Ourense, la provincia con la tasa de empleo más baja de España: solo cuatro de cada diez mayores de 16 años trabajan

La provincia pierde 16.000 activos desde 2006 y suma 125 inactivos por cada 100 ocupados, el peor ratio del país. Lugo, con 108, es la siguiente gallega en la tabla.

La tasa de empleo de Ourense cae al 42,53%, la más baja de España: solo cuatro de cada diez adultos tienen trabajo.

El dato procede de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística para el tercer trimestre de 2026 y no es una fotografía aislada. Ourense es la única provincia del país por debajo del 50% de actividad: el 47,04% de sus mayores de 16 años trabaja o busca empleo, su registro más bajo en un tercer trimestre en 25 años.

La distancia con el resto del país es enorme. La media española de actividad se sitúa en el 59,52%, más de doce puntos por encima, y provincias con dinámicas demográficas parecidas están en otro escalón: León anota un 50,83% y Zamora un 51,75%. En tasa de empleo, Ourense baja al 42,53% frente al 53,45% nacional, por debajo de territorios con ocupación tradicionalmente floja como Jaén (45,00%) y Cáceres (45,50%), y muy lejos de Baleares (65,31%) o de Madrid y Barcelona, donde la ocupación ronda el 58%.

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Dentro de Galicia, la brecha también es nítida. Pontevedra y A Coruña superan el 50% de ocupación (51,21% y 50,38%), con tasas de actividad del 57,49% y el 54,72%. Incluso Lugo, con una población igual de envejecida, alcanza un 52,64% de actividad y un 48,57% de empleo. La provincia ourensana queda descolgada de la dinámica del resto de la comunidad, según los registros del Instituto Galego de Estatística sobre la misma encuesta.

El estancamiento viene de lejos. En dos décadas la tasa de actividad apenas se ha movido del 47%, pero no por estabilidad, sino porque la provincia ha perdido trabajadores a la vez que habitantes. Desde 2006 el mercado laboral ourensano ha perdido 16.000 activos, de casi 145.000 a 128.900, un descenso que el porcentaje disimula porque la población mayor de 16 años también menguó en más de 20.000 personas.

El resultado es una provincia con 145.200 inactivos frente a solo 116.600 ocupados. Es decir, 125 personas inactivas por cada 100 trabajadores, el ratio más alto de España frente a la media estatal de 87. Lugo anota 108, A Coruña 98 y Pontevedra 95.

Ourense no está perdiendo empleo: está perdiendo gente, y cada habitante que se marcha deja una provincia más difícil de sostener.

Una economía sostenida por las pensiones

El perfil de esa bolsa de inactividad explica casi todo. De los 145.200 inactivos, cerca de 98.000 son jubilados, el 67% del total, un colectivo que casi triplica al de menores de 25 años. A mucha distancia aparecen 22.100 personas dedicadas a las tareas del hogar, 13.400 estudiantes y algo más de 9.000 perceptores de pensiones por incapacidad permanente. Las mujeres representan el 58% de esa inactividad, con un peso mayoritario en las labores domésticas.

En clave productiva, el problema no es solo el desempleo, sino la falta de brazos. El tejido empresarial afronta dificultades para cubrir puestos y relevar jubilaciones, lo que limita la capacidad de crecimiento de los negocios y frena la implantación de nuevos proyectos. La consecuencia es un modelo cada vez más dependiente del gasto de las pensiones, con un sector servicios de proximidad y un peso industrial menor que el del eje atlántico gallego.

La comparación con el resto de la comunidad refuerza la tesis: mientras el litoral concentra industria, puerto y servicios avanzados, el interior acumula pérdida de efectivos y envejecimiento. A despoboación, el fenómeno demográfico que la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela) sitúa entre sus prioridades declaradas, tiene en Ourense su expresión más extrema.

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tasa de actividad Ourense

El Laboratorio Gallego

Galicia lleva gobernada por el PPdeG (el Partido Popular de Galicia) con mayorías absolutas consecutivas desde 2009, y Ourense es una de sus plazas más sólidas: la provincia sostiene buena parte del poder provincial del partido y su Diputación es un feudo histórico. En el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral, con 75 diputados), el BNG (o Bloque Nacionalista Galego) ejerce como primera fuerza de la oposición y el PSdeG (el Partido Socialista de Galicia) ocupa la tercera posición. Ninguno de los tres ha logrado hasta ahora mover el indicador ourensano del entorno del 47%.

La lectura nacional es incómoda para todos. Los datos de Ourense alimentan el debate sobre la España vaciada y sobre el coste de sostener servicios en territorios envejecidos, y a la vez interrogan el relato de gestión que el PP proyecta desde Galicia hacia Madrid: el Ejecutivo de Alfonso Rueda reivindica el modelo gallego como referencia de estabilidad, y una provincia con 125 inactivos por cada 100 ocupados es el contraejemplo que la oposición nacional tiene a mano. En paralelo, el PPdeG subraya que la comunidad crece por encima de la media y que el problema ourensano es demográfico, no de políticas activas de empleo.

La próxima cita es estadística: el INE publicará los datos del cuarto trimestre a finales de enero de 2027, y Ourense llega con la incógnita de si el mínimo del tercer trimestre fue un suelo o un escalón más hacia abajo. Después llegarán las elecciones autonómicas de 2028 y, antes, cada Consello de Goberno con partidas para el reto demográfico. La contradicción de fondo sigue intacta: el porcentaje se mantiene estable no porque el mercado aguante, sino porque la base se encoge.

Ficha del Caso

  • El caso: Ourense cierra el tercer trimestre de 2026 en el último puesto de España en tasa de actividad y de empleo, con un mercado laboral que encoge desde hace dos décadas.
  • Datos importantes: 47,04% de actividad y 42,53% de empleo, frente al 59,52% y el 53,45% nacionales. 145.200 inactivos frente a 116.600 ocupados. 16.000 activos menos desde 2006.
  • Resumen: La provincia más envejecida de Galicia afronta escasez de mano de obra y dependencia de las pensiones, un dato que interpela al modelo de gestión autonómico y al debate nacional sobre despoblación.