Las secuelas psicológicas de la DANA disparan un 13% las consultas de salud mental dos años después de la riada

Cruz Roja ha atendido a unas 10.000 personas desde el 29 de octubre de 2024 y las primeras visitas se dispararon un 42% el mes siguiente a la riada. El segundo aniversario llega con el proceso judicial de la DANA abierto y la reconstrucción emocional fuera de los balances oficial

Dos años después de la DANA, las secuelas psicológicas han elevado un 13% las consultas de salud mental en las comarcas afectadas de la provincia de Valencia.

El 13% que no aparece en ningún balance de la reconstrucción

La DANA (la Depresión Aislada en Niveles Altos que inundó buena parte de la provincia de Valencia el 29 de octubre de 2024) dejó al menos 233 víctimas mortales. Desde entonces, los balances oficiales miden kilómetros de barranco, puentes, colegios y polígonos. Nadie mide lo otro. Según los datos que recoge À Punt, el impacto de la catástrofe ha elevado un 13% las consultas de salud mental en la zona, y las primeras visitas crecieron un 42% solo en el mes siguiente a la riada.

Vicenta Salma Bort es una de esas cifras con nombre. La riada le inundó por completo la planta baja de su casa y desde entonces vive con el parte meteorológico en la mano. “Siempre miro la previsión del tiempo, es horrible”, cuenta. Cada vez que suena la alerta del teléfono llama a su hija para que la tranquilice. Sigue en tratamiento psicológico. Sigue con medicación.

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Hay quien no estaba en casa. A Nuria Chiquillo la tromba de agua la sorprendió dentro del coche, con una hija de tres meses. Se salvaron las dos. Es psicóloga, ha tratado a otros supervivientes y tampoco ha podido olvidar: “Ha venido gente un año después. La gente no es capaz de autorregularse. Cuando el cerebro lo recuerda, revive el miedo, la ansiedad, la desesperación y los gritos”.

La Cruz Roja ha sido la puerta de entrada a la atención para buena parte de los afectados. Carmen Fuentes Navarro, psicóloga en el punto de atención de Catarroja del Projecte DANA, detalla que desde el 29 de octubre de 2024 la entidad ha atendido a unas 10.000 personas. “A todos les ha tocado su vida, les ha tocado reconstruirse. Continúan viniendo y se les sigue atendiendo como el primer día”, explica. Y remata: “Estamos aquí y hay esperanza”.

Hay una reconstrucción que no firma ningún decreto: la que cada afectado hace dentro de su cabeza cuando vuelve a sonar la alerta del móvil.

De la urgencia al sistema público: la factura que nadie ha cuantificado

Cuando los dispositivos de emergencia se replieguen, esa factura emocional seguirá pasando por las consultas de atención primaria y por los servicios de salud mental de la Conselleria de Sanitat (el equivalente autonómico de un ministerio, dependiente del Consell). Ese traspaso, silencioso y sin foto, es el que todavía no ha entrado en ninguna estadística de reconstrucción.

El Consorcio de Compensación de Seguros, el organismo estatal que cubre los daños de catástrofes naturales cuando el seguro privado no llega, ha indemnizado viviendas, coches y comercios. No indemniza lo que pasa por dentro. Y ahí la respuesta pública depende de la sanidad autonómica, de los ayuntamientos y de organizaciones como Cruz Roja, que en Catarroja se ha convertido en el primer mostrador de la salud mental comarcal.

Los precedentes españoles dejan pocas dudas sobre el calendario. La riada de Biescas de 1996, la marea del Prestige en 2002 y los incendios de Galicia de 2017 mostraron que el estrés postraumático no se va con la última grúa. Los equipos de salud mental lo saben: los picos de demanda llegan tarde, a veces un año después, y se cronifican entre quienes perdieron casa, negocio o vecinos.

En el plano estatal, el protocolo de intervención psicosocial en catástrofes del Ministerio del Interior prevé equipos de apoyo psicológico en emergencias, pero su activación depende de las comunidades autónomas y de dispositivos como el de Cruz Roja. La DANA ha vuelto a poner sobre la mesa el viejo debate: el sistema nacional de protección civil sabe contar daños materiales con precisión quirúrgica y, en cambio, sigue sin un registro homogéneo del impacto en la salud mental de los afectados.

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El Escenario Valenciano

En clave política, el segundo aniversario llega con el Consell de Juanfran Pérez Llorca gestionando la reconstrucción física y con la dimensión emocional fuera de los grandes anuncios. El pacto PP-Vox sigue en pie y las Corts Valencianes (el parlamento autonómico, con 99 escaños) afrontan el curso con la reconstrucción como telón de fondo permanente. El expresident Carlos Mazón, hoy diputado en las Corts, continúa siendo figura central del proceso judicial abierto por su gestión de la emergencia, y esa circunstancia condiciona cualquier relato institucional sobre lo ocurrido.

La dimensión nacional pesa. En Madrid, la DANA sigue siendo asunto de Estado: el Gobierno de Pedro Sánchez mantiene las transferencias a la Generalitat y el debate sobre el sistema de emergencias continúa en el Congreso, donde la comparación con catástrofes anteriores funciona como vara de medir política. Para el PP, el coste de gestión en Valencia es también un coste nacional; para el PSOE, la exigencia de ejecución de fondos estatales y europeos es el argumento recurrente.

La proyección inmediata pasa por los actos del 29 de octubre, por el calendario judicial de la DANA y por el siguiente pleno de las Corts. Con las elecciones autonómicas de 2027 en el horizonte, la pregunta es quién se atreve a poner cifra a la reconstrucción emocional.

Ficha del Caso

  • El caso: Dos años después de la DANA del 29 de octubre de 2024, las secuelas psicológicas mantienen elevada la demanda de atención en salud mental en las comarcas afectadas de Valencia.
  • Datos importantes: 13% más de consultas de salud mental y un 42% más de primeras visitas el mes siguiente a la riada; unas 10.000 personas atendidas por Cruz Roja en Catarroja desde el 29-O; al menos 233 víctimas mortales.
  • Resumen: La reconstrucción emocional queda fuera de los balances oficiales y el segundo aniversario llega con el proceso judicial abierto y el Consell de Pérez Llorca gestionando la parte visible de la catástrofe.