Alfonso Rueda ha reunido a sus doce conselleiros en el monasterio de San Clodio, en Leiro, para estrenar la primera foto de familia del Gobierno gallego remodelado.
Doce conselleiros y un claustro para la primera foto del gabinete
El encuentro, el tercer retiro de trabajo del mandato, se ha celebrado este fin de semana en el corazón de O Ribeiro, en la provincia de Ourense, y responde a un objetivo muy concreto: coordinar la acción de la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela) después de un ajuste que ha tocado tres áreas sensibles.
El cónclave ha servido para presentar en sociedad al gabinete que salió de la remodelación: la salida de Fabiola García, el traslado de Ángeles Vázquez a Política Social e Igualdade y la entrada de Nicolás Vázquez al frente de Medio Ambiente. Durante la jornada del sábado, cada departamento ha expuesto sus proyectos estratégicos y los conselleiros han posado para la tradicional fotografía de familia en el patio del Mosteiro.
En la imagen aparecen, junto al presidente, Diego Calvo (Presidencia), Miguel Corgos (Facenda, la consejería de Hacienda), María Jesús Lorenzana (Economía), Ángeles Vázquez (Política Social e Igualdade), Antonio Gómez Caamaño (Sanidade), Román Rodríguez (Educación), José López (Cultura), María Martínez (Vivenda), Nicolás Vázquez (Medio Ambiente), María José Gómez (Medio Rural), José González (Emprego) y Marta Villaverde (Do Mar). Doce carteras, doce sillas y ninguna ausencia.
El formato tampoco es nuevo. La fórmula del retiro de trabajo, implantada por Manuel Fraga, se ha conservado en la Xunta como una suerte de rentrée interna: dos jornadas fuera de Santiago, sin comparecencias cruzadas, para que los conselleiros se escuchen antes de que lo haga el ruido político. El monasterio de San Clodio, en pleno Ribeiro, aporta el decorado sobrio que el PPdeG busca para este tipo de citas.
La cita concluirá este domingo con la comparecencia de Rueda, que desgranará las conclusiones de las dos jornadas de coordinación interna. En el guion no figuran anuncios de calado; el valor está en el gesto y en la imagen.
El mensaje de San Clodio no es un anuncio: es la demostración de que el PPdeG sigue siendo una maquinaria capaz de cambiar piezas sin que se note.
Medio Ambiente, Política Social y Mar: las carteras que miran al calendario
La remodelación deja deberes pendientes. Medio Ambiente estrena titular en un momento en el que la planificación de la próxima campaña de incendios se decide lejos de los focos, durante el invierno, con los presupuestos de prevención y el despliegue de las brigadas sobre la mesa. Nicolás Vázquez hereda una cartera con alta exposición pública y un histórico de discrepancias sobre el modelo de gestión forestal que ninguna formación ha resuelto del todo.
En Política Social e Igualdade, Ángeles Vázquez aterriza en un departamento atravesado por la dependencia, el envejecimiento y la presión sobre los servicios sociales en el rural. Y en la Consellería do Mar (el departamento autonómico que gestiona la pesca) el calendario manda: la negociación de los Totales Admisibles de Capturas que la UE cierra cada diciembre en Bruselas condiciona a la flota gallega, con el puerto de Vigo por delante.

En el plano económico, Facenda afronta la recta final del año con el proyecto de orzamentos para 2027 y la mayoría absoluta del PPdeG como red de seguridad en el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega, con 75 deputados). A eso se suma Vivienda, un área de nueva creación que ha heredado un problema viejo.
El Laboratorio Gallego
Lo primero que conviene recordar es la aritmética: el PPdeG gobierna Galicia con mayorías absolutas consecutivas desde 2009 y no ha necesitado un solo acuerdo de investidura para mantenerse. Esa comodidad cambia el sentido de un retiro como el de San Clodio. No se trata de cerrar una crisis de coalición, sino de administrar la sustitución interna de piezas —una salida, un traslado, una incorporación— sin que el ecosistema se mueva. Enfrente, el BNG (el Bloque Nacionalista Galego, primera fuerza de la oposición) y el PSdeG (la federación gallega del PSOE) observan desde el Parlamento cualquier fisura en la coordinación como argumento de desgaste.
La dimensión nacional aparece en el método. La política gallega funciona desde hace décadas como banco de pruebas de formas: la foto de familia en un monasterio, la puesta en escena de la sobriedad institucional, la gestión del reemplazo sin ruido. Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta entre 2009 y 2022 y hoy líder nacional del PP, es el eslabón anterior de esa cadena y conoce el formato de primera mano. El PP ha exhibido históricamente ese estilo como contraste con la política de gestos que atribuye a sus adversarios, y esa es la razón por la que Madrid mira con atención lo que ocurre en un claustro de Ourense.
La proyección es doble. A corto, la comparecencia de este domingo y el siguiente Consello de Goberno marcan el tono del arranque de curso político; a medio, las elecciones autonómicas de 2028 funcionan como horizonte de toda la legislatura. Queda una incógnita razonable: si el ajuste del gabinete responde solo a una reordenación interna o anticipa un cambio de perfil en los asuntos que más desgastan —incendios, vivienda, dependencia—. Porque el laboratorio no está en el discurso, sino en lo que ocurra cuando las cámaras se apaguen.
Ficha del Caso
- El caso: Alfonso Rueda reúne a sus doce conselleiros en el monasterio de San Clodio, en Leiro, para coordinar la acción del Gobierno gallego y estrenar la primera fotografía del gabinete tras la última remodelación.
- Datos importantes: tercer retiro de trabajo del mandato; salida de Fabiola García, traslado de Ángeles Vázquez a Política Social e Igualdade y entrada de Nicolás Vázquez en Medio Ambiente; doce conselleiros y 75 diputados en el Parlamento de Galicia.
- Resumen: la cita concluye este domingo con la comparecencia de Rueda, que llega sin anuncios de calado pero con un mensaje de cohesión interna hacia dentro y hacia fuera de Galicia.

