Colombia desbloquea en noviembre el tren de cercanías del Valle del Cauca y abre la licitación del aeropuerto de Cali

El Ministerio de Hacienda y la Financiera de Desarrollo Nacional ultiman el aval que reactiva los 23 kilómetros entre Cali y Jamundí. La concesión del aeródromo de Palmira saldrá a concurso con recursos para Buenaventura y Guapí.

La segunda semana de noviembre decide el futuro del tren de cercanías del Valle del Cauca, 23 kilómetros entre Cali y Jamundí.

La gobernadora del departamento, Dilian Francisca Toro, espera que en esas fechas el Gobierno Nacional de Colombia entregue el aval financiero, la garantía del Estado que respalda el desembolso. Se negocia con el Ministerio de Hacienda y con la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN), la entidad que firmó el estudio de factibilidad. Lo contó en el Encuentro de Infraestructura ‘Recuperación y Transformación del Occidente Colombiano’.

Traducido: todavía no hay dinero nuevo, sino la llave que lo abre. El 70 % de la cofinanciación corresponde a la Nación y el 30 % al departamento y a las alcaldías del corredor. Sin esa firma, los recursos no llegan y las obras no empiezan.

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Qué se atascó y por qué noviembre lo cambia

El tren llevaba meses en el dique seco. Durante el mandato de Gustavo Petro, el 70 % de la cofinanciación nacional quedó fuera de las vigencias futuras del presupuesto, el mecanismo con el que el Estado compromete gasto de ejercicios venideros. Sin esa partida, el proyecto se frenó en seco. Promesas hubo; consignación presupuestaria, no.

Para Cali, Jamundí y los municipios del corredor, el tren significa menos horas de atasco y una alternativa real al autobús. La primera fase son 23 kilómetros y nada más: no es un AVE ni pretende serlo. Es un cercanías de manual, con distancias cortas y alta frecuencia, para una conurbación que ya funciona como una sola ciudad aunque la administración siga partida en dos.

El aval de noviembre es la llave del tren, pero quien lo firma no será quien corte la cinta.

Dónde entra España en el calendario colombiano

El otro anuncio del mismo acto vale tanto o más para el interés español. La gobernadora confirmó que en enero de 2027 se abrirá la licitación del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, el gran terminal del suroccidente, bajo la figura de Asociación Público Privada: una empresa construye, opera y cobra durante décadas. La concesión incluirá partidas para los aeropuertos de Buenaventura y Guapí.

La falta de aparcamientos, una de las quejas más repetidas de los viajeros, ya está resuelta con la Alcaldía de Palmira, el municipio donde se asienta la terminal.

Ahí se cruza el calendario con los intereses españoles. Los grandes grupos de infraestructura de España —ACS, Acciona, Sacyr y Ferrovial— llevan décadas pujando por concesiones viales y aeroportuarias en Latinoamérica y tienen el perfil técnico que exige una APP de ese tamaño. No hay candidatura confirmada ni adjudicación: hay una ventana. Para el tren, el negocio del material rodante apunta al fabricante guipuzcoano CAF, con ventas de trenes a operadores de la región.

El terreno no es sencillo. En la zona compiten contratistas chinos con crédito de su Estado y bancos multilaterales que imponen sus propias reglas. La baza española es la ingeniería y la gestión a largo plazo, además del respaldo de instrumentos como Cesce y el ICO, las agencias públicas que cubren riesgos de contratos españoles en el exterior.

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Conviene subrayar quién habla. El anuncio es de la gobernadora, no del Ministerio de Hacienda, y las fechas de un aval se mueven con facilidad: los procesos de concesión en Colombia los estructura la Agencia Nacional de Infraestructura, con varios proyectos que han acumulado retrasos. España tiene, además, un capital asentado en el país: Telefónica, a través de Movistar, es uno de los grandes operadores. Eso ayuda a leer el mercado, aunque no garantice contratos.

El precedente que conviene mirar

Colombia desmanteló buena parte de su red férrea a lo largo del siglo XX y hoy conserva sobre todo corredores de carga. El Metro de Medellín, nacido en 1995, fue durante años la excepción: el único sistema de transporte masivo sobre raíles. De ahí que cada nuevo proyecto ferroviario se lea en clave política y no solo técnica.

El precedente inmediato está en Bogotá. Su primera línea de metro encadenó rediseños y discusiones de financiación antes de arrancar, y el consorcio adjudicatario acabó siendo de capital chino. La lección para las empresas españolas es doble: los proyectos colombianos se cobran en paciencia y la competencia asiática llega con financiación de Estado. Quien no entra en la fase de estructuración rara vez entra después.

Los próximos hitos son concretos. Primero, esa segunda semana de noviembre y el aval que la Gobernación espera. Después, el arranque de las obras del corredor Cali-Jamundí si el dinero fluye. Y en enero de 2027, el pliego del aeropuerto. La Gobernación del Valle juega contra su propio reloj: el mandato de Toro expira a finales de 2027, mientras el Ejecutivo nacional acaba de estrenar el suyo. Merece la pena seguir ambas fechas.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: La Gobernación del Valle del Cauca espera el aval financiero del Estado colombiano para el tren de cercanías Cali-Jamundí y prepara la concesión del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón.
  • Datos importantes: 23 kilómetros en la primera fase; 70 % de aportación nacional y 30 % regional; aval previsto en la segunda semana de noviembre de 2026 y licitación aeroportuaria en enero de 2027.
  • Resumen: La ventana de enero de 2027 abre a la ingeniería y la industria ferroviaria españolas un mercado donde compiten con capital chino y con la banca multilateral.