La Policía Nacional y la Guardia Civil han detenido a una decena de integrantes de Blocus, incluido su presunto fundador en España, antes del dispositivo del sábado.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha ocurrido? Una cadena de detenciones de integrantes del movimiento Blocus, con su presunto fundador entre los arrestados.
- ¿Dónde y cuándo? En Picanya (Valencia), Cataluña, Tenerife, Málaga y Bilbao, en las horas previas a las convocatorias del sábado 31 de octubre.
- ¿Qué resultado? Una decena de detenidos, todos menores o jóvenes de unos 20 años, y un dispositivo de blindaje de comercios en las principales ciudades.
De Picanya a Bilbao: una semana de arrestos contra la estructura de Blocus
El arresto de mayor peso se produjo en Picanya (Valencia). La Guardia Civil detuvo allí al presunto fundador y principal impulsor de Blocus en España, un joven de 20 años que actuaba en redes bajo el pseudónimo de fuck AEAT. Se le atribuye la creación y administración de grupos de Telegram desde los que se coordinaban altercados y saqueos, amparados en un falso llamamiento a movilizarse por mejoras educativas a imagen de lo ocurrido en Francia.
A esa detención se suman otras dos en Valencia, una de ellas por presunta instigación a fabricar y arrojar cócteles molotov. En Cataluña se han practicado tres arrestos: dos de los considerados «dinamizadores» de los altercados del sábado 24 de octubre en Barcelona y el impulsor del movimiento en Lérida. La relación se completa con al menos dos detenidos en Tenerife, uno en Málaga y otro en Bilbao. Todos son menores o jóvenes de apenas 20 años.
Las fuentes policiales describen Blocus como un «fenómeno sin precedentes» por su violencia y subrayan que no responde a ningún patrón conocido de protesta. «No hay lemas ni banderas, no reivindica nada, no es una movilización ni tiene vínculo con el extremismo violento», señalan. «Es violencia pura que no necesita de una protesta concreta», insisten.
La investigación mantiene abiertas todas las hipótesis: desde un posible ataque híbrido impulsado por un agente externo hasta un acto viral sin organización definida. La alerta es máxima en todos los cuerpos implicados.
La respuesta coordinada de la Policía Nacional y la Guardia Civil ha desarticulado en cuestión de días una estructura que ya operaba en seis provincias.
Comercios blindados y antidisturbios en las principales ciudades
En Madrid, la Policía Nacional diseñó un dispositivo de entre cuatro y cinco grupos de la UIP (Unidad de Intervención Policial, los antidisturbios del cuerpo), lo que se traduce en entre 150 y 200 agentes. Los accesos a las estaciones de autobús y las paradas de Metro próximas a la cita supuestamente desconvocada concentraron la vigilancia.
El Ayuntamiento de Madrid desplegó 1.700 agentes municipales por la festividad de Todos los Santos, un operativo que durante la tarde y la noche del sábado se reforzó con 350 efectivos ante el riesgo de actos vandálicos.
En Cataluña, la comunidad más señalada, los Mossos d’Esquadra (la policía autonómica catalana) elevaron el nivel de riesgo a cuatro sobre cuatro y desplegaron un dispositivo de máximos con antidisturbios, identificaciones y controles preventivos en el transporte público de Barcelona y su primera corona metropolitana, además de la requisa de todo material peligroso.
Las tres convocatorias señaladas en el centro de la capital catalana estaban fijadas entre las 17:00 y las 20:00 horas. La coincidencia con Halloween, con miles de jóvenes en la calle y muchos con caretas, complicó las identificaciones, aunque el cuerpo advirtió de que actuaría con «contundencia».
En Valencia, el Ayuntamiento y la Delegación del Gobierno celebraron el viernes 30 de octubre una junta de seguridad para coordinar efectivos, y se retiraron de la vía pública contenedores de vidrio y vallas. El Gobierno calificó el dispositivo de «suficiente, contundente y flexible».
En Sevilla, el Consistorio reforzó su plan con 303 agentes de Policía Local, con el apoyo del GAR (Grupo de Acción Rápida de la Guardia Civil) y los Bomberos activados. En Puerto Banús, concesionarios de lujo como Lamborghini retiraron los vehículos en exposición, y en Santiago de Compostela se blindó la céntrica Plaza Roja y el centro comercial As Cancelas.
Varios comercios del Centro de Madrid y de la Milla de Oro colocaron protecciones de madera en sus escaparates y otros contrataron vigilantes, una imagen replicada en Barcelona, Valencia y Sevilla.
El Contexto Operativo
La magnitud de lo ocurrido el sábado 24 de octubre en Barcelona explica la respuesta. Aquella jornada se saldó con 133 detenidos —más de la mitad, menores de edad—, 23 saqueos a establecimientos del centro y una quincena de agentes heridos. Es el escenario que los cuerpos policiales querían evitar en la noche de Halloween, cuando la concentración de personas en el espacio público multiplica el riesgo.
La coordinación institucional ha sido el otro eje. El CITCO (Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado, el órgano del Ministerio del Interior que coordina la inteligencia policial) tramitó a petición de los Mossos el cierre de los canales que alentaban las protestas en redes sociales. Los Mossos mantienen abiertos una decena de grupos para poder monitorizarlos y no operar a ciegas.
La investigación sigue en curso y no se descartan nuevas detenciones en los próximos días. Los cuerpos implicados mantienen el seguimiento sobre los grupos de mensajería que sirvieron para coordinar los altercados y han advertido de que actuarán con contundencia ante cualquier nueva convocatoria. La prioridad es la que fijó el dispositivo del sábado: proteger el comercio y el orden público.

