La Junta autoriza 34 millones para cinco obras de depuración de aguas en Almería y Huelva

La Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural reparte 9,7 millones entre Albox, Lúcar y Alcóntar y 24,3 entre Ayamonte y El Rompido. La mayor partida, 16,8 millones, amplía la depuradora onubense; la ejecución se extiende de 2027 a 2029.

La Junta ha autorizado cerca de 34 millones de euros para ejecutar cinco obras de depuración de aguas residuales en Almería y Huelva.

Cinco depuradoras, dos provincias y un calendario que llega hasta 2029

El reparto lo fija la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, el departamento autonómico que asume las competencias de agua en Andalucía: casi 9,7 millones para los proyectos almerienses y alrededor de 24,3 millones para los onubenses. El 71% del dinero se queda en la provincia de Huelva.

En Almería, la actuación de mayor calado se ejecutará en Albox, donde se licitarán unos 7,5 millones para construir una agrupación de vertidos y una estación depuradora de aguas residuales (EDAR) que dará servicio a varios núcleos de población. En Lúcar y sus barriadas se proyecta una solución similar —agrupación de vertidos y depuradora— con algo más de un millón de euros. Y en Alcóntar, la inversión, también por encima del millón, se destinará a una nueva EDAR.

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El grueso del presupuesto, sin embargo, está en Huelva, y allí las dos intervenciones amplían instalaciones que ya existen. La mejora de la depuradora de Ayamonte supera los 16,8 millones de licitación y es la obra más cara del paquete. En El Rompido, la ampliación ronda los 7,4 millones.

Las cinco actuaciones llegan con el sello de interés de la Comunidad Autónoma, una declaración que agiliza la tramitación, y se financian con cargo al canon de mejora. La autorización del Consejo de Gobierno permite avanzar en la contratación, pero no significa que los contratos estén adjudicados: la licitación y la ejecución se reparten entre 2027 y 2029.

Cinco obras, 34 millones y tres años de calendario: la depuración vuelve a la agenda andaluza por la puerta de los municipios más pequeños.

Conviene subrayar un detalle del expediente: la autorización de gasto es el primer paso administrativo, no el último. Entre la firma y la primera excavadora hay licitación, adjudicación, redacción de proyectos y, si toca, expropiaciones. Por eso los vecinos de Albox o Ayamonte no verán movimiento de máquinas a corto plazo, aunque el dinero ya esté comprometido en las cuentas de la Junta.

Qué cambia para los vecinos de Albox, Ayamonte y El Rompido

Una agrupación de vertidos y una depuradora no son un capricho técnico. Son la diferencia entre que las aguas residuales de un pueblo acaben en un cauce con tratamiento adecuado o que se viertan con la carga contaminante intacta. En Albox, el proyecto abarca varios núcleos del término municipal, lo que multiplica las viviendas conectadas. En Ayamonte, en la desembocadura del Guadiana, la ampliación llega a una planta que atiende a una población que se dispara en verano.

El impacto se notará sobretodo en la calidad de las aguas del litoral onubense y en el interior almeriense, dos territorios con realidades muy distintas. El Rompido es un núcleo costero cuyo saneamiento condiciona la temporada turística y la actividad pesquera; Lúcar y Alcóntar representan el otro extremo, el de los pueblos pequeños donde una depuradora es la única garantía de que el agua vuelva al río en condiciones.

inversión Junta Andalucía

El calendario, eso sí, marca distancias. Con la inversión repartida entre 2027 y 2029, las obras no resolverán los problemas de saneamiento de este invierno. Lo que sí hace la Junta con esta autorización es comprometer el gasto y abrir la puerta a que los ayuntamientos planifiquen sus propios desarrollos urbanísticos sabiendo que habrá capacidad de tratamiento.

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La Lectura Andaluza

Andalucía afronta desde hace años un reto de escala: extender el saneamiento a los municipios pequeños, donde el coste por habitante de una depuradora se multiplica. España, en su conjunto, mantiene compromisos con Bruselas en materia de aguas residuales urbanas, y cada actuación que se cierra en un pueblo aleja el riesgo de sanción. El reparto de esta partida lo dice todo: 24,3 millones en Huelva frente a 9,7 en Almería, con Ayamonte como epicentro y Albox como segunda pieza por importe.

Para el lector de a pie, la clave está en dos palabras: canon de mejora. Ese tributo autonómico que aparece en la factura del agua es el que sostiene este tipo de obras, lo que significa que la inversión no llega por generación espontánea sino con el dinero de los usuarios. De ahí que la ejecución dentro del plazo comprometido —de 2027 a 2029— sea la verdadera prueba: una depuradora que se licita y no se construye deja la factura sin retorno.

Lo que viene ahora es papeleo: los pliegos, las mesas de contratación y la publicación de la licitación en el BOJA. Conviene seguir el rastro de Albox, Lúcar, Alcóntar, Ayamonte y El Rompido, porque son cinco nombres que volverán a aparecer en los presupuestos de la Consejería durante los próximos tres ejercicios. Y porque, cuando el agua deja de ser un problema, nadie lo celebra: simplemente se olvida. Esa es la mejor señal de que una obra hidráulica ha funcionado.

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