Huelga de Adif y Renfe el 17N: Cercanías y AVE gallegos en el aire y manifestación ante el Congreso el 16N

Los sindicatos exigen depurar responsabilidades tras el siniestro de Urda y más medios materiales para la red. Los horarios y los servicios mínimos siguen sin concretarse a menos de dos semanas del paro.

Los comités de empresa de Adif y Renfe convocan huelga conjunta el martes 17 de noviembre y una manifestación ante el Congreso de los Diputados el lunes 16. La jornada de paro llega en plena revisión de la seguridad del sistema ferroviario español.

En Galicia, el 17N se traduce en una incógnita doble: los trenes de proximidad y el AVE gallego. Todavía nadie puede decir cuántos convoyes circularán el martes, ni con qué horarios.

Diecisiete de noviembre: quién convoca y qué se reclama

La convocatoria parte de los comités de empresa de ambas compañías públicas y la sostienen CCOO y UGT, CGT, el Sindicato Ferroviario, y el Sindicato de Circulación Ferroviario. Los sindicatos han abierto la movilización a las plantillas de las operadoras privadas Iryo y Ouigo, con la idea de extender la reclamación al conjunto del sector. El detonante es el siniestro de Urda (Toledo), que según los datos difundidos por los propios convocantes dejó 69 fallecidos.

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Las reivindicaciones son concretas: más recursos humanos y materiales, medidas extraordinarias de seguridad y garantías para las plantillas. A eso se suma una exigencia que incomoda en la dirección de las empresas ferroviarias: depurar responsabilidades por la gestión del servicio. Los representantes de los trabajadores rechazan, de hecho, que se cargue sobre ellos cualquier deficiencia organizativa o técnica.

El calendario, eso sí, sigue abierto. Según las fuentes sindicales, quedan aspectos organizativos por concretar y la convocatoria está pendiente de formalización, de modo que tampoco hay horarios ni servicios mínimos. Esos mínimos los fija el Ministerio de Transportes mediante decreto, y son la pieza que decidirá qué trenes circulan y cuáles no en toda España.

Una huelga sin horarios ni servicios mínimos ya ha puesto encima de la mesa la pregunta que recorre el sector: quién responde cuando falla el sistema.

Qué se juega Galicia: proximidad, media distancia y AVE

seguridad ferroviaria

El mapa ferroviario gallego se sostiene sobre tres piezas frágiles. La primera son los trenes de media distancia que enlazan A Coruña con Vigo por Santiago, la línea Ferrol-A Coruña y el corredor Ourense-Vigo: son los convoyes que usan a diario estudiantes, sanitarios y trabajadores de turnos. La segunda es el AVE gallego, la conexión de alta velocidad con Madrid por Zamora y Ourense, prolongada hasta Santiago de Compostela y A Coruña. La tercera, los servicios de proximidad del eje atlántico, que funcionan como una cercanía de facto.

El ferrocarril gallego depende de decisiones que se toman en Madrid: la Xunta no gestiona ni la red ni los trenes, competencia del Estado. Eso explica que cada paro nacional se viva aquí como un examen ajeno, con el añadido de una población dispersa que tiene en el tren su única alternativa real en muchos trayectos. Y el 17 de noviembre es martes laborable.

El Laboratorio Gallego

En clave interna, la cita del 17N llega al PPdeG en su mejor posición institucional: mayoría absoluta desde 2009, sin socios que le condicionen el día a día. El partido de Alfonso Rueda lleva años presentando el AVE gallego como la prueba de su modelo de gestión de infraestructuras; la conexión con Madrid por Zamora y Ourense se inauguró en diciembre de 2021 y desde entonces aparece en cada balance de legislatura.

A su lado, el BNG ha construido buena parte de su discurso en el reproche inverso: alta velocidad para las capitales y ferrocarril de proximidad con inversión insuficiente. El PSdeG transita por un terreno parecido, con un matiz que le complica el marco: su crítica al estado de la red acaba también en el Ministerio de Transportes, en manos del PSOE, que es quien debe aprobar los servicios mínimos.

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La dimensión nacional se impone sola. Una huelga de dos empresas públicas tras el siniestro de Urda convierte la seguridad ferroviaria en asunto de Estado y coloca al Gobierno central ante su doble papel: responsable de la política de transportes y árbitro de los mínimos que garanticen la movilidad. Lo que se decida en Madrid se verá primero en los andenes gallegos. La proyección inmediata es esta: manifestación el lunes 16 ante el Congreso, paro el martes 17 y, en medio, la incógnita de un decreto de mínimos que aún no tiene fecha de publicación en el BOE.

Queda un riesgo de calendario. Si la convocatoria no se formaliza a tiempo, el paro puede quedar cojo o reducirse a un aviso, y el pulso se resolvería en los despachos sin abrir el debate de fondo sobre la seguridad de la red. Galicia lleva tiempo mirando a Madrid. Esta vez, la mirada tiene horario.

Ficha del Caso

  • El caso: Los comités de empresa de Adif y Renfe han convocado una huelga conjunta y una protesta ante el Congreso para exigir más medios y responsabilidades tras el siniestro de Urda.
  • Datos importantes: Paro el martes 17 de noviembre; manifestación el lunes 16 ante el Congreso; convocan CCOO, UGT, CGT, Sindicato Ferroviario y SCF; abierta a Iryo y Ouigo; horarios y servicios mínimos sin concretar.
  • Resumen: En Galicia quedan en el aire los trenes de proximidad y el AVE, de competencia estatal, mientras el PPdeG, el BNG y el PSdeG afrontan la cita con discursos distintos sobre la inversión ferroviaria.
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