Goldman Sachs vincula la IA con el desempleo en EE. UU.: el impacto ya desborda el sector tecnológico

El banco detecta que cada diez puntos de adopción de IA en una industria restan 0,9 puntos de crecimiento del empleo. La factura ya llega a la banca, los seguros y las telecos, también en España.

Goldman Sachs vincula la IA y el empleo en EE. UU.: diez puntos de adopción recortan 0,9 puntos el crecimiento del empleo.

El hallazgo que incomoda a Silicon Valley: 0,9 puntos por cada diez de adopción

El dato sale de ‘Global Views: Downside Growth Risks’, el informe que el economista jefe del banco, Jan Hatzius, difundió este lunes y que cruza registros del Census Bureau, del Bureau of Labor Statistics —el BLS, la oficina federal de estadísticas laborales— y del Integrated Public Use Microdata Series. Las industrias que adoptan IA a mayor ritmo crecen menos en empleo y registran más paro. ‘Estamos empezando a ver señales más claras de que el impacto de la IA se está extendiendo más allá del sector tecnológico’, escribe Hatzius.

El modelo es sobrio y conviene leerlo con cuidado. Por cada diez puntos porcentuales adicionales de adopción en una industria, el crecimiento del empleo se debilita unos 0,9 puntos y la tasa de desempleo de ese mismo sector sube otros 0,9 puntos respecto a su media de 2015-2019. Son relaciones estadísticamente significativas, no una causalidad demostrada, y el propio informe lo subraya: las correlaciones no prueban que la IA destruya esos puestos. Tampoco las descartan.

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El contexto ayuda a dimensionar. El Census Bureau calculó en mayo que cerca del 20% de las empresas estadounidenses usan ya IA en su operativa diaria; en el sector de la información la cifra roza el 40% y en finanzas y seguros ronda el 34%. Goldman estimó a comienzos de 2026 que la IA había recortado unas 16.000 plazas mensuales netas en el año anterior. En septiembre, el mismo equipo avisó de que los recién licenciados serían los primeros en notarlo.

De la informática a los seguros: el mapa de sectores que ya nota el golpe

Goldman Sachs

Lo relevante no es que la tecnología pague menos a quien programa. Es que el efecto se ha salido del perímetro de Silicon Valley. El informe lo detecta en servicios financieros, seguros, telecomunicaciones, inmobiliario, y servicios profesionales: sectores intensivos en tareas administrativas, en papeleo y en atención al cliente, justo donde los modelos generativos rinden mejor. Son, además, los que sostienen buena parte del empleo cualificado de las clases medias urbanas.

Hay un efecto colateral que casi nadie comenta. Las subidas de las acciones ligadas a la IA sostuvieron el consumo estadounidense en torno a 0,4 puntos en el último año. El consumo aguanta porque la bolsa sube; si la bolsa deja de subir, la coartada se cae.

La IA ya no se discute en el terreno de la productividad futura, sino en el del empleo presente, y ahí las cuentas salen peor.

No todo el mundo lo lee como una amenaza. El consejero delegado de Barclays describió la IA como ‘la guinda del pastel’ en el mismo trimestre en que su entidad anunció 5.000 salidas. Goldman mantiene que la tecnología creará empleo allí donde complemente al trabajador en vez de sustituirlo, y espera ganancias de productividad y beneficios al final del ciclo. Lo que no promete es que ese final llegue antes de que la factura laboral se pague.

En España el canal de transmisión es otro, pero no menor. La banca —Santander, BBVA—, las aseguradoras, Telefónica y el inmobiliario concentran buena parte del empleo cualificado expuesto a la automatización de tareas administrativas. El golpe no llegará por despidos masivos, sino por la vía lenta: vacantes que no se cubren, bajas que no se reponen, equipos que absorben el trabajo de tres con dos.

La Lógica de Washington

Washington no mira este informe como una curiosidad académica. Lo mira como un problema de política monetaria sin solución conocida. La Reserva Federal tiene un mandato doble —precios y empleo— y su herramienta principal son los tipos. Si el mercado laboral se enfría porque las empresas están sustituyendo tareas por software, bajar los tipos no crea puestos de trabajo; solo abarata la deuda de quien ya invierte en automatización. Ese es el callejón que el FOMC (el comité de la Reserva Federal que decide los tipos) lleva meses intentando no atravesar.

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Hay un precedente que en Washington nadie ha olvidado: el ‘shock chino’. Entre 1999 y 2011, la competencia de las importaciones chinas costó entre uno y dos millones de empleos industriales en EE. UU. según la serie de estudios de Autor, Dorn y Hanson, y la sacudida política duró una generación. La lección que se extrajo no fue económica, sino temporal: los beneficios de la reconversión llegan antes que la compensación. La IA sigue el mismo guion, solo que más rápido y sin necesidad de un barco.

Por eso la coalición que sostiene la agenda de IA en la Casa Blanca —desregulación, centros de datos, energía barata— descansa sobre una promesa frágil: que la tecnología creará más de lo que destruye. El Partido Republicano la compra mayoritariamente; el Partido Demócrata se parte entre el ala tecnológica y la sindical. Y a tres días de las legislativas del 3 de noviembre, cualquier dato de paro en un estado bisagra pesa más que un informe de inversión.

La proyección del banco marca el calendario. Goldman espera que la contribución de la inversión en IA al crecimiento toque techo a finales de 2026 o principios de 2027. Quedan dos ventanas: la reunión de diciembre del FOMC, donde el empleo volverá a leerse con lupa, y la temporada de resultados del primer trimestre de 2027, cuando el mercado comprobará si la productividad prometida aparece en las cuentas. Para España la lectura es de arrastre: si la bolsa americana deja de sostener el consumo global, el turismo y los servicios lo notarán antes que la industria.

Ficha del Caso

  • El caso: Goldman Sachs constata que la adopción de IA se asocia a menor crecimiento del empleo y más paro en EE. UU., y que el efecto ha desbordado ya el perímetro del sector tecnológico.
  • Datos clave: 0,9 puntos menos de empleo y 0,9 más de desempleo por cada diez puntos de adopción; 20% de empresas usan IA; 16.000 empleos mensuales netos menos; la inversión en IA tocaría techo a finales de 2026 o principios de 2027.
  • Para España: banca, seguros, telecos e inmobiliario concentran el empleo administrativo expuesto; el ajuste llegará por vacantes que no se reponen antes que por despidos masivos.