La fruta barata de temporada que los médicos recomiendan a diario para bajar el colesterol

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Si no te gusta: las alternativas de temporada igual de baratas y con fibra similar

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Quien no comulgue con la fruta protagonista de esta lista no tiene por qué renunciar al objetivo. La pera es la sustitución más directa: la Fundación Española de Nutrición le atribuye 2,3 g de fibra por cada 100 g, un orden casi idéntico al de la manzana (2,4 g) y por encima de la mandarina (1,9 g). Si se mira solo la fracción soluble —la que de verdad se pega al colesterol—, una pera mediana aporta alrededor de 2,2 g, por delante de una naranja (1,8 g) y de una manzana (1,0 g). La responsable es la pectina, que forma un gel en el intestino, atrapa los ácidos biliares y obliga al hígado a tirar de colesterol sanguíneo para fabricar más; la EFSA respalda que 6 g diarios de pectina contribuyen a mantener un colesterol normal. La condición es comer la pieza entera y con piel, porque ahí se concentra buena parte de la fibra.

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El bolsillo tampoco se resiente. En la semana del 17 de septiembre de 2026, Mercabarna cotizaba la pera de invierno a 1,50 €/kg, la manzana bicolor a 1,20 y la naranja a 1,30, mientras que Mercalicante situaba la naranja Navel en 1,10 €/kg. Son precios de mayorista, pero el orden aguanta en tienda: la pera Conferencia ronda los 2 €/kg a granel en varias cadenas, la mandarina que ahora arranca temporada se mueve entre 2 y 2,60 €/kg y el kiwi, la opción con más fibra por pieza, se queda en torno a 2,80. Conviene no pasarse al zumo: exprime la fibra y deja casi solo el azúcar. Y dos avisos prácticos: la pera hincha a quien tiene intestino irritable, y el pomelo, primo de la naranja, interactúa con estatinas como simvastatina y atorvastatina, así que quien las tome debería consultarlo antes de convertirlo en rutina.

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