La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha advertido que el acuerdo fiscal suscrito entre el PSC y ERC no puede suponer una mejora de recursos para el resto de comunidades autónomas, como aduce el Gobierno. Por el contrario, esta propuesta obligaría a suplir la pérdida de fondos procedentes de Cataluña, lo cual solo puede hacerse subiendo los impuestos que pagan los ciudadanos de los territorios que se queden en el régimen común o recortando las prestaciones estatales.
Fedea considera que el argumento gubernamental de que este acuerdo puede servir de base para una reforma del sistema de financiación que beneficie a todas las partes no es creíble. De hecho, los elevados costes que tendría la implementación de este acuerdo apuntan a la necesidad de buscar una vía alternativa, que no debería comprometer ni el principio de solidaridad ni la autonomía del Gobierno central.
Implicaciones y Riesgos del Acuerdo
Según el análisis de Fedea, el acuerdo adolece de incoherencias, ya que sus distintas partes «no terminan de cuadrar entre sí». Por un lado, se aboga por otorgar a la Generalitat el control de la recaudación de todos los impuestos en su territorio, lo que comportaría una importante reducción de su aportación a la caja común y un cambio significativo en la naturaleza del Estado, que adquiriría rasgos confederales que podrían limitar seriamente su capacidad autónoma de actuación.
Si bien este planteamiento es coherente con el argumento de resolver la «palmaría injusticia» de la supuesta insuficiencia de recursos de Cataluña, la fundación señala que las cosas cambian cuando se habla del mantenimiento de un elevado grado de solidaridad interterritorial al que Cataluña debe contribuir, y cuando el Gobierno afirma que la propuesta «no sólo no reducirá tal solidaridad, sino que mejorará la situación de todos los implicados».
Para Fedea, estos dos objetivos no son compatibles, ya que no se puede dar las llaves de la caja a las regiones ricas que las quieran para mejorar sustancialmente su propia financiación y, a la vez, garantizar que el Estado sigue contando con los recursos suficientes para mantener la cohesión territorial.
Alternativas y Propuestas para la Reforma de la Financiación Autonómica
Ante este escenario, la Fundación Fedea considera que la reforma del sistema de financiación autonómica es necesaria, pero debe plantearse de otra manera. En concreto, propone:
- Una administración tributaria única, pero realmente de todos (quizás a través de un consorcio a 16 en lugar de 15 consorcios a dos).
- Respetar la ordinalidad en financiación por habitante ajustado.
- Convertir las tradicionales cláusulas de ‘statu quo’ en compensaciones transitorias.
La entidad espera que «el susto del cupo catalán ayude a que los más reticentes al cambio se bajen de la burra y piensen un poco más en términos de construir un sistema bueno para el conjunto del país y menos en sus propios intereses a corto plazo».
