El expresident Carlos Mazón sigue su propio camino, el judicial, por la gestión de la emergencia del 29 de octubre de 2024; conserva su acta de diputado en las Corts y ningún papel en el ejecutivo. Su nombre planea sobre cada comparecencia aunque el cargo que se defiende en el hemiciclo sea otro. La diferencia, ahora, es de marco: lo que antes era gestión hoy es procedimiento.

La dimensión nacional no es retórica. Cada comparecencia en el Congreso de los Diputados mide al Gobierno de Pedro Sánchez contra el Consell, y cada informe de la CHX sirve a las dos partes. La próxima cita es el 29 de octubre, el segundo aniversario, con homenajes y balance. Después llega el calendario de los parques inundables, que aún no tiene suelo definitivo ni municipios cerrados. La obra de los barrancos, en cambio, ya se puede tocar.

Ficha del Caso

  • El caso: Dos años después de la DANA del 29 de octubre de 2024, la Confederación Hidrográfica del Júcar ha ejecutado más de 300 obras de emergencia en los barrancos del Magre, el Túria y el Poyo, mientras la Generalitat proyecta parques inundables y la retirada de cañas.
  • Datos importantes: 300 actuaciones en 61 municipios, 220 millones de euros; caudales de más de 700 m³/s en el Poyo a su paso por Massanassa; objetivo de rebajar la lámina de agua de tres metros a entre 30 y 40 centímetros en los puntos de desbordamiento.
  • Resumen: La obra hidráulica avanza mientras el debate político sobre su ejecución y su financiación sigue abierto entre el Consell de Pérez Llorca y el Gobierno central.