4La factura municipal de la saturación: más residuos, más horas extra y plantillas de limpieza y policía desbordadas
La factura se puede medir. Arona (Tenerife) destina 14 millones de euros al año a limpieza y recogida de residuos, y su alcaldesa, Fátima Lesmes, calcula que el 40% de ese gasto deriva del incremento de población que trae el turismo: el municipio duplica o triplica sus habitantes a lo largo del año. Calvià cuantifica en 10 millones anuales —el 7% de su presupuesto— lo que ahorraría si el Estado reconociera sus circunstancias, con servicios repartidos en 25 núcleos y 15 playas a lo largo de 50 kilómetros de costa. De los ocho municipios de la Alianza de Municipios Turísticos de Sol y Playa —Adeje, Arona, Benidorm, Calvià, Lloret de Mar, Salou, San Bartolomé de Tirajana y Torremolinos—, que concentran el 19% de las pernoctaciones, solo Salou recibe ayuda estatal: la norma que la regula, sin tocar desde 2004, exige entre 20.000 y 75.000 habitantes censados y más segundas residencias que viviendas principales.
El desbordamiento se nota antes en los residuos y en las plantillas. Benidorm recogió 63.031 toneladas en 2022, con una ratio de 728 kilos por habitante y año frente a los 471 de media nacional, y picos de 450.000 personas al día en agosto; solo en ese mes se retiraron 6.261 toneladas de fracción resto. El dispositivo de este verano mantiene a más de 200 operarios hasta el 15 de septiembre y vacía algunas papeleras hasta ocho veces al día. La Policía Local es el otro flanco: en Lloret de Mar, el alcalde, Adrià Lamelas, firmó el 20 de julio un decreto que impone servicios extraordinarios obligatorios hasta el 31 de agosto por falta de efectivos, una medida recurrida por CSIF y que llega después de que la plantilla dejara de hacer horas extra en mayo para exigir la renovación de un convenio caducado desde 2012. Un sobrecoste que asumen con recursos propios los mismos ayuntamientos que en público celebran cada récord de llegadas.

