La Guardia Civil ha identificado por huella dactilar a 36 de los 69 fallecidos en el accidente ferroviario de Urda (Toledo).
El Servicio de Criminalística de la Guardia Civil, el órgano técnico del instituto armado responsable de la policía científica y de las pruebas periciales, ha practicado la totalidad de las identificaciones cerradas hasta el momento mediante lofoscopia, la comparación de las huellas dactilares de los cuerpos con los registros disponibles. Los trabajos continúan sin interrupción para determinar la identidad de las 33 víctimas restantes.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha ocurrido? El Servicio de Criminalística de la Guardia Civil ha identificado por huella dactilar a 36 de las 69 víctimas mortales del accidente ferroviario de Urda.
- ¿Dónde y cuándo? En Urda (Toledo). Los trabajos de identificación y la recogida de material en la zona cero continúan este sábado 31 de octubre.
- ¿Qué resultado? 36 identificaciones, 27 familias ya notificadas (18 hombres y nueve mujeres) y nueve notificaciones pendientes.
Huella dactilar: el método que ha resuelto las 36 primeras identificaciones
Ninguna de las identificaciones practicadas hasta ahora ha necesitado un método alternativo. Las 36 se han cerrado con huella dactilar, según los datos difundidos por el instituto armado. La lofoscopia es el procedimiento más rápido de la criminalística forense: cuando el fallecido tiene huella registrada en las bases de datos de seguridad, la comparación permite confirmar la identidad en un tiempo muy inferior al que exigen el ADN o la odontología forense.
De esas 36 personas, 27 identificaciones ya han sido notificadas a sus familias. Corresponden a 18 hombres y nueve mujeres. Queda pendiente comunicar a los familiares la identificación de otras nueve víctimas, un trámite que, según la información facilitada, se realizará «con la mayor celeridad posible».
El procedimiento no admite atajos. Una vez confirmada la identidad por el equipo forense, la comunicación se realiza por los cauces oficiales habilitados, con el objetivo de evitar filtraciones y de que ningún familiar reciba un nombre equivocado. Cada notificación exige una cadena de verificación previa que el instituto armado no da por cerrada hasta que la identidad está confirmada por el servicio técnico.
El escenario es el más exigente que existe para la criminalística: 69 cuerpos, un siniestro con múltiples víctimas y la obligación de cruzar cada caso con registros previos antes de llamar a una puerta. La identificación de víctimas en catástrofes se activa como un dispositivo propio, con equipos desplazados a la zona y trabajo coordinado entre el servicio central y los gabinetes territoriales.
Todas las identificaciones cerradas hasta el momento, 36 de 69, se han resuelto por huella dactilar, sin recurrir a métodos complementarios de ADN o de odontología forense.
La Policía Judicial mantiene el dispositivo en la zona cero
Las unidades de Policía Judicial de la Guardia Civil —la estructura de investigación del cuerpo, especializada en la instrucción de diligencias y en la coordinación con la autoridad judicial— siguen desplegadas en la zona cero. Allí continúan la recogida del material siniestrado, una labor que se desarrolla de forma ininterrumpida desde el accidente.
En paralelo avanzan las autopsias de las víctimas. Los estudios forenses permitirán completar la identificación de aquellos cuerpos en los que la huella dactilar no resulte suficiente y aportarán los datos técnicos que la investigación necesita para reconstruir lo ocurrido.
El Contexto Operativo
La identificación de víctimas en catástrofes se rige por protocolos internacionales. Interpol establece una jerarquía de métodos que empieza por la dactiloscopia, sigue por la odontología forense y termina en el ADN. El orden no es casual: la huella es el sistema más rápido y solo se descarta cuando el cuerpo no conserva crestas papilares comparables. En Urda, ese primer escalón ha bastado para 36 de las 69 víctimas.
La capacidad de respuesta depende de la estructura técnica del cuerpo. El Servicio de Criminalistica de la Guardia Civil agrupa las especialidades de identificación, balística, biología o documentoscopia, y trabaja de forma coordinada con los gabinetes territoriales desplegados en las provincias. En un siniestro con decenas de fallecidos, esa red permite sostener el ritmo de identificaciones sin interrumpir el resto de pericias abiertas en el país.
La previsión es que los trabajos continúen en los próximos días hasta completar las 33 identificaciones pendientes y cerrar las nueve notificaciones que aún no han llegado a las familias. La investigación judicial seguirá en paralelo, con la Policía Judicial como unidad de apoyo técnico, y con el objetivo de que el informe forense definitivo esté disponible cuanto antes. Mientras tanto, el dispositivo no se levanta.
