EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Los demócratas han ganado en Texas por primera vez en cuatro décadas: James Talarico ha derrotado a Ken Paxton por 59,4% a 39% y Gina Hinojosa ha desbancado a Greg Abbott, según Decision Desk HQ y Associated Press.
- ¿Quién está detrás? Donald Trump había respaldado a Paxton. La carrera al Senado ha sido la más cara de la historia fuera de unas presidenciales: más de 407 millones de dólares en anuncios (AdImpact), con los republicanos gastando 140,7 millones más que los demócratas.
- ¿Qué impacto tiene? Cambia el mapa del Senado y abre una incógnita regulatoria para las empresas españolas con intereses en el estado, de las renovables de Iberdrola a las autopistas de Ferrovial.
Talarico gana a Paxton en Texas por 59,4% a 39% y Hinojosa desbanca a Abbott: primer giro demócrata en cuatro décadas.
Las elecciones de Texas han roto cuarenta años de hegemonía republicana. James Talarico será el primer senador demócrata del estado desde 1988, cuando Lloyd Bentsen revalidó su escaño, y Gina Hinojosa, representante estatal, será la primera gobernadora demócrata desde Ann Richards en 1990. La llamada de Associated Press llegó con el 59,4% de los votos frente al 39% de Paxton.
El escrutinio: veinte puntos de diferencia y cuatro condados que lo explican
El derrotado llegaba con el sello de la Casa Blanca. Ken Paxton había construido dos décadas de biografía política desde la Fiscalía General de Texas, demandando al Gobierno federal y liderando la ofensiva antitrust de los estados contra Google, y en la primaria había despachado al senador saliente John Cornyn. El martes perdió por 20,4 puntos.
El mapa del descalabro es tan elocuente como el porcentaje. Paxton se hundió en Collin y Denton, los suburbios de Dallas-Fort Worth, y también en Jefferson, en la costa del Golfo, y en Webb, el condado de Laredo de población casi enteramente latina. En los cuatro, Trump había obtenido mayorías holgadas en 2024.
La factura ayuda a dimensionar la batalla. Según AdImpact, la carrera al Senado por Texas ha sido la más cara de la historia en una elección no presidencial: más de 407 millones de dólares en anuncios y reservas de espacio, con un desembolso republicano que superó en 140,7 millones al demócrata. El dinero no compró el escaño.
Talarico no se presentó como el candidato que era. Se reconstruyó en moderado, se vendió como demócrata de seguridad fronteriza pese a votar contra los paquetes de control migratorio y se fotografió con carne después de haber advertido sobre el consumo de proteína animal. La operación funcionó: según la crónica de Blaze Media, algunos miembros de la familia Bush acabaron apoyándole.
En Texas no se ha votado contra un programa: se ha votado contra un candidato. Y en la Casa Blanca lo saben.
La reacción oficial no tardó. Un funcionario de la Casa Blanca dijo al periodista Peter Doocy, de Fox News: ‘La calidad del candidato importa, y el presidente Trump hizo un trabajo mejor promocionando a los candidatos de la papeleta que los propios candidatos’. Entre los votantes de Paxton, el malestar era evidente: varios de los consultados por el Washington Examiner culpaban al presidente del desenlace.
Un escaño menos en el Senado y una incógnita regulatoria para España
El escaño de Texas estrecha la mayoría republicana en el Senado y entrega al Partido Demócrata la primera prueba de que su mapa de 2028 puede incluir un estado de 40 votos electorales que no vota demócrata en unas presidenciales desde 1976. La lectura demócrata es que Texas ya es competitivo; la republicana, que se ha tratado de un accidente con nombre y apellidos. Ninguna de las dos puede darse por hecha.
Para España, Texas no es una geografía remota. Su economía ronda los 2,6 billones de dólares, un tamaño comparable al de Francia, y concentra buena parte de la inversión española en Estados Unidos. Iberdrola opera a través de Avangrid una de las mayores carteras eólicas del país en suelo tejano.
El resto del mapa empresarial español en el estado es igual de concreto: Repsol ha construido allí parte de su negocio de renovables, la división de concesiones de Ferrovial gestiona autopistas de peaje en Dallas-Fort Worth y Santander Consumer USA tiene su sede en Dallas.
El giro político añade una variable que no estaba en los modelos de las empresas españolas: la regulación energética estatal. Greg Abbott ha hecho de la defensa del petróleo y el gas del Pérmico una seña de identidad; Gina Hinojosa llega con otro mandato y con un margen por concretar. La legislatura tejana, que se reúne en años impares, volverá al Capitolio de Austin en enero de 2027.
La Lógica de Washington
Desde dentro del sistema, la lectura que se hace en Washington no pasa por una derrota doctrinal. Pasa por la calidad de la papeleta. El propio Partido Republicano tiene un manual para esto: en 2010 perdió el escaño de Delaware por nominar a Christine O’Donnell; en 2012, Indiana y Missouri, se escaparon con Richard Mourdock y Todd Akin. La regla que entonces repetía Mitch McConnell —que en las primarias se decide la suerte de noviembre— vuelve a estar sobre la mesa.
El dato incómodo para la Casa Blanca es geográfico. En los mismos condados donde Paxton se hundió el martes, Donald Trump había ganado con holgura hace dos años. El problema no fue la base: fue ese votante de suburbio próspero que la coalición necesita sumar para gobernar y que exige un candidato que no le obligue a mirar para otro lado. Texas no es un experimento, y la cuenta atrás para 2028 ya ha empezado.
Queda el riesgo de sobreinterpretar. El estado tiene una anatomía propia, con un electorado hispano que se ha movido en las dos direcciones, y un candidato lastrado por los escándalos no equivale a un vuelco estructural. Lo que sí está confirmado es el calendario: el nuevo senador tomará posesión en enero, la mayoría de la Cámara alta será más estrecha y las votaciones presupuestarias de 2027 se negociarán con un voto menos. Para las empresas españolas, la incógnita se llama Austin, no Washington.
Ficha del Caso
- El caso: Texas ha elegido senador demócrata por primera vez desde 1988 y gobernador demócrata por primera vez desde 1990. Talarico se impone a Paxton y Hinojosa desbanca a Abbott.
- Datos clave: 59,4% frente a 39%; más de 407 millones de dólares en anuncios, récord en una carrera no presidencial, con 140,7 millones de ventaja republicana; Paxton se hundió en Collin, Denton, Jefferson y Webb.
- Para España: Texas concentra inversión española en renovables, concesiones de autopistas y financiación al consumo; el cambio de signo en Austin introduce una variable regulatoria en el sector energético que no estaba en los planes de las cotizadas españolas.

