EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El recuento del Ayuntamiento de Zaragoza y Cruz Roja cifra en 382 las personas que duermen en la calle en la ciudad.
- ¿Quién está detrás? El gobierno municipal de Natalia Chueca (PP) y la entidad humanitaria han elaborado el censo; ZeC exige un plan de choque.
- ¿Qué impacto tiene? El sinhogarismo se consolida como problema estructural ligado a la vivienda y abre la exigencia de una mesa con el Gobierno de Aragón y la Delegación del Gobierno.
Las personas sin hogar en Zaragoza son ya 382. Lo dice el recuento del Ayuntamiento y Cruz Roja.
No es una estimación de despacho ni una encuesta de opinión. Es un trabajo de campo que ha recorrido las calles para contar, uno a uno, a quienes pasan la noche fuera de un techo. El perfil mayoritario que dibuja el censo es el de un hombre extranjero. Detrás de esa cifra hay alquileres imposibles, contratos que no cubren el mes y redes familiares que se rompieron.
Un recuento que pone número a lo que ya se ve en la calle
Las cifras no mienten. El censo lo han firmado el Ayuntamiento de Zaragoza y Cruz Roja, y su valor está en el método: no mide cuántos piden plaza en un albergue, sino cuántas personas duermen en la vía pública. El recuento no distingue entre quienes pasan la noche en en un cajero y quienes lo hacen bajo un puente. El sinhogarismo deja de ser una impresión para convertirse en un dato político.
La lectura territorial importa, y mucho. La capital aragonesa reúne en torno a la mitad de la población de la comunidad y prácticamente todos los dispositivos de atención: albergues, centros de día, equipos de calle. El sinhogarismo aragonés tiene hoy casi una sola dirección: Zaragoza. Huesca y Teruel, con poblaciones mucho menores, manejan cifras de otra escala.
Para Zaragoza en Común (ZeC), la coalición municipal de izquierdas que agrupa a IU y a sectores de Podemos en el consistorio, el censo no es una sorpresa sino una confirmación. «No hacen más que poner números a una realidad que todos podemos ver cada día en nuestras calles», ha señalado el concejal Suso Domínguez.
Contar a 382 personas que duermen en la calle no resuelve el problema: solo impide que la ciudad mire hacia otro lado.
Competencias, vallas y multas: la disputa política
La respuesta que exige ZeC es un plan de choque «urgente», y el reproche tiene destinatarios concretos: la alcaldesa Natalia Chueca y la consejera Marián Orós. El grupo municipal sostiene que el gobierno local se escuda en las competencias, valla parques y multa a quienes duermen en la calle «para intentar invisibilizar el problema».
«El sinhogarismo no se soluciona escondiendo a las personas sin hogar ni echando balones fuera», ha insistido Domínguez. La formación propone una mesa de trabajo interinstitucional en la que se sienten el Ayuntamiento, el Gobierno de Aragón, y la Delegación del Gobierno (la representación del Estado en la comunidad), junto a las entidades del tercer sector y los grupos políticos. «No podemos ni queremos normalizar que cientos de personas duerman en nuestras calles mientras las administraciones se pasan la pelota», ha añadido el edil.
Hay un detalle que incomoda en el debate: el Ayuntamiento y la comunidad están gobernados por el mismo partido. La coordinación que se reclama no exige pacto entre adversarios, sino acuerdo dentro de casa. Y aun así, no llega. Nadie discute el número.
El Pulso Territorial
En Aragón gobierna el PP, con Jorge Azcón al frente del Ejecutivo autonómico. En el Ayuntamiento de Zaragoza, la alcaldesa Natalia Chueca repite color político. Nadie quiere que la imagen de las mantas frente al consistorio sea la fotografía del año electoral.
Hay una asimetría que explica la lentitud. El sinhogarismo se mide con encuestas a centros de acogida —así lo hace el INE— y no con censos de calle desagregados por comunidad. Aragón no tiene un registro propio; el 382 es un dato municipal, no autonómico. Sin serie histórica, cada recuento nace sin término de comparación y el fenómeno se discute como si fuera una emergencia puntual y no una tendencia.
A eso se suma el calendario. La huelga de vivienda convocada para el día 11, aún por delante, devolverá el foco a la causa raíz. Después llega la negociación presupuestaria de 2027 en las Cortes de Aragón (el parlamento unicameral de la comunidad, con 67 escaños), donde el Ejecutivo autonómico necesita apoyos que no reúne por sí solo.
Queda el riesgo, y la contradicción. Una mesa interinstitucional puede nacer como foto y morir como trámite si no lleva presupuesto detrás. Sin vivienda pública y sin plazas de acogida, cualquier plan de choque es un comunicado. La pelota está en el tejado de tres administraciones a la vez.
Ficha Autonómica
- El caso: El recuento del Ayuntamiento de Zaragoza y Cruz Roja cifra en 382 las personas que duermen en la calle, con un perfil mayoritario de hombre extranjero.
- Datos importantes: 382 personas censadas; ZeC reclama un plan de choque y una mesa con el Gobierno de Aragón y la Delegación del Gobierno; huelga de vivienda el día 11.
- Resumen: El censo está cerrado y la propuesta de mesa, sobre la mesa. Falta que las tres administraciones fijen fecha, competencias y dinero.

