La inflación de Colombia cerrará 2027 en el 6,49% si el Congreso aprueba el ajuste del IVA. Y esa cifra tiene acento español.
El Ministerio de Hacienda lo admite por escrito en la exposición de motivos de la Ley de Rescate: la reforma añadirá hasta 1,3 puntos porcentuales a la carestía. El proyecto, ya radicado en el Congreso, busca recortar 45 billones de pesos de gasto, en torno al 3% del PIB colombiano.
Y de paso reordena los bienes y servicios exentos de IVA, elimina la tarifa del 5% y sube el impuesto al consumo de alcohol y tabaco. Es el paquete que en Bogotá llaman ya la tributaria de De La Espriella. Traducido a la vida real: la cesta de la compra se encarece y el crédito que la financia se complica.
Qué dice la letra pequeña del ajuste del IVA
La encuesta mensual de expectativas que publica el Banco de la República proyectaba un cierre de 2027 en el 5,19%. Con los 1,3 puntos que admite Hacienda, el coste de vida se iría al 6,49% y se rompería la tendencia descendente que el mercado daba por hecha: en el penúltimo trimestre de ese año el IPC debería haberse quedado en el 5,40%.
El desglose oficial reparte el golpe. Los ajustes en los impuestos al consumo —el Impoconsumo, la figura que grava cerveza, licores y tabaco— aportan hasta 0,5 puntos, de los que 0,4 llegan por canal directo y 0,1 por efectos indirectos. La retirada de beneficios puntuales en IVA suma otros 0,1. Hacienda habla de 1,3 puntos de presión máxima y traslada parte del impacto a 2028, con la segunda fase del tabaco y los impuestos saludables.
David Cubides, economista jefe de Banco de Occidente, pone orden en la aritmética: de los 0,6 puntos calculados para 2027, 0,5 vienen del Impoconsumo y 0,1 del IVA; para 2028 la reforma añadiría hasta 1,4 puntos. Sobre el terreno, la presión se siente antes de llegar a las estadísticas.
Lisandro Junco, exdirector de la DIAN, la agencia tributaria colombiana, señala el punto exacto del IVA: al retirar beneficios, lo que antes tributaba al 5% pasa al 19%. ‘Termina usted generando un mayor valor de 19%, que obviamente genera mayor inflación’, advirtió. Y añadió que el encarecimiento volvería a estar jalonado por los alimentos.
Un punto de inflación de más no se queda en la estadística: se convierte en una cuota mensual más alta para miles de hogares.
Por qué la factura llega al crédito de BBVA y Santander
BBVA, a través de BBVA Colombia, y Santander figuran entre las entidades españolas con mayor exposición directa al mercado colombiano. Más inflación significa tipos altos durante más tiempo. Y tipos altos significan dos cosas a la vez: menos demanda de préstamo y una cartera que envejece peor.
Cada décima de morosidad se come parte del margen que ambos grupos necesitan para compensar la atonía de otros mercados de la región. Colombia no es México ni Brasil en el balance consolidado, pero pesa lo suficiente como para que un ciclo de crédito caro se note en las cuentas del ejercicio.
La canasta colombiana tiene una particularidad que complica el cuadro. Vivienda y servicios públicos, alimentos, transporte y comidas fuera del hogar concentran cerca del 70% del IPC, y solo vivienda y servicios públicos pesan un tercio del índice, según el DANE. Con el fenómeno de El Niño —la alteración climática que castiga las cosechas— en el horizonte, el riesgo es que la inflación de alimentos deje de ser transitoria.
Y aquí está la clave para las filiales. El coste del riesgo —la provisión que un banco aparta por cada préstamo que puede fallar— se calcula sobre la capacidad de pago del cliente. Si el salario real se deteriora y el recibo del supermercado sube, la probabilidad de impago crece aunque el empleo aguante. El termómetro ya está alto: el DANE situó la inflación de septiembre en el 6,29%, 1,11 puntos más que un año antes.
El precedente que conviene mirar: la reforma que tumbó la calle
Conviene recordar lo que ocurrió en 2021. La reforma tributaria que presentó el Gobierno de Iván Duque —con subida del IVA a productos básicos incluida— desató un estallido social que forzó su retirada y dejó una factura de destrucción comercial y de confianza. La lección no es que toda reforma sea inviable, sino que en Colombia el impuesto indirecto toca de inmediato el bolsillo y la política reacciona rápido. La Ley de Rescate llega con la inflación ya en el 6,29%, no con la economía en plena recuperación.
Hay un segundo espejo, más cercano a la banca española: la subida del IVA en España en 2012, del 18% al 21%, coincidió con un desplome del consumo y un deterioro de la cartera de las entidades. No es que el impuesto provoque la morosidad; es que reduce la renta disponible y la mora aparece donde siempre aparece. En Colombia, con un crédito al consumo muy extendido, el canal es aún más directo.
Los próximos pasos ya están sobre la mesa. El Congreso debe tramitar la Ley de Rescate y el Banco de la República decidirá sus tipos con la inflación de 2027 en la mano. Si el IPC se instala por encima del 6% y la junta mantiene la guardia, las filiales de BBVA y Santander cerrarán el ejercicio con menos crédito nuevo y más provisiones. Si el ajuste se suaviza en el trámite parlamentario, el escenario cambia. La política fiscal colombiana tiene la última palabra.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: La Ley de Rescate impulsada por el Gobierno colombiano recorta gasto y reordena el IVA y los impuestos al consumo. Su propia exposición de motivos admite un repunte de precios que golpea el crédito bancario.
- Datos importantes: Hasta 1,3 puntos más de inflación y cierre de 2027 en el 6,49%, frente al 5,19% previsto. Septiembre cerró en el 6,29%. El ajuste de gasto alcanza 45 billones de pesos, alrededor del 3% del PIB.
- Resumen: El encarecimiento encarece la vida del ciudadano colombiano y tensiona la cartera de BBVA y Santander, dos intereses españoles directos en la región andina.

