El acuerdo entre Comuns y PSC deja a los comunes sin candidatura al Senado en Girona, Lleida y Tarragona. A cambio, los socialistas se comprometen a designar un senador autonómico a propuesta de la formación de Ada Colau.
La retirada se formaliza de cara a las elecciones generales del 29-N y afecta a tres de las cuatro circunscripciones catalanas. El Parlament designa ocho senadores autonómicos en proporción al peso de cada grupo, y ahí es donde el partido de Ada Colau rentabiliza su renuncia: cambia tres candidaturas sin escaño garantizado por un asiento que se decide en sede parlamentaria.
El comunicado conjunto de ambos partidos fija el marco político sin ambigüedad. «Es una responsabilidad democrática de las fuerzas progresistas y catalanistas cerrar el paso a la derecha y la extrema derecha en el Senado», sostienen el PSC y Comuns, que añaden que el pacto del PP con Vox busca convertir la Cámara Alta en «un instrumento de regresión democrática y control de instituciones del Estado».
El desencadenante tiene fecha y nombres. El pasado lunes 26 de octubre, PP y Vox anunciaron su propio reparto para el Senado: los populares renuncian por primera vez a presentar candidatura en Guipúzcoa, Girona y Tarragona en beneficio de la formación de Santiago Abascal. Ese movimiento, y no una epifanía federal, es lo que desatascó la negociación catalana.
Conviene mirar la aritmética de 2023 para medir bien el gesto. Cataluña aporta dieciséis senadores, cuatro por provincia. El PSC se llevó tres en cada una de las cuatro circunscripciones; el cuarto puesto fue a parar a Junts en Girona y a ERC en Barcelona, Lleida, y Tarragona. Ninguno de los dieciséis fue de los comunes.
Y hay un detalle que explica el resto: Cataluña había quedado fuera del acuerdo nacional entre el PSOE y el Frente Amplio para concurrir en coalición bajo la marca Senado de Progreso. Una de las comunidades con más peso en la Cámara Alta se resolvió por su cuenta, en una negociación a dos entre el PSC de Salvador Illa y el partido de Colau.
Los comunes renuncian a tres candidaturas que en 2023 no les dieron ningún senador y ganan, en cambio, un asiento por designación autonómica.
El Senado que bloquea y la lógica de las tres provincias
La Cámara Alta funciona con listas abiertas y voto parcial mayoritario, un sistema que prima de forma indirecta al partido más votado. No es un detalle menor: en cada provincia se eligen cuatro senadores y la distancia entre el primero y el cuarto suele medirse en puñados de votos.
El relato que acompaña al acuerdo presenta el Senado como asamblea de bloqueo de las iniciativas del Gobierno, una condición que el PP ha explotado en esta legislatura y que PSC y Comuns citan expresamente. La lectura complementaria es otra: la Cámara Alta se ha convertido en el terreno donde los partidos catalanes negocian en corto lo que en Madrid se negocia en largo.
No es una novedad histórica. La Entesa Catalana de Progrés unió a PSC, ERC, ICV y EUiA en las elecciones de 2000, 2004 y 2008; después llegó la Entesa pel Progrés de Catalunya, que se disolvió en 2015, cuando el espacio a la izquierda del PSC se reorganizó en En Comú Podem. Cada ciclo de concentración del voto ha respondido a un susto previo.
La autonomía del confluente: quién negocia y en nombre de quién
Comuns es el referente catalán de un espacio, el del Frente Amplio, que en el resto de España se articula con otras reglas. El acuerdo con el PSC no se anunció en Madrid ni lo presentó la dirección estatal: se cerró en Barcelona, entre dos partidos que se necesitan en el día a día parlamentario catalán. La autonomía del confluente no es una excepción, es el patrón.
Ahí está la tensión de fondo, y no hace falta inventarla. Un espacio que agrupa a Comuns, IU, Más País, Más Madrid y Compromís convive con lógicas territoriales distintas, y cada confluente mide su peso en su circunscripción, no en el conjunto. Cuando una marca territorial negocia por su cuenta y lo escenifica en un comunicado conjunto con el PSC, el mensaje llega nítido al resto.
El balance interno, por ahora, es favorable a los comunes. Se apuntan una victoria narrativa —responsabilidad de Estado frente al bloque reaccionario— y una victoria práctica: un senador designado por el Parlament a su propuesta, en un órgano donde no tenían ningún senador por Cataluña. El coste lo asume quien pierde cuota de protagonismo en la foto de la unidad.
La Dinámica de Coalición
Dentro del espacio de Sumar, el movimiento consolida a Comuns como interlocutor directo del PSC y eleva el listón de lo que cada confluente puede exigir en su territorio. Es un precedente con fecha: 29-N. La dimensión de coalición con el PSOE, en cambio, no es de fricción sino de acuerdo, y conviene subrayarlo: el Gobierno de coalición se beneficia de que sus socios catalanes se entiendan con los socialistas en una Cámara Alta donde el PP domina y bloquea.
El matiz está en el método. El PSOE y el Frente Amplio cerraron su Senado de Progreso sin Cataluña; el PSC y Comuns lo cerraron sin Madrid. Dos acuerdos paralelos que se necesitan pero no se citan. La próxima cita es el 29 de noviembre y, a partir de ahí, el Parlament deberá concretar la designación del senador autonómico, un compromiso que depende de la aritmética de la cámara catalana y no solo de la voluntad de los firmantes.
Queda una pregunta abierta que afecta al conjunto del espacio. Si el criterio de concentrar el voto progresista funciona en Girona, Lleida y Tarragona, el mismo argumento se aplicará en Guipúzcoa, donde el PP ya ha cedido el paso a Vox, y en cualquier circunscripción donde la derecha se coordine. La unidad se negocia provincia a provincia, y eso tiene consecuencias para todos.
Ficha del Caso
- El caso: Comuns retira sus candidaturas al Senado en Girona, Lleida y Tarragona y pacta con el PSC un senador autonómico a propuesta de Ada Colau de cara al 29-N.
- Datos importantes: Cataluña aporta 16 senadores, cuatro por provincia. En 2023 el PSC logró 12, ERC 3 y Junts 1; ningún senador catalán fue de Comuns. El Parlament designa 8 senadores autonómicos. PP y Vox pactaron el 26 de octubre no competir entre sí en Guipúzcoa, Girona y Tarragona.
- Resumen: El acuerdo concentra el voto progresista en tres provincias y consolida a Comuns como interlocutor del PSC, un precedente de autonomía de los confluentes dentro del espacio de Sumar.
