Ourense lidera la dependencia del gasóleo de calefacción en España: el 47% de los hogares recorta horas

El litro ha pasado de 1 euro a 1,40 en un año, un 40% más, y más de 12.800 familias con ingresos mínimos afrontan el invierno con riesgo de pobreza energética. Solo Segovia (46,6%) y Soria (43%) se acercan a la ratio ourensana.

El 47% de los hogares de Ourense se calienta con gasóleo, récord de España, y el litro ya cuesta un 40% más que el invierno pasado.

No es una estadística menor. Son más de 54.000 viviendas las que dependen del gasóleo C —el carburante doméstico de calefacción— en la provincia, según los datos del IGE (o Instituto Galego de Estatística, la fuente estadística oficial de la comunidad) correspondientes al año pasado. El 46,9% del parque residencial. Nadie en España se acerca tanto salvo Segovia, con un 46,6%, y Soria, con un 43%.

El mapa gallego del gasóleo: Ourense arriba y A Coruña en el otro extremo

El resto de Galicia dibuja una escalera descendente que ayuda a entender el país. Lugo alcanza el 38,6%; Pontevedra, el 31,5%. Y en A Coruña el gasóleo es ya la tercera opción, con apenas el 21,1%, por detrás de la electricidad (33,6%) y del gas natural (28,3%). La red de gas marca la diferencia. Donde llegó, el gasóleo retrocede.

Publicidad

Hay más matices. La calefacción de gasóleo baja lentamente: era el 51,7% en 2015 y el 50,5% en 2020. La segunda fuente es hoy el gas natural (20,8%), y los radiadores eléctricos (20,1%). Pero el salto más llamativo lo da la biomasa, que ha ganado cerca de 7.000 hogares en una década y representa ya el 16,7% del total, el segundo porcentaje más alto de las cuatro provincias. El butano y el propano cubren apenas el 4,9% de las viviendas.

El dato que rompe el relato cómodo es el de la renta. En los hogares ourensanos que ingresan más de 3.000 euros al mes, el uso del gasóleo llega al 53,5%, según el INE (el Instituto Nacional de Estadística). La explicación no es ideológica sino urbanística: esas familias viven en unifamiliares del extrarradio donde nunca llegó la red de gas. En las rentas bajas repunta la electricidad, con un 20%.

La pobreza energética en Ourense no se mide en grados bajo cero, sino en litros de gasóleo que muchas familias ya no pueden comprar.

En el otro extremo, más de 12.800 familias con ingresos mínimos siguen dependiendo del gasóleo en la provincia. Para ellas el invierno no es una cuestión de confort térmico. Es una línea del presupuesto.

De 1 euro a 1,40: restricciones por horas y comunidades que retrasan el encendido

pobreza energética Galicia

El gasóleo de calefacción ha pasado de costar un euro por litro a 1,40 en un año. Un 40% de subida que, en una vivienda media de la provincia, se traduce en cientos de euros adicionales por temporada. El resultado ya se nota en los portales: comunidades de vecinos que retrasan el encendido de la calefacción central y juntas que aprueban restricciones horarias para limitar las horas de radiador.

Ourense es, además, la provincia gallega mejor equipada contra el frío. El 86,1% de los hogares tiene calefacción instalada, frente a poco más de la mitad en 1999 (50,3%). La paradoja es incómoda: cuanto más se ha extendido el confort térmico, más expuesta queda la provincia a un precio que no controla. Y el mercado del gasóleo se mueve por factores internacionales que ninguna administración autonómica maneja.

El Laboratorio Gallego

La política gallega lleva meses discutiendo el precio de la energía con el foco puesto en la industria, y el dato ourensano desplaza el debate a otro terreno: el de la vivienda unifamiliar del extrarradio, la que nunca sale en los grandes titulares. El PPdeG (el Partido Popular de Galicia, formación que gobierna la Xunta de Galicia, el ejecutivo autonómico con sede en Santiago de Compostela, con mayoría absoluta desde 2009) afronta el invierno con ese flanco abierto. El BNG (o Bloque Nacionalista Galego, primera fuerza de la oposición) y el PSdeG (la federación gallega del PSOE) tienen aquí un argumento recurrente para reclamar medidas de choque contra la pobreza energética. Ninguno de los tres puede presentarse como ajeno: la dependencia del gasóleo se ha construido durante décadas de urbanismo disperso y de ausencia de red, con gobiernos de distinto signo.

Publicidad

La lectura nacional también existe. Alberto Núñez Feijóo nació en Os Peares, en la provincia de Ourense, y su biografía política está ligada a este territorio; cualquier debate sobre el precio de la calefacción en España acaba teniendo una derivada gallega. Con el litro un 40% más caro, la pregunta que viaja a Madrid es quién paga la transición de los hogares que no pueden electrificarse. El bono social térmico cubre una parte. No la factura completa.

La proyección es sencilla y difícil a la vez. El invierno de 2026-2027 será el termómetro real de esta estadística: la evolución del precio del gasóleo dirá si la biomasa mantiene el ritmo de 7.000 hogares por década o si lo acelera. Y en el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega, con 75 deputados) la próxima comparecencia económica de la Xunta servirá para comprobar si el 46,9% ourensano entra en la agenda o sigue siendo una cifra que solo aparece en los periódicos de provincia. Ahí se mide la política de verdad.

Ficha del Caso

  • El caso: Ourense concentra la mayor dependencia del gasóleo de calefacción de España, con el 46,9% de los hogares, justo cuando el litro se ha encarecido un 40% en un año.
  • Datos importantes: más de 54.000 hogares usan gasóleo; 12.800 familias con ingresos mínimos están en riesgo de pobreza energética; el 53,5% de los hogares con rentas superiores a 3.000 euros depende de este carburante; el 86,1% de las viviendas tiene calefacción instalada; la biomasa alcanza ya el 16,7%.
  • Resumen: la provincia más dependiente del gasóleo afronta el invierno con restricciones horarias en comunidades de vecinos y sin red de gas en buena parte del extrarradio, un debate que la Xunta y el Parlamento gallego trasladarán previsiblemente a la agenda energética nacional.