Tim Scott prevé retener el Senado en las elecciones 3-N: Texas se aprieta en la recta final

El presidente del NRSC sostiene que la mayoría republicana aguanta si el electorado de Trump sale a votar. La campaña de Talarico admite en privado que su ventaja en los sondeos públicos no capta todo el voto rural conservador.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El sondeo interno de la campaña de James Talarico sitúa la carrera al Senado por Texas más ajustada que las encuestas públicas, a 48 horas de la votación del 3-N.
  • ¿Quién está detrás? Tim Scott, presidente del NRSC (el comité electoral del Partido Republicano en la Cámara alta); Ken Paxton, fiscal general de Texas; y Elon Musk, que ha canalizado 158 millones de dólares a grupos que apoyan al republicano.
  • ¿Qué impacto tiene? El control del Senado fija el margen para los aranceles de la Section 232 (la ley de comercio de 1962 que permite al presidente imponer aranceles por seguridad nacional sin pasar por el Congreso), el paquete fiscal y los nombramientos federales que tocan intereses españoles en Texas.

A dos días del 3-N, el sondeo interno de Talarico confirma que Texas está más ajustado de lo que admiten las encuestas públicas.

El candidato demócrata al Senado por Texas lleva semanas viendo cómo las mediciones publicadas lo sitúan por delante. Su propio equipo maneja otra cosa: el sondeo interno de la campaña refleja una carrera más estrecha que las encuestas de referencia. La de New York Times/Siena de septiembre y la de CNN/SSRS del 20 al 27 de octubre le daban seis puntos de ventaja. Las demás, no. Empate o dos puntos arriba, siempre dentro del margen de error.

Ken Paxton, fiscal general de Texas, dibuja el mapa que preocupa a los demócratas: su apoyo se concentra en el electorado rural, en los evangélicos blancos y en los texanos mayores de 65 años. Es exactamente la coalición que el entorno de Talarico sospecha que sus internos no están captando del todo.

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El voto rural, el latino y el sondeo que no cuadra

Nadie da nada por hecho.

Luke Warford, presidente del Partido Demócrata en el condado de Travis, lo resumió sin adornos: ‘Creo que James tiene, como mucho, un 50% de posibilidades de ganar’. Para un demócrata en Texas, añadió, eso ya es una cifra extraordinaria.

El otro flanco es el voto latino. Los voluntarios desplegados en San Antonio y El Paso han reportado una lealtad persistente hacia Donald Trump y una resistencia hacia Talarico, sobre todo entre hombres latinos. El candidato, de 37 años y ex profesor de secundaria, ha pasado el tramo final intentando reescribir declaraciones que él mismo califica ahora de ‘vergonzosas’ —que Dios es ‘no binario’ y que existen seis sexos biológicos— y que siguen vivas en los anuncios de sus rivales.

En Texas no gana quien convence al último independiente: gana quien pone en pie al electorado que ya estaba de su lado.

Las filtraciones de internos tienen dos destinatarios. Uno es el donante. El otro, el votante que necesita un motivo para salir de casa un martes de noviembre.

Tim Scott, el NRSC y la aritmética de la movilización

Texas Senate race

En el otro extremo del tablero, el senador Tim Scott, presidente del NRSC (el Comité Senatorial Nacional Republicano, el brazo electoral del partido en la Cámara alta), sostiene que la mayoría aguanta. Su argumento no es demográfico, es logístico: la mayoría se mantiene si el electorado republicano sale a votar. No hay encuesta que sustituya a la lista de contactos del día de la votación.

El mensaje con el que Ken Paxton cierra la campaña es una sola frase: ‘Si perdemos Texas, perdemos América’. Conecta con el resorte que más moviliza a la base republicana, la idea de que el estado que define la política americana no puede quedar en manos del otro partido.

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El dinero explica la magnitud. La carrera es la más cara de la historia para un puesto no presidencial: más de 500 millones de dólares de gasto combinado. Elon Musk ha canalizado 158 millones hacia los grupos que apoyan a Paxton, una cifra que por sí sola supera el coste de muchas campañas senatoriales completas.

El dinero no vota. Pero pone a votar.

Para España, la conexión no es retórica. Texas es la segunda economía estatal de Estados Unidos y uno de los destinos principales de la inversión española: Iberdrola opera allí a través de Avangrid, Repsol tiene posición en el shale, y Ferrovial, ACS y Santander mantienen negocio consolidado. Un Senado republicano despeja las confirmaciones pendientes —incluidos los gobernadores de la Reserva Federal y el embajador en Madrid— y no estorba la agenda arancelaria; uno demócrata abre votaciones incómodas sobre los aranceles de la Section 232, aunque el presidente conserva el veto. Los datos de comercio e inversión están en la web de ICEX.

La Lógica de Washington

La pregunta que se hace Washington no es quién gana en Texas, sino cuánto margen le queda al Partido Republicano para gobernar. El Senado de Estados Unidos tiene 100 escaños y el vicepresidente rompe los empates: cada escaño perdido se traduce en una confirmación bloqueada o en una presidencia de comité entregada a la oposición. Con la regla de los 60 votos —el filibusterismo, el mecanismo que obliga a reunir 60 senadores para cerrar el debate—, la mayoría simple de 51 no basta para casi nada. Lo que sí basta es el control de las comisiones y del calendario.

La aritmética manda.

El precedente está en 2018. Beto O’Rourke llenó estadios y perdió por poco más de dos puntos y medio frente a Ted Cruz, con un gasto récord para la época. La estructura se sostuvo. Algo parecido ocurrió en el sur de Texas en 2024, cuando condados de mayoría latina que llevaban un siglo votando demócrata giraron hacia Trump. La coalición que sostiene a Paxton no es nueva: es la misma que lleva dos décadas ensanchando el margen republicano en el estado, y por eso el partido acepta el coste de un candidato con el perfil de Paxton en lugar de buscar un relevo más cómodo.

Quedan 48 horas.

La incógnita es que nadie enseña el interno completo. Un sondeo filtrado es un instrumento de movilización, no un diagnóstico. Después del 3-N llega la sesión de diciembre, con el paquete de gasto federal y las confirmaciones acumuladas: ahí se sabrá si el Senado de estas elecciones cambia de manos o solo de margen. Y de ese margen dependen cosas muy concretas en Madrid, desde el calendario de los aranceles hasta quién ocupa la embajada en la capital española.

Ficha del Caso

  • El caso: A dos días de la votación del 3-N, el sondeo interno de la campaña de Talarico desmonta la ventaja de seis puntos que le daban las encuestas de referencia en la carrera al Senado por Texas.
  • Datos clave: Fox News daba 51%-49% a principios de octubre y un empate a 49 después; gasto combinado superior a 500 millones de dólares, récord para un puesto no presidencial; 158 millones canalizados por Elon Musk a grupos pro-Paxton.
  • Para España: El resultado decide el margen del Senado para las confirmaciones federales y la agenda arancelaria que grava las exportaciones españolas, con Iberdrola, Repsol, Ferrovial, ACS y Santander como principales intereses en juego en territorio texano.